Es difícil saber en qué medida el nuevo sistema de medios audiovisuales basados en Internet está horadando y disolviendo el acceso a la televisión tradicional. Es un hecho que esto sucede, dado que el broadcast que conocimos hasta no hace mucho pierde un promedio de 5% de audiencia interanual en todo el mundo, audiencia que no "baja" por la programación de un año sino que se retira definitivamente de sintonizar canales de aire y del modelo sostenido por tandas publicitarias. El streaming es parte del asunto, pero no solo los servicios que requieren el pago de suscripción. Hoy se puede tener un pequeño indicio de cuán grande es esta revolución gracias a un estudio llevado a cabo en los Estados Unidos por la consultora Nielsen. En efecto: el 19% del tiempo empleado por los estadounidenses en ver TV va a los servicios de streaming, y eso solo en el último trimestre de 2019, que además implica un crecimiento del 30% respecto del primer trimestre del mismo año.

Previsiblemente, el servicio que lidera el acceso digital es Netflix, con el 31% del visionado de TV no tradicional. Le sigue YouTube -sumando versión gratuita más paga- con 21%; el servicio on demand Hulu con el 12% y Amazon, con el 8%. El 28% restante se lo reparten otros servicios que van desde el reciente Disney+ a streamings en video de todo tipo como Vimeo o Dailymotion. Como se ve, el desglose no discrimina entre servicios pagos y agregadores gratuitos: la pregunta es qué se ve cuando no se ve TV.

Ahora bien, mucho más interesante que estos datos puntuales y más o menos en línea con lo que se conoce del consumo digital, es que la encuesta de Nielsen solo tiene en cuenta los accesos a contenidos desde televisores con conexión a Internet. Es decir, quedan fuera del recuento todos aquellos accesos que se realizan vía dispositivos móviles como tablets y teléfonos inteligentes, o computadoras. Que es, según los analistas, la principal vía de acceso a lo audiovisual por parte del sector demográfico que se encuentra entre los 20 y los 40 años. No es necesario hacer una extrapolación demasiado precisa para corroborar que entonces el acceso a la televisión tradicional es muchísimo menor a lo que indican estas cifras de Nielsen.

¿Qué implican en realidad estos números? Como hemos dicho muchas veces en estas notas, que la televisión tradicional y el negocio sostenido sobre la base de venta de espacios publicitarios no está en un eclipse sino en un ocaso, y que el futuro es digital ciento por ciento. El reemplazo de un modelo por otro no se detiene de ningún modo, sino que -los números lo muestran- se incrementa. Y ya hay al menos una generación para quienes "ver televisión" carece de sentido.

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