Maru Leone publicó su nuevo libro de poemas para entender cuándo no es amor y decir basta. Ante la pregunta de BAE Negocios de por qué eligió la poesía, responde: "Creo que más bien ella se metió en mi camino, fue esa piedrita que te agachás a levantar porque sentís que puede ayudarte. Encontré en la poesía un lugar de una magnitud expresiva que no había visto antes. Soy realmente (por más contradictorio que eso suene) una persona de pocas palabras. Entonces ubicarme en ese lugar me hizo ver que mi grito estaba escrito y necesitaba ser leído. La poesía es esa cajonera en donde puedo ordenar lo que pienso y siento. Es ahí en donde pude conocerme mejor".

— ¿Te parece que aún se asocia con el romanticismo?
— No solo todavía se asocia, creo que está atravesada por el romanticismo y que esta es la generación bisagra que intenta deconstruirla y sacarle esa espada del medio. Me gusta vivir en la etapa de transformación, en el cambio inevitable de contenido que se forja en red, para que las personas del futuro que decidan escribir se sientan cómodas con lo que empezamos a tejer en el siglo XXI.

— ¿Cómo fuiste eligiendo los temas ?
— Creo que lo que desenvolvió el libro completo fue el título por sí mismo. "No es amor, es taquicardia" es una frase que me hizo replantearme el amor desde otro lado, también hacerme un poco cargo de la toxicidad que a veces cuesta aceptar y de la cual fuimos o somos parte. Ahí fue que decidí ir desintoxicando en cada página toda esa fábula construida en torno del amor, que por supuesto no es ni siquiera nuestra sino inducida. Fue un total desafío encontrarme con mis partes oscuras y también con las de otras personas que participaron a veces sin siquiera saberlo; cuando la estantería se iba acomodando y asomó una mirada propia muchísimo más amorosa, me di cuenta que el libro había cumplido su objetivo conmigo y que ya era momento de compartirlo con alguien más. Fue un tejido difícil en el sentido de la aceptación, pero los temas fueron apareciendo solos cuando me animé a mirarlos.

— ¿Qué es lo que une al libro ?
— Son las manos en el barro al principio y las flores que nacieron al final (casi sin quererlo, porque el hilo conductor se construyó a sí mismo)

— ¿Por qué el título?
Esa frase la tiré al aire un día sin saber que iba a titular mi próximo libro. Lo que pasó previo al momento de escribirla, fue un mensaje que llegó a mi teléfono que hizo que mi corazón se pusiera inquieto, y me hizo pensar que justamente eso que me estaba atravesando el cuerpo no era sano. Pude escuchar ese aviso en el pecho que me decía que el amor no tiene por qué ser eso, interpretarlo y darme cuenta de que se parecía más al pánico que a otra cosa. De ahí viene la relación.

— ¿Es difícil titular cada poema?
— Siempre me resultó difícil esa parte, pero esta vez, que tuve paciencia con esa oscuridad y fui prendiendo luz por luz, los títulos se acomodaron solos arriba de los poemas.

— ¿Las poesías acompañan?
— Muchísimo. Encontrar en la mente de otre lo que tu cabeza no lograba ordenar por sí sola es la mano que se tiende cuando todo se descontrola. Me parece más importante que cualquier norma literaria, que la poesía sea de principio a fin una buena compañera. Porque es justamente eso lo que se busca en ella: encontrarse y sentir menos soledad.

— ¿Qué te gustaría que el lector encuentre?
— Lo que encontré yo, un lugar en donde prender las luces de a poquito para entender todo lo que nos atraviesa y para destapar todos los conceptos erróneos disfrazados de amor. Me encantaría que, al leerlo, las personas encuentren esa mano tendida y una compañera y una cajonera en donde ordenar las cosas.

— ¿Cómo es el proceso de escritura de un poema?
Creo que la escritura es más bien un estallido, una baja de información que conecta el sentir con las neuronas y hace que explote todo en un papel. La poesía se cae arriba de las hojas sin previo aviso, sin un orden establecido. El proceso quizás sea el que venga después, porque la mayoría de las veces esa info cae desordenada. Para mí escribir es más un acto impulsivo que un proceso en sí mismo.

— ¿Cuál es el rol de la poesía?
— Pienso que su rol en este momento es mostrarnos bien de cerca algo que no nos detuvimos a ver. La poesía para mí es una foto con palabras, una foto que se cuenta. Y justo ahora, en la vorágine de la virtualidad y el exceso de contenido, viene a romper con todo lo que vemos para permitirnos imaginarlo. Ahí está su belleza inquebrantable, que hace de la imaginación algo mucho mejor que un manojo de ansiedades. Nos da la oportunidad de recrear todo lo que enfrentamos con un ojo muchísimo más amoroso, incluso cuando ese mismo ojo lo que trata de mirar es la oscuridad.

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