Análisis

Un discurso científico

"Somos un gobierno de científicos, no de CEOS", sostuvo un Alberto Fernández obsesionado por marcar diferencias con la gestión macrista. A nivel discursivo se definió también a si mismo. Los mensajes institucionales, al menos por ahora, parecen preparados para la academia. El tono del mensaje presidencial no desentonó frente a la Asamblea Legislativa, pero tuvo el mismo calor de un discurso en el Aula Magna de la Facultad de Derecho. No entusiasma, ni siquiera pretende hacerlo.

No dejó temas por tratar. Hasta anunció la puesta en marcha del Consejo Económico y Social, pese a que su candidato para presidirlo (Roberto Lavagna) desestimó días atrás la conveniencia de impulsarlo ante la intransigencia de gremios y empresarios a ceder en sus posturas.

Toda la gestión parece supeditada a la eficacia del operativo para renegociar la deuda externa. Cualquier anuncio parece poco mientras el país pretende vislumbrar, en términos alejados de la academia, si se llegó al fondo del pozo o todavía queda más por descender. Mientras tanto, propios y extraños, miran al Presidente con distancia.

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