Paula Rodriguez ha pasado por muchas redacciones. Es autora de varios libros, pero esta es su primera novela y justo se publicó en tiempo de pandemia. "'Causas urgentes' estaba listo desde hacía más de un año y era imposible publicarlo en 2019 por la crisis editorial. Después de esa espera -vengo del periodismo y un año me parecía una vida, aunque puede ser un plazo razonable para una novela- salir en marzo era un notición. Un gran mes, previo a la Feria del Libro. Como el arranque del año literario. Pues bien, llegó todo esto. No deja de ser coherente con mi historia y mis personajes: una serie de golpes los hacen cambiar de rumbo, actuar sobre la marcha, con lo que saben y lo que intuyen, lo que tenían madurado y lo que inventarán.

"Pensás todo el tiempo: ´Estoy difundiendo un libro que no se puede ir a comprar. Y por otro lado, recibí mensajes en redes de gente que me cuenta que se volcó al ebook en estas circunstancias, aunque el libro electrónico es una proporción muy pequeña del mercado todavía. Mi apuesta, la de todos los que estamos en esto, supongo, es que los que conozcan en estos días, por la prensa, la novela, se interesen y guarden el dato para cuando salgamos. Y que el libro siga estando ahí, exhibido, en las librerías, claro'", dice la autora a BAE Negocios.

—¿Cómo llevas la cuarentena?
—Muy mal. Con el la idea de que hay que aprovecharla para hacer todo lo que no podés hacer en tus circunstancias habituales: leer más, ponerte al día con las series, escribir, hacerte vegano o lo que sea. Hace años que trabajo en casa, a la que ahora se suma una preocupación extra por los cuidados, míos y de mi familia. El golpe psíquico que estamos viviendo: la preocupación, la dispersión, los momentos de angustia. Así que no escribo a mejor ritmo que hasta ahora. ¿Si va a servir? Creo que sí. La escritura no nace de un repollo, se alimenta de la experiencia. Y esta experiencia en algo va a decantar. En lo personal, venía escribiendo algo nuevo sobre una persona que ve reducidas sus posibilidades de movilidad al extremo, así que esta experiencia de organizar la vida en la quietud, en esta ausencia de desplazamiento, en esto de que tu universo físico se reduzca a tu manzana pero con la suficiente conexión como para volverte loco con lo que pasa en el mundo entero, seguramente va a llevarme a algún lugar.

—Es tu primera novela pero no tu primer libro, ¿por qué el paso a la ficción?
—Siempre me tentó escribir ficción, tenía las ganas más que la idea, la historia o la trama. Estaba -y estoy- en crisis con el periodismo, no solo la crisis laboral, la de sentido, la de ´para qué estoy haciendo esto, a quién le sirve así, en lo que se ha convertido´. A mi no me despidieron, me fui sola del último trabajo fijo en periodismo que tenía. No significa que no me haya expulsado el mercado laboral: no podía sostenerlo. La carga laboral, el estrés, la carga moral de estar a cargo de revistas que no pagaban o pagaban muy mal a la gente a la que tenía que pedirle que hiciera el trabajo... en fin. Claro que no lo encaré como una catarsis ni una terapia o un hobby, porque yo trabajo de escribir. Así nació la revista Barcelona, de la que formo parte. El discurso periodístico tradicional está en crisis, entonces cambiamos de registro. Digamos lo que tenemos que decir, de otro modo. En el caso de la novela, es una decisión un poquito más narcisista, reconozcámoslo. Tiempo después de renunciar a mi trabajo, de estabilizarme en la precariedad con varios laburos, empecé a ir al taller de Gabriela Cabezón Cámara y logré, gracias a ella, encontrarle un valor a eso también: escribir no es tan personal o tan egoísta como se puede prejuiciar, tiene bastante que ver con la experiencia colectiva.

—¿Por qué elegiste la novela negra?
—Es lo que me salió. No era un plan. Puedo entenderlo como un accidente natural: la cercanía que tenemos muchos periodistas con el género, y en mi caso soy muy lectora. Antes me preguntabas por la "oportunidad" de leer más en la pandemia. Yo cuando estoy muy preocupada, dispersa o estresada, cuando no estoy en disposición mental para investigar o desafiarme, vuelvo a la novela negra, al policial. Es un género en el que el realismo está ahí, la posibilidad de contar las cosas de tu mundo, tu época.

—Suelen ser saga ¿hay más investigaciones para el inspector Dominguez en carpetas?
—En un momento me tenté con una saga del inspector Domínguez, pero no, la verdad es que no tengo nada en mente para él. Hay un personaje en la novela, una chica, Evelyn. Le roba un celular a una maestra de la escuela y carga con eso, cree que todo lo malo que sucede después es por eso. Ella tal vez sí da para otra historia.

—¿Por qué causas urgentes ?
—La historia arranca con una estampita de San Expedito planenando en el aire de un vagón de un tren que acaba de chocar. La del santo patrono de las causas urgentes es una imagen que va y viene en el libro. Pero además, todos los personajes se ven obligados, necesitan o buscan resolver, a partir de ese suceso del choque, sus vidas. Con la urgencia de las circunstancias. Todo transcurre en cinco días. Cada uno tiene su causa y su urgencia.

—Incorporas recursos como diálogos de whatsapp. ¿La idea era que sea más cercana ?
—La construcción de los personajes pasa mucho por como hablan. Por lo que dicen y lo que no. Vos sos periodista, habrás entrevistado muchísima gente y desgrabado miles de horas de conversación: ¿No te pasa que te vas de una conversación con la idea de que se habló, se dijo muchísimo y después cuando desgrabás, en la palabra literal, no se dice casi nada? Me interesa eso: cómo hablamos. Con lagunas, con sobreentendidos, dejando que el sentido de lo que decimos caiga por sí solo, se deduzca. Hablamos yéndonos por las ramas, sin decir lo que queremos decir, dejando que el otro rellene el vacío, y después ¡estamos convencidos de que la comunicación es transparente! No lo es. Eso quería intentar, que los diálogos, en persona o por whatsapp, fueran lo más parecido a lo cotidiano... y el lenguaje cotidiano, que parece simple, es un enigma permanente.

Título: Causas urgentes
Autora: Paula Rodríguez
Editorial: Sudamericana
Páginas: 290 $
Precio: 899

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