"Tenía gran parte de la novela escrita cuando se declaró la cuarentena, pero aún me quedaba una tercera parte para completarla. En medio de la incertidumbre y la angustia que me generaba no saber bien qué sucedía, decidí dejar de escribir por casi un mes. No podía concentrarme como suelo hacer cada vez que escribo. En ese tiempo no dejé de ver noticias hasta que me di cuenta de que la sobreinformación terminaba por angustiarme más. Fue en ese momento en que volví a escribir para adentrarme en el mundo de la mafia y continuar con El susurro del viento. Como siempre me sucede con los libros, antes era la lectura y ahora lo es la escritura, me acompañan y ayudan a pasar los malos tragos", dice a Claudia Barzana a BAE Negocios sobre su nueva novela.

-¿Cómo surgió la idea de esta novela?

-La trama me estaba dando vueltas en la cabeza desde tiempo antes. La época en que debía enmarcarla se dio de manera natural, porque no podía ser otra que la década del 20 para narrar esta historia. Los escenarios que recorre la novela son Buenos Aires, Nueva York y Chicago. Es una época muy rica para contar. Es un momento en donde el mundo cambió luego de finalizar la guerra. El auge del jazz en Estados Unidos, la instauración de la Ley Seca y el apogeo de las bandas mafiosas dan un marco histórico muy interesantes para narrar. Es ahí donde los personajes de la novela cobran vida.
 

-¿Cómo fue meter a Al Capone en la novela?

-La incorporación de Al Capone se dio como consecuencia de la historia del protagonista de El susurro del viento. Luca Pesce debe huir de Buenos Aires acusado de una muerte. Sin dinero y con el único deseo de dejar su pasado atrás, toma un barco que lo lleva a Nueva York. No conoce el idioma ni a nadie en ese país. Todo le resulta extraño y hace lo que sea para subsistir. Es ahí donde se relaciona con la mafia y con el contrabando de alcohol. En los años que reside en Chicago consigue ascender en la organización de Capone logrando ser alguien importante dentro de la estructura de la banda. Solo le queda una cuenta pendiente por saldar. Debe regresar a la ciudad de Buenos Aires para saber de ella y recordarle el gran error que cometió con él.
 

-¿Te llevó mucho tiempo de investigación?

-En esta novela contaba con mucha documentación y bibliografía para bucear en la década del 20. Te diría que lo que más tiempo me llevó fue seleccionar el material que iba a utilizar. Creo que la información y la investigación que hago debe estar al servicio de la trama y no al revés. En este caso, tuve que adentrarme en el mundo mafioso y saber cómo se operaba para darle credibilidad al personaje protagónico. Necesitaba que Luca Pesce se moviera como pez en el agua al formar parte de la banda de Capone.
 

-¿Cómo se hace para cruzar la mafia con el amor?

-El amor siempre está presente. No importa en qué ámbito sea. Cuando se da, es mágico y nada ni nadie lo detiene. Es lo que sucede con los protagonistas de El susurro del viento. En este caso, ambos se conocen desde chicos. Eva Soria es hija del dueño de la estancia El Recuerdo y Luca Pesce es hijo de un peón del establecimiento rural. Ambos mantienen esa complicidad típica de conocerse desde chicos, habiendo compartido una infinidad de situaciones juntos. Ni el paso del tiempo ni otras circunstancias pueden modificar el conocimiento profundo que se tienen uno del otro. Aunque tendrán que luchar, porque ese amor que se tuvieron, y que les recuerda lo felices que fueron alguna vez, esté por encima del rencor que ha provocado la traición cometida por uno de ellos.
 

-La historia tiene policial, ¿te atrae el género?

-Esta novela tiene un componente policial y de suspenso importante. En el texto hay una verdad que se susurra, que se dice a media voz. Hay un clima de cierto misterio que se va desentrañando a medida que transcurren los capítulos. Me gusta darle este nuevo condimento a la novela. Son varias las puertas que se abren al comenzar a leerla y que se van develando a medida que se avanza en la trama.
 

-¿Por qué el título?

-En principio porque es un modo de definir a la ciudad de Chicago, conocida como "la ciudad del viento". Es allí en donde transcurre parte de la historia. También existe en toda la novela una verdad que se susurra, que se dice a media voz y que condiciona el accionar de cada uno de los personajes. Y hablando de ellos, el protagonista tiene un modo particular de hablar. Lo hace sin estridencias, no le vale gritar para imponerse. Es por eso que El susurro del viento fue el título perfecto para definir a la novela.

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