El jazz italiano ha dado muestras acabadas de haber logrado desarrollar un lenguaje propio, con acento reconocible y con evidente anclaje en las ricas raíces de sus regiones. Luego de décadas en las que el fascismo truncó un natural desenvolvimiento del género, éste asomó con fuerza, se establecieron formatos educativos que permitieron el surgimiento de músicos talentosos, se fundaron pequeños sellos discográficos que le dieron un salto de calidad a la música local y se aprovechó la posibilidad de interacción de los músicos italianos con los norteamericanos que llegaban para actuar o grabar.

Hoy, Italia es una plaza de alto nivel en el jazz global. Tiene músicos ya consagrados internacionalmente, muchos de los cuales han visitado la Argentina, como Enrico Rava, Paolo Fresu, Aldo Romano, Dado Moroni, Stefano Bollani o Stefano Di Battista. Y también una camada de jóvenes que ya tiene un recorrido apreciable, como Danilo Rea, Giovanni Guidi, Gianluca Petrella o Andrea Pozza.

Entre los primeros se recorta la figura insoslayable de Enrico Pieranunzi, un pianista de alto vuelo y sonido reconocible que ha grabado decenas de discos -más de veinte para el sello italiano CamJazz- y que recorre el mundo deleitando audiencias con su sensibilidad.

Pieranunzi estuvo en la Argentina en una de las primeras ediciones del Festival de Jazz porteño, donde ofreció un recordado concierto en el Teatro Coliseo. Más allá de Europa, es una figura cotizada en el mítico Village Vanguard de Nueva York, donde habitualmente se presenta en trío o en formaciones más amplias.

Su actualidad lo encuentra con dos nuevos discos en la calle de manera casi simultánea. Uno de ellos se acaba de editar a través del sello Challenge y merece una escucha urgente, algo que ya puede concretarse en las plataformas digitales. Se llama Common View y lo acompañan Jesper Somsen en contrabajo y Jorge Rossy en batería.

Se trata del tercer disco que publica el trío, luego de más de 30 conciertos en Europa y en Estados Unidos. Los dos anteriores, Tales From the Unexpected y European Trio, también tuvieron favorable repercusión en la crítica.

Los temas del disco son esencialmente composiciones de Pieranunzi, y el entendimiento del trío refleja un pico de madurez expresiva alcanzado luego de tantos años caminando a la par.

El otro disco fue lanzado hoy por CamJazz, un sello exquisito que edita con cuidado y alta sofisticación obras que ranquean entre lo mejor del jazz europeo. El álbum se titula Frame y presenta a Pieranunzi en un solo piano -también en celeste- rindiendo una suerte de tributo a pintores que lo marcaron en su vida. Así, hay temas dedicados y que llevan los nombres de Pollock, Klimt, Hopper, Picasso, Rothko, Matisse y Mondrian.

El pianista medita aquí sobre la obra de estos artistas y a menudo no hay principio o fin en los temas sino una búsqueda de continuidad, algo que Pieranunzi ha querido imaginar en la entrega de sus inspiradores.

Luego de haber tocado con casi todos los grandes del jazz, desde Chet Baker hasta Phil Woods, pasando por Lee Konitz, Paul Motian o Charlie Haden, Pieranunzi sigue en el ruedo con dos nuevos trabajos para celebrar.

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