Analía y María Sivak hicieron un libro para chicos sobre la cuarentena para poder poner en palabras las emociones y lo que sucedía en un contexto tan difícil y extraño. "El tema me abordó a mí, como a tantos. No pude no escribir sobre el tema. Escribí el texto porque sentía la necesidad. Percibía que también los chicos a mi alrededor (hijos, sobrinos) tenían esa necesidad. Surgió una historia muy pequeña que no informa ni responde ni cura, pero creo que acompaña", dice a BAE Negocios Analía, la autora. "Fue idea de Analía. Ella me propuso ilustrar su cuento. Los primeros días de la cuarentena eran realmente un caos, así que lo pensé. Rápidamente, y por suerte, me entusiasmé mucho con el proyecto y pudimos hacerlo", sostiene María, la ilustradora.

_¿Cómo fue la elección para relatarla?

_ Analía: Fue a través de los elementos que tomaron protagonismo en nuestras vidas, como la lavandina y su olor constante, la voz de los maestros en la casa, las plazas vacías, las preguntas, los miedos, el barbijo...
 

_El barbijo está presente por primera vez en cuento...

_ A: -Es, de golpe, la nueva realidad y quisimos contarla como va ocurriendo.

María: Para que se sientan identificados.
 

_¿Qué les gustaría que los chicos encuentren en el libro?

_ A: -Que puedan ponerle palabras a sus emociones. No sé cuáles son, ni si son buenas o malas o si son temporales o para siempre, pero que puedan ponerle palabras. Ojalá puedan encontrar elementos que los ayuden a construir los nuevos relatos de este mundo por descubrir.

M: -Me gustaría que se identifiquen, que cada chico sienta que no es el único que está pasando por esto. Que sientan contención al ver que lo que le pasa tiene forma de ponerse tanto en palabras como en imágenes.
 

_¿Les parece que es algo que ayuda a los papás a explicarles lo que fue el aislamiento?

_A: -Es lo que está ocurriendo, ya nos contaron varios. Al leer el libro surgen, en algunos casos, conversaciones que no se hubieran dado sin el libro.

M: -Sí, invita a un momento compartido de lectura y reflexión sobre lo que vivieron.
 

_¿Cómo fue el trabajo entre la escritura y la ilustración?

_A: -Escribí el texto. Le propuse a María ilustrarlo y me dijo que sí enseguida. A partir de ahí, ella tomó la posta. En medio de la cuarentena, sin vernos, a través de WhatsApp, me fue mandando las ilustraciones. Solté el texto y confié absolutamente en María y ella lo siguió. A partir de ahí, fue su obra. Incluso la decisión de que la protagonista sea una nena es de ella. Si el texto se lee sin imágenes puede ser una nena o un varón. Algunas noches me mandaba ilustraciones. Todas eran bellas. Ahí supe que había un libro. Las imágenes ampliaban el texto y, a la vez, respetaban su esencia. Después ocurrió un hermoso proceso circular donde modifiqué el texto en función de las ilustraciones.

M: -Analía me dijo "dibujalo". ¡Nada más! Superlibre y confiada en que ilustre sus palabras según mi parecer.
 

_¿Les parece que la literatura acompañó a los chicos a lo largo de aislamiento?

_A: -No puedo responder de manera general porque hay situaciones sociales y familiares muy diversas, pero el deseo de que eso ocurra siempre está.

_¿La salida es atreverse a soñar?

_M: -Soñar siempre es bueno, pero creo que no como salida o escape, sino como parte de una cotidianidad que, además de las tareas y las rutinas, tiene ideales, sueños y proyectos.
 

_¿Por qué decidieron agregarle una parte en la que el lector participa?

_A: -Al principio de la cuarentena les hice a mis hijos un diario con actividades que íbamos completando cada día. Cada uno de mis hijos tenía el suyo y yo tenía el mío. Eran juegos, dibujos, sopas de letras, adivinanzas, todo relacionado con la cuarentena. Y a todos nos hacía bien. Con la lista de las cosas que no se podían hacer descubrí, por ejemplo, que mi lista no era tan larga. Algunas de esas actividades son las que hoy están en el libro.
 

_¿Cómo creen que los chicos van a recordar esta etapa?

_M: -La etapa de lavarse mucho las manos, de estar en casa con mamá y papá y ver más dibujitos que lo permitido. La etapa de usar barbijos y conocer nuevos miedos. La etapa del Zoom.
 

_¿Vamos a salir mejores o peores?

_A: -No lo sé, pero seguro saldremos transformados. Ya lo estamos viendo.

M: -Ojalá, pero me parece idílico afirmar que vamos a salir mejores. Las crisis seguramente revolucionan, y en algunas cosas mejoraremos, pero en otras creo que no.
 

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