"Surgió quizás del hartazgo que muchas personas sentimos con los modelos oficiales de belleza, el bombardeo de la cosmética, el consumo en torno al cuerpo, la dictadura de las dietas. Sabemos muy bien que todo eso puede llegar a causar graves daños, y solemos escuchar que habría que cambiarlo. Pero para cambiarlo hace falta intervenir en la imaginación, aprender a mirar nuestros cuerpos de manera distinta. Y eso implica también buscarles otra estética, su poesía rebelde, digamos. 'Anatomía sensible' trata de contribuir de algún modo a esa causa, que por supuesto es colectiva", dice a BAE Negocios Andrés Neuman.

_¿Puede decirse que es un libro producto de la observación?

_Totalmente. De una observación llena de amor y humor hacia nuestras imperfecciones físicas, que nos definen tanto o más que nuestras supuestas cualidades. Creo que toda escritura se alimenta tanto de la experiencia como de la observación de quienes nos rodean. Es más: lo que vemos (y cómo nos miran los demás) también nos pasa. Ese cruce de miradas afuera y adentro es parte de nuestra identidad personal. Y en el caso del cuerpo, todo eso se agudiza.
 

_ A los escritores nunca les gustan las etiquetas pero ¿en que género ponés a este libro?

_ Es muy interesante esa pregunta, porque precisamente 'Anatomía sensible' trata de poner en relación y repensar los dos sentidos de la palabra "género": el literario y el identitario. Por un lado, mezcla ingredientes de los géneros clásicos: las imágenes y la inquietud verbal de la poesía, la brevedad y autonomía del cuento, la reflexión social del ensayo. El otro día alguien me comentó que le divertía leerlo como una novela donde cada capítulo está protagonizado por una parte o personaje del cuerpo. Por otro lado, la voz del libro está planteada más bien como una voz coral y, digamos, poligénero, tratando de mirar más allá de la lógica binaria con la que nos educaron. Así que es un librito de género tan impuro como el cuerpo mismo, que es la gran impureza que tenemos y merece ser aceptada, querida y celebrada en todas sus formas.
 

_¿El cuerpo es un campo de batalla?

_Para bien o para mal, parece claro que sí. En nuestro cuerpo se juegan placeres, dolores, miradas, miedos. Toda clase de valores estéticos, ideológicos, sexuales, familiares… Y, por desgracia, también demasiados negocios. El feminismo está ayudando a visibilizar muchas de esas batallas. En vez de asustarnos o recelar de eso, sería muy enriquecedor para todos aprender de su lucha y aplicarla a nuestros casos personales
 

_¿Qué pasa con los cuerpos y la imagen en la era de las redes sociales?

_Fingimos mostrarlos todo el tiempo pero en realidad los ocultamos, los borramos y les imponemos un modelo opresivo y unificador. Estamos mutilándonos el cuerpo y también la cabeza, o sea, nuestro imaginario corporal. El culto a la imagen de la perfección en las redes acentúa muchas de las grandes fobias de nuestro tiempo: la gordofobia, la gerontofobia, la misoginia, la homofobia… Por eso, en un sentido estético pero también ético, me parece que hoy en día el arte es lo contrario (o el antídoto) de Photoshop como cultura. Sería muy liberador rebelarse con hedonismo contra toda esa cultura del photoshopeado permanente.
 

_¿Por qué el libro empieza por la piel?

_Porque la piel nos expone y nos protege, es nuestra aduana y nuestra frontera, nuestro primer filtro de dolores y placeres. Curiosamente ese capítulo fue uno de los últimos que escribí, porque me parecía de los más difíciles: al fin y al cabo, la piel está en todas partes. Me gusta pensar también que el tiempo va escribiendo mensajes en la propia piel, que empiezan a tener más sentido a medida que dialogan con los años.
 

_¿Como fue ese experimento de buscar belleza en google?

_Cuando empecé este libro se me ocurrió hacer una búsqueda muy sencilla, pero también muy sintomática, en las imágenes de Google: introduje el término "belleza". Y el resultado era un horror, un retrato muy triste y sintomático del mercado del cuerpo. No había obras de arte, paisajes ni nada por el estilo. Sólo aparecían caritas lindas, cosméticas, insoportables. De los 100 primeros resultados, creo que 98 o 99 eran mujeres, todas ellas súper jóvenes y casi siempre blancas. No aparecía ni una sola mujer de edad mediana, y tampoco modelos hombres.
 

_¿Te parece que los libros ayudaron a soportar el encierro?

_No me cabe ninguna duda. Últimamente no podemos viajar, ni siquiera movernos normalmente. Pero podemos leer y escribir.Por suerte no hacen falta permisos, barbijos ni tarjetas de embarque para eso. Es un alivio.
 

_¿Vamos a salir mejores o peores de esto?

_¡Uh, no estoy seguro! Se me ocurre que vamos a salir agudizados: con todo lo peor y lo mejor más en relieve, a -flor de piel.

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