"Es esencialmente una novela autobiográfica con algunos matices o situaciones atenuadas o subrayadas en función de las necesidades del relato. El escenario es el mismo, los personajes y las circunstancias existieron, y todo esto le sucedió a un muchacho de 16 años pero, y esto es decisivo, lo recuerda y lo relata un hombre, el autor, que siendo el mismo personaje acumula la experiencia de quien superó los 90 años", dice a BAE Negocios Abrasha Rotenberg.

_¿Como definiría al protagonista?

_Travin es un adolescente apasionado, con un nivel de inquietudes culturales superior a los de su edad, sumamente politizado e ingenuamente convencido de que sus ideales socialistas triunfarán tras la Segunda Guerra Mundial. Mientras las tropas nazis triunfan en todos los frentes, Travin, que está vacacionando en Río Ceballos, un pueblo turístico cordobés, se introduce en un círculo juvenil que simpatiza con la Alemania nazi donde juega con fuego, ya que finge otra identidad y oculta su pertenencia judía. Esencialmente, Travin es inteligente, fantasioso, petulante y temerario.
 

_¿Por qué eligió los 40 y los 70?

_Elegí los 40 porque en esa época yo era un adolescente condicionado por la guerra mundial y los acontecimientos políticos argentinos que, como muchos estudiantes, viví con pasión. La mayoría del país era antinazi, no así los mandos del Ejército, que se jugaban por el triunfo de Hitler. El golpe del 4 de junio de 1943 ya se estaba gestando en el GOU (Grupo de Oficiales Unidos), compuesto por grandes admiradores de la Alemania nazi y del fascismo mussoliniano. Uno de sus líderes era un joven coronel llamado Juan Domingo Perón. Los militares que tomaron el poder en 1976 tenían las mismas concepciones totalitarias que los jóvenes coroneles del GOU, pero en otro contexto. La década del 40 vivió un cambio político apasionante en el que apareció un nuevo fenómeno llamado "peronismo" al que enfrentábamos los jóvenes universitarios por sus ideología y sus inclinaciones totalitarias. Si los jóvenes peronistas de hoy hubiesen vivido los acontecimientos de época serían antiperonistas, no lo dudo.
 

_¿Es difícil ir en busca del destino?

_¿Buscar el destino? Creo que al destino no se lo busca, se lo construye día a día.
 

_Eligió las redacciones, ¿las extraña?

_Los romanos afirmaban: ubi bene ibi patria. Allí donde estoy bien, allí está mi hogar. En una época, las redacciones fueron un hogar donde los periodistas pasaban muchas horas, trabajando y socializando. Recuerdo con nostalgia esa época y las charlas y discusiones que se suscitaban, aunque relativamente frecuenté poco las redacciones porque nunca fui un periodista profesional, solo y de vez en cuando escribía alguna nota. El azar me llevó a la dirección de La Opinión, donde seguramente muchos habrían hecho la tarea mejor que yo, pero para mí fue experiencia apasionante e inolvidable.
 

_¿Cómo ve el periodismo?

_Como siempre, como un gran desafío en la búsqueda de la información y la verdad, mientras intenta esquivar y superar las trampas y los intereses de los que intentan ocultarlas. En ocasiones memorables lo ha logrado.
 

_Volviendo al libro, ¿por qué no acepta el personaje su nombre real?

_Por un acto de cobardía y por su obstinación de acercarse a la hija del general de quien se supone enamorado. En ese ámbito intenta ocultar su identidad judía con la excusa ideológica de que el socialismo borrará todas las fronteras raciales y religiosas. A Travin le pesa su judaísmo. Para mí es un motivo de placer laico. Disfruto leyendo la Biblia en su idioma original y me encanta releer El Ecclesiastes o el Cantar de los Cantares y otras creaciones literarias o filosóficas del judaísmo, aunque me siento ateo, un ateo judío.
 

_¿Por qué el título?

_El título parte de una frase del Perro, otro de los personajes: "Esta no es una amenaza sino una sentencia postergada" . Esa frase es, en realidad, una amenaza y define el contenido de la novela.
 

_¿Es la novela donde se siente más cómodo?

_Es mi primera novela. Y confesarlo a los 94 años implica reconocer que es o puede ser la última.
 

_¿De la pandemia vamos a salir mejores o peores?

_El plural me desconcierta. ¿Peores o mejores significa si va a modificarse la esencia de nuestra calidad humana? Lo dudo. Creo que solo el avance tecnológico y sus consecuencias culturales nos diferencian del hombre de las cavernas. Tal vez la pregunta sea si vamos a estar mejor o peor como sociedad y como individuos. Esa es la gran incógnita.


 

_¿Cómo llevó la cuarentena como escritor?

_En primer lugar no me considero escritor, solo alguien que escribió algunos libros. Me baso en la reflexión de Rainer María Rilke en Cartas a un joven poeta. Esencialmente, sostiene que te desesperas si no escribes, no puedes respirar ni comer ni dormir, y tu vida carece de sentido. Si eso te sucede, eres un escritor. No es mi caso. A veces mis libros son consecuencia del azar, no de una compulsión creadora. La cuarentena fue muy difícil para mí, por una situación personal que me produjo una pérdida dolorosa e irreparable.

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