Un artículo firmado por el crítico y periodista Owen Gleiderman en Variety implica una de las discusiones más interesantes de los últimos tiempos en el campo audiovisual. La nota se titula "El thriller con Adam Driver Reporte confidencial es excelente pero ¿realmente existe?". Para más datos, el filme se estrenó en la Argentina el pasado jueves y casi no fue visto, aún cuando tuvo muy buenas críticas. Y Adam Driver es uno de los actores del momento, tanto por películas "serias" (Marriage Story, por la que suena para el Oscar) como por grandes "tanques" (es el villano Kylo Ren en la nueva saga de Star Wars, a punto de culminar). La pregunta es pertinente: su recorrido comercial en salas fue exactamente el mismo en los Estados Unidos: básicamente no sucedió nada a pesar, también de las excelentes críticas que obtuvo. El problema base: la película fue adquirida en enero en el festival Sundance por u$ 14 millones. El comprador fue Amazon, que planeaba tenerla en gateras hasta la temporada de premios. Pero un cambio en el management de la firma y la necesidad de mostrar "resultados" la película tuvo un lanzamiento mínimo. Irá pronto a la plataforma Prime Video (disponible en la Argentina también) y entrará en la temporada de premios.

Es lo mismo que sucede con El Irlandés, la película de Martin Scorsese que hoy mismo estará en Netflix. Y con muchas otras películas -notablemente muchas del circuito de festivales que son compradas para un lanzamiento directo a VOD- aunque su primer destino es el cine. Es decir: están realizadas con estructura, textura visual y guión de pantalla grande. Pero lo que está sucediendo es que, poco a poco, el cine abandona cualquier tipo de espectáculo que no sea fantástico o pueda "sumergir" al espectador con 3D, sonido envolvente e imágenes imposibles. Esas películas se estrenan en una cantidad imposible de pantallas (se nota mucho más en nuestro país, con menos de 1000 en todo el territorio) y, después de quince años de creciente "dieta" de tanques, el resultado es que ha desaparecido la audiencia para las películas que difieren de este modelo.

Eso explica por qué películas como Reporte... no "existen": una parte grande del público cinematográfico ha decantado a las plataformas y lo seguirá haciendo en la medida en que se vuelvan más asequibles. Y el público en salas será el que vea espectáculos cuyas "sensaciones" no puedan ser reproducidas en el hogar. En esto hay una gran responsabilidad de los exhibidores, cuyo negocio no son las entradas sino los snacks. En ese caso, requieren tanques porque apelan a los espectadores que más gastan en los "extras" (niños y adolescentes). El resultado es una baja global de audiencia.

2019 terminará con una baja histórica de espectadores en el mayor mercado mundial, los EE.UU., de aproximadamente el 5%, minimizada por Star Wars y Frozen II, tanques estratégicamente dispuestos para que los números no sean tan malos. En la Argentina no habrá baja porque, a pesar de la crisis, el precio de las entradas es más competitivo que el de cualquier otro entretenimiento. Pero la diferencia entre los tanques y cualquier otro cine es enorme. El futuro ya es de las plataformas. Continuará.

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