Una de las grandes incógnitas para el próximo año -en realidad, los próximos- es cómo impactará la expansión en la oferta de plataformas de streaming en el negocio del espectáculo. No sólo estéticamente -algo que ya ocurre- sino sobre todo comercialmente. Durante este año, ese crecimiento de marcas habrá de consolidarse en cuanto salgan al mercado HBO Max (Warner), Peacock (NBC-Universal), y Quibi, plataforma creada por el CEO de DreamWorks, Jeffrey Katzenberg. Estos lanzamientos se suman a la oferta de Netflix, Amazon, Hulu, Disney+ y Apple TV Plus, ya en funcionamiento, y la duda consiste en si los usuarios potenciales gastarán tanto dinero en tener más de una plataforma. Un estudio de la consultora Consumer Technology Association en EE.UU. (conocida por su precisión en estos casos) prevé un crecimiento de ingersos en el campo del video digital de un 29% durante el presente año, hasta alcanzar unos US$24.100 millones. Es decir, sí: los usuarios van a suscribirse a más plataformas.

También prevé un crecimiento del 15% en el consumo de plataformas musicales como Spotify o Pandora, hasta alcanzar los US$9.000 millones. Y lo mismo en cuanto a juegos de video: crecería un 5% hasta los US$38.300 millones. Si estos incrementos son menores que en el caso del audiovisual es porque tanto en música como en juegos el surgimiento de nuevas empresas es mucho menor. Por lo demás, queda claro que es el último sector el que más dinero mueve entre las tres ramas del entretenimiento on demand. Lo que implica, de paso, que son los consumidores de entre 18 y 35 años los que más van a gastar en consumos a la carta.

Es bastante normal, dado cómo se va a desarrollar la competencia de las plataformas de video, que en ese sector el crecimiento porcentual sea mucho más grande. Se trata de una expansión lógica ante el incremento de la oferta y -paralelamente- la clausura de cada una de las empresas respecto del licenciamiento de sus contenidos a terceros. Lo "nuevo" será siempre exclusivo, y quien quiera acceder a ello deberá contratar cada plataforma específica. No verá Stranger Things o The Mandalorian, más tarde, en algún canal de cable, por ejemplo, sino solo allí. La consecuencia lógica -que ya se está viendo, sobre todo en aquellos países como Argentina donde algunas de estas plataformas "exclusivas" aún no tienen presencia- es el crecimiento de la piratería. Aún así, el negocio crecerá para los estadounidenses porque las condiciones económicas en general son mejores en estos años y hay más dinero para gastar. Es decir: existe espacio para que los usuarios contraten más de un servicio de SVOD, lo que seguramente impactará tanto en el broadcasting tradicional como en el cable. Si la mejora en la economía estadounidense es o no transitoria es algo que no puede sabese de inmediato, especialmente después de un año bisagra como el presente, en el que Donald Trump buscará su reelección. En el resto del mundo, la inestabilidad impide hacer demasiados pronósticos, aunque todo indica que el sector tendrá un crecimiento global.

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