Tres jóvenes de un pequeño pueblo comienzan a ser abusados por el nuevo cura del lugar, hecho que los transformó para siempre. Tres amigos ensombrecidos por el silencio, que debieron empezar a reconstruirse. Ambientada en los 70, Hijos de la sombra es la nueva publicación de Graciela Ramos.

"Es una novela muy comprometida con la realidad cotidiana. En ella abordo todas las caras del abuso. Las familias, la iglesia, las instituciones que miran para otro lado y dejan en libertad a los femicidas, pedófilos y pederastas", dice la autora desde Córdoba a BAE Negocios.

-¿Fue difícil encarar desde la literatura el tema del abuso?

-El abuso es difícil de abordar, siempre. Me resultó muy doloroso habitar los personajes sabiendo que podría haber sido cualquiera. La literatura me permitió contar a todos esta cruel realidad que convive con nosotros. Elegí la época de los 70 para poder encuadrar el abuso del poder sobre las personas. El abuso tiene muchas caras y quise mostrarlas todas

-¿Estudiaste mucho para esta novela?

-Soy estudiosa, es la parte que más me gusta del oficio del escritor, investigar, buscar, entrevistar. Trabajé con psicólogos, psiquiatras y sociólogos. Fue triste y enriquecedor. Esta novela me costó mucho. Saber que mis personajes representan la realidad de muchos niños abusados, mujeres golpeadas, hijos desaparecidos. No fue fácil.

-¿Cómo definís a estos personajes?

-Agustín, Marcos y Diego encarnan a todos los niños y jóvenes que fueron abusados de alguna manera, basados en relatos de hombres valientes que aportaron para abrir al mundo su realidad. Una realidad que no queremos ver, que no nos gusta, que nos avergüenza, pero que es tan nuestra como la vida misma. Son tres niños a los que, entrando en la adolescencia, se le cambia la vida para siempre.

-¿Cómo se hace para hablar de amor con un trasfondo de odio?

-El amor es el que cura todas las heridas. El odio es parte de la vida, hay que sanarlo. En la novela, es Agustín el que tiene que curar todo ese odio, ese dolor acumulado en su cuerpo y en su alma.

-¿Sentís que te alejás de la novela romántica?

-Mis seis novelas publicadas son históricas y políticas con un denominador común que es la vida cotidiana de los comunes, de los pobres que caminan en diferentes épocas y bajo los antojos de lo políticos de turno, por ejemplo, La patria de Enriqueta se cuenta en la voz de una niña hija de inmigrantes y todo lo que pasó en la década del 30. Siempre están coronadas por una historia de amor, ya que el amor es parte de la vida.

-¿Escribiste la novela en cuarentena?

-La terminé en cuarentena, luego de mucho tiempo de trabajo. Puedo decir que esta novela me arrasó.

-¿Cómo te llevaste con el aislamiento?

-No tengo problemas, el trabajo del escritor es solitario. Me gusta estar en mi casa y con mi familia. Pero sí, me abrumó mucho ver cómo sucedieron las cosas. El mundo comenzó a cambiar y nosotros sin saber qué hacer. Me cuesta entender la irresponsabilidad social, política y sobre todo la falta de amor a la vida misma. La humanidad está comprometida y debemos hacernos responsables. Cada uno desde su lugar y con amor, solidaridad, tolerancia. Este virus nos dice que debemos cambiar.

-¿Hasta dónde podemos ser arrastrados a la oscuridad?

-La oscuridad es parte de nuestra vida, de nuestros días. Tenemos que ganar en la convivencia y no me canso de decir que el amor y la paz son los mejores remedios para combatir la oscuridad. No debemos dejar que la oscuridad avance.

-¿Todos somos hijos de la sombra?

-De alguna manera, los que no somos hijos de la sombra somos nietos, vecinos o familiares. Las sombras de todas las instituciones en las manos equivocadas hicieron y hacen mucho daño. Hijos de la sombra es un llamado a la reflexión, a dejar de mirar para otro lado, a enfrentar nuestras sombras como seres humanos enfocados en el amor y la paz. Nuestro compromiso humano es mirar de frente y actuar con responsabilidad, honestidad, amor y solidaridad. Tenemos que salvar la humanidad. Y solo nosotros podemos hacerlo.

-¿Ya estás con alguna otra historia en mente?

-Sí, estoy trabajando en una novela que transcurre en varios países. Por supuesto, la inmigración sigue abrazando mis relatos. El momento histórico que estoy novelando va a ser una gran sorpresa. Ya verán.

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Maria Helena Ripetta

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