Andrea Milano acaba de publicar su nueva novela y la presentación será dentro de la nueva normalidad, es decir, virtual. "Es raro, pero es la única posibilidad, hoy en día, de estar en contacto con los lectores. El mundo virtual nos acerca de algún modo y debemos habituarnos a él. Se extrañan los encuentros, las charlas cara a cara y, sobre todo, ese momento mágico del año que es la Feria del Libro. Ojalá pronto podamos volver a vivir tan gratos momentos", dice la autora a BAE Negocios.

—¿Cómo elegiste el título?
Derramarás lágrimas de sangre no era el título original; y después de una búsqueda exhaustiva con mis editoras, creo que dimos con el correcto. Aunque forma parte de un diálogo entre dos personajes, también es un presagio que está latente en toda la novela y que marca el destino de sus protagonistas.

—¿El amor puede sobrevivir las prohibiciones de cada época?
—En la vida real depende de la situación. Sin embargo, en la ficción, sobre todo en la novela romántica en donde tiene que haber un final feliz y en donde los personajes sufren durante el transcurso de la novela, el amor es el que siempre prevalece. Es justo que al final alcancen la felicidad después de tantas vicisitudes.

—¿Por qué elegiste Brasil y la esclavitud?
—Siempre me atrajo el tema de la esclavitud y sabía que en algún momento lo iba a incluir en alguna de mis historias. En esta ocasión decidí traspasar las fronteras de mi país y elegí Brasil porque me pareció el mejor contexto para ambientar mi novela. No solo por las terribles condiciones en las que vivían los esclavos sino también porque estaba muy arraigado el sueño de alcanzar la libertad y los ideales abolicionistas. No olvidemos que Brasil fue el último país de Latinoamérica en abolir la esclavitud. A pesar de la llegada de los inmigrantes europeos; se resistía a liberar a sus negros. La abolición llegó recién en 1888 y tiempo después, dejó de ser un imperio para convertirse en república. Eran ingredientes muy atractivos para trabajar en una novela.

—Acá la que tiene el dinero es la mujer y quien está en inferioridad de condiciones es el hombre, a la inversa de la novela tradicional , ¿fue adrede?
—Mi idea era la de contar una historia de amor entre un hombre y una mujer que lo tenían todo para que ese amor fuese prohibido y condenado por la sociedad en la que vivían. Por eso decidí salirme del estereotipo en donde la protagonista femenina es la que está en inferioridad de condiciones. Quería que María Graça fuese la joven de buena familia y él, Dimas, un esclavo que trabaja en el cafetal de su padre.

—¿Cuanto una mujer en esa época podía decidir sobre su vida?
Las mujeres en esa época eran sometidas, primero, a la voluntad de su padre; después, cuando se casaban, le debían obediencia a su esposo. Eran muy pocas las mujeres que se atrevían a expresar sus pensamientos libremente o a tomar decisiones por su cuenta. Algunas no solo debían soportar que las anulasen como mujer; también sufrían abusos y maltratos.

—¿Cómo definís a cada uno de los protagonistas?
—Es una joven que a pesar de vivir bajo el yugo de una sociedad patriarcal y esclavista, está en contra del maltrato a los esclavos. Se enamora apasionadamente de un mulato, sin importarle lo que piensen los demás. Dimas, por su parte, tiene fuertes ideales abolicionistas. Sueña con la libertad para él y para su gente. Pone sus ojos en la hija del amo a sabiendas de que es una pasión prohibida; aún así, hará hasta lo imposible para estar con ella.

—¿Cómo estas pasando la cuarentena?
—Trato de atravesarla lo mejor que puedo. Estuve los últimos meses escribiendo mucho porque tenía que terminar esta novela y la verdad es que no me afectó demasiado el encierro. Los escritores solemos pasar horas sumido en otros mundos y eso hace que nos olvidemos de la realidad durante horas.

—¿Te parece que se está leyendo más?
—Creo que sí. La pandemia cambió los hábitos de la gente y la lectura no es solo un momento de ocio, es también una vía de escape.

—¿Qué es lo que atrae tanto de la novela histórica romántica?
—Una de las cosas que más me gusta a la hora de escribir novela histórica romántica es la investigación. Se terminan descubriendo detalles que quizá una ni siquiera se imaginaba y que pueden ser el punto de inicio para otra historia. También me gusta contar los hechos reales desde un ángulo distinto; conjugándolos con la ficción. Y algo que disfruto muchísimo es cuando los personajes que salen de mi cabeza, interactúan con aquellos que todos o la mayoría conocemos de la escuela o de algún libro de Historia.

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