Más de 50 años después de un singular concierto que contribuyó a aliviar de algún modo las tensiones raciales que surcaban gran parte de Estados Unidos, el sello Impulse! edita una grabación encontrada de ese recordado evento en la localidad de Palo Alto, California, donde Thelonius Monk se presentó con su cuarteto ante una audiencia multirracial y fue largamente ovacionado.


Corría 1968, año turbulento en materia política y social para Estados Unidos. Habían sido asesinados Martin Luther King y Robert Kennedy y crecían las revueltas, la rabia y la frustración. La comunidad de Palo Alto no era ajena a ese clima. Un sector de la ciudad, East Palo Alto, era una suerte de ghetto habitado por la población negra, donde los blancos raramente se acercaban.

Allí, un adolescente de clase alta de solo 16 años, Danny Scher, cada vez más influyente en la Palo Alto High School, tenía una sueño: llevar a Monk a tocar en su colegio. Scher era fanático del jazz: un año antes había organizado el primer festival de esa ciudad, al cual convocó al pianista Vince Guaraldi y a los cantantes Hendricks, Lambert y Ross. Contactó al agente de Thelonious y cerró trato para un show. El cachet del pianista sería de 500 dólares. La recaudación del concierto tendría destino benéfico. 

Pero a Scher todo le costó más de la cuenta. Los tickets de dos dólares que pensó se venderían velozmente no podían ser colocados. Nadie en Palo Alto creía realmente que Monk llegaría hasta el lugar para un show. El joven estudiante tomó entonces dos decisiones claves: consiguió publicidad de comercios locales para incluir en el programa del concierto, con lo cual aseguró el cachet de Monk, y partió a ofrecer las entradas al barrio negro de East Palo Alto. Allí se repitió la incredulidad: “¿Monk en un colegio de chicos blancos? Ver para creer”, le dijeron. Convocó entonces a todos al estacionamiento del auditorio para verificar que Monk daría el presente. Pero también esto le demandó esfuerzo. Cuando Scher llamó al pianista para recordarle la cita, éste -que estaba comprometido para una extensa presentación en San Francisco- se hizo el desentendido. Scher insistió y logró finalmente que su hermano fuera a buscar al cuarteto al hotel.

Cuando Monk descendió de la camioneta que lo dejó en Palo Alto las entradas se vendieron en minutos. Así, un domingo de finales de octubre, el cuarteto con Charlie Rouse en saxo, Larry Gales en bajo y Ben Riley en batería se presentó ante blancos y negros, en un concierto que alivió la tensión en la ciudad, aunque Monk ni siquiera imaginó que su figura quedaría en la historia del lugar. El concierto fue grabado por el conserje del colegio y la cinta terminó olvidada hasta que hace 15 años Danny Scher, convertido en eficiente productor musical, la encontró y se contactó con el hijo de Monk, TS, dando inicio a un proceso que concluirá el 31 de julio, cuando el show se edite en vinilo y CD. Casualidad o no, la música de Monk y la tensión racial se cruzan otra vez.

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Eduardo De Simone

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