Hemos hablado más de una vez del arte pornográfico más allá del cine porno. El sexo explícito que describe el coito en todas sus variantes es un tema del arte desde que existe la Humanidad y la representación, por lo tanto no hay nada excepcional en el hecho de que el cine también haya tomado el tema. No hablaremos aquí de cuál es el sentido del arte, sino que con estas declaraciones abrimos el paraguas para lo que vamos a recomendar (calurosamente, aunque esta página siempre es de dar calor) a los lectores.

Un gran amigo caricaturista me pasó una historieta XXX para preguntarme si el autor no era un seudónimo de otro dibujante mucho más famoso. No había datos en la web y buscamos un largo rato: el trazo hacía más que verosímil que los dibujos de Gonzales fueran en realidad la del gran caricaturista americano y pilar de la revista Mad (donde se dedicó sobre todo a hacer parodias de series y películas) Mort Drucker. Veremos, quizás algún día lo sabremos (si algún lector tiene datos, avanti). Pero eso nos llevó a descubrir un sitio llamado Zizki.com.

Ziski es un reservorio de historieta pornográfica. Pero no cualquier historieta, es decir, no estamos hablando de los miles de dibujos torpes, hechos a las apuradas, que andan dando vuelta por los sitios de adolescentes calenturientos, norma en casi todo lo que es el entretenimiento sexual. No: aquí estamos ante dibujantes de enorme calidad, todos autores importantes del medio que han destacado también por fuera de la temática erótica. Vamos con algunos ejemplos.

Por ejemplo, el paraguayo Solano López. Les suena porque fue el dibujante del clásico El Eternauta (falleció hace unos años). Después de brillar con Oesterheld en los cincuenta, después de crear personajes geniales como el policía Evaristo para Fierro y muchas publicaciones europeas, Solano, dueño de un grafismo muy particular donde priman los rasgos latinoamericanos, se dedicó al comic erótico y porno. En Zizki pueden ver el increíble trabajo que hizo con Young Witches y otras series como la satírica Sexy Symphonies (cuyo nombre recuerda, no inocentemente, a las Silly Symphonies, los cortos de Walt Disney de los 30 y 40). El gusto de Solano es increíble.

O pueden leer la saga completa de Den, de Richard Corben. Es la historia de un pibe muy nerd al que un accidente lleva a una tierra de fantasía y magia llena, también, de sexo. Hay una adaptación breve de ese cómic en la película Heavy Metal (ahí a Den, que anda siempre desnudo, le pusieron un taparrabos: Corben se enojó). El dibujante fue pionero en el uso de aerógrafo para lograr contrastes fotorealistas, y en el uso de colores fluorescentes para generar efectos dramáticos. Tiende al grotesco, además, con una fuerte tendencia al humor negro. Un capo en los 80 y maestro de dibujantes.

Quizás no necesita presentación Milo Manara, de quien en la Argentina se ha editado mucho. Aquí hay varias historias del Clic!, con bellísimas chicas dibujadas con línea clara y poco uso de sombras (Manara fue influido a la vez por Hugo Pratt y el Art-Decó). Y también pueden encontrar El perfume del invisible, una joya de imaginación erótica que está entre lo mejor de su trabajo.

Georges Pichard es un pionero. Fue el primero en hacer en Francia álbumes de historietas para adultos y, con eso, creó un mercado (la revista es americana; el álbum, francés) en la década de los años sesenta. Hay algo también satírico en sus mujeres enjundiosas de ojos gigantescos, y siempre fue un devoto de la burla a los lugares comunes del melodrama. En el sitio están su versión del Kamasutra, la de la Odisea, y personajes como Gabrielle. Très chic.

Y entre las mujeres -las autoras prefieren el sexo lésbico y el bondage, por alguna razón- destaca la italiana Giovanna Casotto, con la serie Bitch in Heat. La Casotto es una maestra en el uso de los volúmenes en blanco y negro, en el sombreado y la luz, que logran volver realistas sus dibujos. También en el contraste con el color, porque mezcla ambas cosas. Realmente es una artista a descubrir.

Hay mucho más, y probablemente el lector se pierda. Pero el cómic tiene un punto que el cine, no: aunque las variantes eróticas no son demasiadas, el dibujo permite crear cosas imposibles, elevar la imaginación a la deformación física de tal modo que lo fantástico cobre viso de realidad. Realmente en muchas de estas historietas hay no solo imaginación gráfica y dominio de las diferentes técnicas del dibujo, sino algo que falta en el audiovisual: invención. Incluso irreverencia: el cine porno industrial de hoy es bastante "políticamente correcto".

Por otro lado, la gran mayoría de estas historietas ejercen la sátira social. Es que el sexo sigue siendo aquello oculto, aquello que se esconde detrás de un velo de "normalidad" y que, por lo tanto, es aprovechado por los artistas para burlarse de las formas más adocenadas, reprimidas, represivas y mentirosas de una sociedad cualquiera. Hay una serie llamada Tranny Trish and Honey, de Christian Zanier, que juega alrededor de la pareja que forman una travesti y una chica, ambas enamoradas. Hay en esas secuencias algo de romance triste y de gran imaginación sexual. O Power to the Housewives, de Armas, que se inclina por la burla al sexo trivial del matrimonio. También hay cosas humorísticas (The Mini Girls, de Seron, que directamente se ríe del estilo de cómics a lo Spirou o Astérix) o bien históricas, como las creaciones del italiano Guido Crepax o Robert Crumb.

En general, es un reservorio apasionante más allá incluso del sexo. Porque en general, además de cachondeo e ironía, hay belleza gráfica, composición efectiva, gusto por el dibujo y la narración en imágenes. Ideal incluso para quienes tienen algo de alergia al término "pornográfico".

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Leonardo Desposito

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