Un estudio llevado a cabo por la consultora MusicWatchs Monitor, que todos los años releva hábitos de consumo digital en los Estados Unidos, mostró que hay más de 95 millones de usuarios de algún servicio de streaming en ese país. Lo interesante es cómo se desagrega ese número: 68 millones pagan un plan individual; 25 millones acceden desde un plan familiar (más caro pero que permite a más usuarios conectarse desde una cuenta); y 13 millones están aún en "período gratuito de prueba". Pero la cifra importante es la que sigue: 11 millones de usuarios miran contenido on line gracias a que alguien les "presta" la contraseña. En los EE.UU. se llama "mooching", pero sucede en todo el mundo. Con la aritmética como norma, esos 11 millones representarían unos u$ 995 millones en dinero no recaudado por las empresas de streaming. Pero hay que mirar las cosas con más cuidado.

En principio, eso implica asumir que si a alguien le quitan la contraseña prestada, inmediatamente irá a suscribirse. No sucede así: solo un tercio o menos de quienes recurren al préstamo tomarían una cuenta propia: lo más probable es que se pasen a algún servicio gratuito basado en publicidad, un modelo que crece. Es importante tener en cuenta que la proliferación de plataformas pagas con contenido exclusivo causa, al mismo tiempo -dado que no todo el mundo puede "pagarlo todo"- un incremento en los servicios gratuitos. De hecho, Spotify, que es líder en el sector, tiene aún más usuarios "gratis" que "pagos", aunque la tendencia está en reversión.

Hay algo bastante interesante en el estudio. Consiste en que, tras un año de investigación de mercado, llegaron a la conclusión de que más de la mitad de los usuarios no saben que sus plataformas cuentan con planes familiares, es decir un precio especial para utilizar varios dispositivos para varias personas. En el streaming musical, que básicamente se utiliza desde dispositivos móviles (y de ellos, especialmente los celulares), el plan familiar es clave. Pero muchos usuarios que pagan por uno solo y comparten no lo saben. Es interesante que el 57% de los encuestados dice ser capaz de pasarse a un sistema "premium" familiar.

Algo más: el problema no está en los que tienen un plan familiar. Los números indican que solo un 4% de quienes pagan la tarifa para varios consumidores comparten el usuario con alguien que no convive con ellos o no es un pariente cercano. Es decir: en gran medida, la "pérdida" a través de un préstamo indebido de las credenciales de acceso podrían morigerarse mucho con la simple disposición de informar sobre planes para varias personas.

En el caso de la música, la cuestión de cuántas personas utilizan una cuenta tiene menos complicaciones que en el audiovisual, dado que es tanto lo que se puede encontrar gratuita -y legalmente- on line que los costos de estos servicios están lejos de ser prohibitivos. Pero el problema aparece con películas y series, donde esto también pasa y se suma la piratería como un fenómeno que vuelve a crecer ante la cerrazón de las plataformas y las exclusividades.

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