Dolores Redondo es una de las escritoras que, aunque lo desean, no han podido cruzar el océano debido a la pandemia. La autora española de novela "mestiza", como la llama ella para ampliar el concepto de novela negra, llegó a estar entre las primeras en ventas con la trilogía del Baztán, fue ganadora del Premio Planeta 2016 y ahora reeditó su primera novela. "Cuando se publicó por primera vez, yo era una escritora desconocida, fue una edición minúscula y nunca volvió a reeditarse. Durante todos estos años aquella editorial ha tenido los derechos de la novela y ahora vuelve a ser mía. A petición de los lectores, que reclamaban leerla, aquí está", cuenta a BAE Negocios la autora desde Cintruénigo, en la Comunidad Foral de Navarra, donde vive como una más del pueblo, no como la exitosa escritora que arrasa en ventas. Sus libros llegaron al cine con grandes actores, entre ellos Leo Sbaraglia.

-¿Qué recordás de aquella primera publicación?

-La ilusión y la decepción al ver que era una pésima edición que no tendría recorrido. Fue, sin embargo, también un momento de inflexión y de redirigir mi carrera en otra dirección.

-¿Qué puertas te abrió?

-Ninguna, la verdad. Tuve que recomenzar de cero con mi siguiente novela. Me sirvió para conocer la parte oscura del mundo editorial y para aprender lo que no se debe hacer. En ocasiones, el deseo de publicar de los jóvenes autores lleva a firmar contratos draconianos.

-¿Cómo surgió la historia de esas dos niñas?

-Los escenarios son los de mi infancia y las niñas representan la pureza, la pérdida y mi propia experiencia para enfrentar la muerte cuando apenas tenía 5 años.

-¿Ya en aquella época te preguntaban qué género era?

-Es narrativa, aunque casi podría presentarse como un ensayo sobre las fases del duelo y sobre todo, la fase de negación. La pérdida, de la clase que sea, nos obliga a afrontar unas etapas muy dolorosas cuyo propósito es que asumamos la pérdida y podamos continuar con nuestra vida. No afrontar estas fases puede dejarnos atrapados en el sufrimiento, incapacitándonos para vivir y para amar.

-¿Por qué decís qué necesitabas escribir sobre la muerte?

-Demasiadas muertes en mi infancia. Estaba triste, enfadada, furiosa con Dios... aterrada. Tuve que hacer mi propio duelo y asumir las pérdidas, pero sobre todo perdonar a los que quedaban atrapados en la pena.

-Cuándo escribiste esa novela, ¿imaginabas todo lo que pasó después?

-Pasó tiempo. Fue con mi siguiente novela con la que tuve éxito. No podía saberlo, por supuesto, pero sí imaginarlo. Siempre animo a los nuevos escritores a soñar con el éxito. Enfocar en positivo mientras se trabaja es la forma de no perder la ilusión, siendo capaz de volver a intentarlo una y otra vez, como me ocurrió a mí.

Redondo recupera el lugar de su infancia en un libro que había sido publicado antes de la exitosísima Trilogía del Baztán que fue llevada a la pantalla y está disponible en Neflix
 

-¿La reedición en tiempo de pandemia te ayudó a acercarte a los lectores?

-Claro. Es el camino en el que los escritores y los lectores nos encontramos.

-¿Te gusta ver tus libros en pantalla grande?

-Y sí, me encanta el romance que mis novelas tienen con el cine. Antes que nada soy escritora y en primer lugar me debo a la literatura, pero entendiendo que el cine es otro idioma.

-¿Cómo fue tu cuarentena?

-Angustiosa al principio, calma después. Lo llevo bastante bien, aunque lo más triste es no poder ver a mis padres y hermanos, que viven en otra provincia. Los echo muchísimo de menos.

-¿Pudiste escribir más?

-Igual que siempre. Soy muy disciplinada, también sin pandemia. Escribo a diario. Por la mañana, hasta la hora de comer, y después un rato a la tarde. Procuro hacerlo compatible con mi vida familiar.

-¿Pensás escribir sobre la pandemia?

-Es inevitable para alguien como yo, permeable a las realidades del mundo, no pensar al menos en el calado y las consecuencias que tendrá en nuestras vidas.

-¿De la pandemia te parece que salimos mejores o peores?

-Exactamente igual que como entramos en ella. Las buenas personas, generosas y responsables siguen ahí. Los egoístas, narcisistas y tóxicos, también. No se preocupen, seguiré contando con personajes horribles inspirados en la realidad.

-¿Tenés ganas de venir a Buenos Aires? ¿Qué extrañás de tus viajes para acá?

-Extraño a las personas. Echo de menos los abrazos, la bienvenida cálida con que siempre me reciben. La prensa, mi amiga María Helena, las entrevistas en Radio Mitre con mi querido Fernández Díaz. Recorrer Buenos Aires en coche. Un asadito con Nachito Iraola. Como siga pensando, acabaré en lágrimas.

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Maria Helena Ripetta

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