Hablemos de la madre del porno, esa película maldita -por muchas razones- llamada Garganta profunda. Realizada en 1972, antes de que la pornografía fuera legalizada en los Estados Unidos, es una de las pocas películas triple X que se encuentra con frecuencia en cualquier enciclopedia. Hay muchos mitos alrededor y muchas historias tristes. Hoy sus dos protagonistas, Linda Lovelace y Harry Reems, asi como su director, Gerard Damiano, están muertos. Lovelace pasó un buen tiempo durante los años setenta y ochenta trabajando en el porno o en sus alrededores, convirtiéndose en un auténtico icono pop (lo mismo que la película, que entró tan decididamente en el imaginario popular que al informante de Watergate se lo llamaba por el nombre clave "Garganta profunda") y, luego, tratando de escapar de aquella fama. Acusó de hecho a los realizadores de que el rodaje en realidad se trató de una violación o un abuso, aunque cuando vemos la película hay razones para dudarlo. No porque Lovelace haya mentido; es probable que lo creyera sinceramente con el paso de los años. Reems, después de ir preso por este film, fue un conocido actor del porno pero, como muchos de la profesión, se arrepintió y se convirtió en lo que los estadounidenses llaman "Cristiano renacido", y falleció dedicado completamente a la religión. Damiano, por su parte, no solo no se arrepintió nunca de la película y negó cualquier tipo de maltrato durante la producción. De todas maneras, el asunto es bastante nebuloso: hay que tener en cuenta nuevamente que el porno era ilegal, que las artimañas que se usaban para proyectar esas películas eran endebles, y que por lo tanto no había un marco regulatorio de ningún tipo. Hoy el porno industrial, especialmente el de los Estados Unidos producido en California, tiene una cantidad enorme de disposiciones que se cumplen a rajatabla. Por cierto, eso no implica que no haya abusos de todo tipo, o que gran parte de la pornografía que se suelta en las redes quepa dentro de esos marcos (recomendamos ver el documental Hot Girls Wanted, nominado al Oscar hace algunos años y que solía formar parte de la grilla de Netflix). Pero volviendo a aquel 1972 y a Garganta... resultó un verdadero hito en la historia del cine más allá de su género.

Pero la pregunta del millón es ¿cuántas personas que conocen el título y creen saber de qué va realmente la vieron? Es probable que ni siquiera el más entusiasta consumidor de pornografía tenga la intención de ver algo tan "viejo"; en general el erotómano busca por temas o por cuerpos, no necesariamente "cine". De todos modos, hay un mito imposible de confirmar o denegar: que Garganta profunda es la película más recaudadora de la historia. La razón: la piratería no es un asunto de la era digital, pero en los años setenta nadie se dedicaba realmente a hacer copias pirata de, digamos, El Exorcista. Era más complicado hacerla y detrás de ese filme estaba Warner Bros. Pero el porno era diferente: lejos de cualquier protección legal, cualquiera podía ir a un laboratorio con una copia y hacerse de otra de mucha menor calidad pero proyectable. De hecho, gran parte de las copias digitales que pululan en la web están sacadas de esas versiones truchas, aunque no es demasiado seguro que las originales fueran de mucho mejor ver, dado que el filme costó muy poco dinero. Esas copias se multiplicaron y se vieron en miles de salas de todo tipo a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos y Canadá, en principio de modo clandestino y más tarde, cuando finalmente llegó la legalización, de modo más abierto. Damiano nunca pudo controlar ese tráfico de copias. El mito dice que se llevó el equivalente a unos u$ 3.000 millones de hoy, aunque es bastante improbable. Con todo, dado su ínfimo costo, sería la película independiente más rendidora de la historia. Por cierto, ni Lovelace ni Reems vieron más que su ínfimo salario de rodaje.

Ahora bien: ¿por qué fue un éxito? No era ni por asomo el primer filme con sexo explícito visible en los Estados Unidos. Sí el primero que se estrenó en salas no "X", donde ese material iba directamente. Estaba disponible en pantallas más -digamos- "decentes" y el público se sumó al auge porque necesitaba participar de un evento. Por lo demás, así pasa siempre con los fenómenos culturales cuando el público está maduro. Pero hay algo más en la película que excede lo meramente genital. En principio, es una comedia cuyo tema es, justamente, el sexo y, sobre todo, el placer femenino: la protagonista, Linda Boreman (Linda "Aburrido", chiste fácil) intenta de todo para llegar al orgasmo, pero no lo logra. Una amiga liberadísima le indica ir a cierto psiquiatra y allí va Linda. El hombre descubre que la señorita tiene el clítoris en la garganta gracias a un experimento in situ. Linda logra el placer y quiere casarse con el terapeuta que encuentra en tal cosa recaudos éticos (ejem). Por lo tanto, nuestra heroína decide buscar al hombre que le permita el goce y casarse con él. Farsa total; de hecho, la película comienza con un texto que explica que no hay que tomarse nada en serio.

Pero quizás lo que realmente hizo que el filme se volviera historia, además del modo despreocupado y casi cotidiano con el que se registra la actividad sexual por muy espesa que fuere, consiste en que Damiano entendió inmediatamente que con el sexo solo no alcanzaba. Que era necesario apuntalar una penetración con el uso del montaje, la música y el desarrollo de personajes. Y así logra en la secuencia de la gran fellatio que subraya el título un momento que va de lo erótico a lo cómico: inserta mientras la protagonista alcanza el goce imágenes de campanas tañendo, fuegos artificiales y, en un audaz uso del montaje paralelo, del despegue de un cohete espacial. Un efecto cómico pero también metafórico que hace de esa secuencia -ya de por sí tremenda; pocas veces se ve algo como lo que hace Lovelace frente a la cámara- algo completamente diferente que hace pensar más en las desaforadas invenciones del primer Buñuel que en el porno puramente utilitario. Damiano lo sabía perfectamente, y también que el diálogo y la ironía eran claves para que un filme indefenso legalmente y precario de realización, triunfase. Es el modo de mostrar y no lo que se muestra lo que da vida a una obra; Garganta profunda es una demostración definitiva.

Más notas de

Leonardo Desposito

Cortos, gran teatro, grandes películas para ver en casa

Cortos, gran teatro, grandes películas para ver en casa

Los fascinantes asesinos seriales del cine

Fascinantes asesinos del cine

Cannes sustituye el Festival por un sello de calidad 2020

Cannes sustituye el Festival por un sello de calidad 2020

Locura cómica en el cine erótico

Locura cómica en el cine erótico

Misión: Imposible vuelve a rodarse en septiembre

Misión: Imposible vuelve a filmarse

Telefe ganó mayo con la mayor diferencia sobre El 13 desde 2014

Telefe ganó mayo con la mayor diferencia sobre El 13 desde 2014

China cierra definitivamente el 40% de sus cines

Cines en China antes de la pandemia

Un muy buen ejemplo del "realismo socialista"

Un muy buen ejemplo del "realismo socialista"

La Segunda Guerra Mundial hecha cine

La Segunda Guerra Mundial hecha cine

Cine clásico, teatro on line y los Stones en casa para el fin de semana

El mejor espectáculo para disfrutar en casa