Cuando se hace referencia a la musicalidad de la escritura, al ritmo de la narración y hasta a la improvisación en el trabajo creativo, ¿de qué género se está hablando? Podríamos decir que, acaso de manera inconsciente, el jazz es el que sobrevuela estas consideraciones porque a menudo apela al swing para desplegar sus ideas.

Hubo ejemplos notorios del maridaje entre jazz y literatura. Cortázar, Boris Vian, Kerouac, y más acá el español Antonio Muñoz Molina o el argentino Carlos Sampayo reflejan en sus escritos el imán que los empuja a este lenguaje musical.

Como evidencia del creciente interés que concita el jazz para leer, han circulado en los últimos meses varios libros dedicados al género o que tienen al jazz como fundamento. Por cierto hay biografías -como la reciente de Keith Jarrett de Libros del Kultrum- o rescates invalorables como el que hizo la editorial marplatense Letra Sudaca con su Miles por Miles.

La novedad llega ahora con el segundo volumen de Gente con swing, una compilación de textos sobre jazz que llevó adelante el periodista y escritor Horacio Vargas, quien además es factótum del sello discográfico rosarino BlueArt, que engalana la escena jazzera argentina con álbumes de alto vuelo.

El primer tomo se publicó a principios de 2018 y su repercusión llevó a Vargas a plantear y concretar una segunda vuelta, que acaba de lanzarse en formato digital y en breve se distribuirá en físico en las librerías, que afortunadamente ya emergieron de la cuarentena.

Vargas se define como un arqueólogo musical y en ese rol buceó sobre textos de jazz escritos originalmente en español, con algunas justificadas excepciones.

El libro cuenta con textos de escritores, periodistas y músicos de distintos orígenes y con diferente acercamiento al jazz. Están los grandes autores con escritos altamente valorados por los adeptos al género, como el retrato de Monk en vivo que dibuja Cortázar en un capítulo de su libro La vuelta al día en ochenta mundos, o las referencias más o menos devotas que han dejado Boris Vian y Jack Kerouac.

También se alistan escritores y periodistas como Carlos María Domínguez, Berenice Corti, Horacio Verbitsky, Adrián Baigorria, Federico Monjeau o Mariano del Mazo (quien esto escribe también sumó un aporte). Y no faltan los músicos, los que entregan textos, como Sun Ra o Adrián Iaies, y los que son retratados, que en este caso son los más. Desde Bill Evans -que sobrevuela en varias historias- hasta naturalmente Miles Davis, Coltrane, Monk, Joe Pass, Petrucciani, el Gato Barbieri, Ernesto Jodos, Mariano Loiácono e incluso Luis Alberto Spinetta, que por cierto ha tenido sus puentes con el jazz. También tienen bien ganado su lugar músicos que no son solo exponentes del género pero lo han visitado, como Gerardo Gandini y Luis Salinas.

Gente con swing II fue posible a partir de la iniciativa de UNR Editora y Homo Sapiens Ediciones. Refleja seguramente esa necesidad urgente de todos los que se sienten hechizados por un disco o por un músico: correr a leer algo más que permita aproximarse al misterioso encanto de la creación.

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Eduardo De Simone

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