En la escuela de cocodrilos hay alumnos de todas partes. Fafnir, el alumno nuevo, llegará a la escuela para demostrarles a todos que un niño algo distinto al resto puede traer una riqueza inesperada al grupo. ¿Estarán preparados sus compañeros para lo que se esconde debajo de su joroba? Esta es la historia que Ana María Shua toma para abordar con los más pequeños la cuestión de la diversidad de manera sencilla y entretenida. La multifacética autora que abarca diferentes géneros a la hora de escribir, también lo hace con los lectores: escribe tanto para adultos como para niños. BAE Negocios dialogó con ella acerca de la cuarentena y la lectura para los más chiquitos.

—¿Cómo está pasando la cuarentena con relación a la escritura?
—Dificilísimo escribir. No soy de esos autores capaces de escribir en la tormenta. Necesito cierto grado de calma, y por el momento no la tengo.

—¿Es un buen momento para acercarse a lectura ?
—Para mí siempre es buen momento. Yo leo como respiro. Pero supongo que, para la gente que no lee todos los días, la cuarentena es una excelente oportunidad. Se pueden conseguir libros gratis por Internet, comprarlos en las librerías del barrio que tengan delivery o por medio de las distintas opciones de la web. No hay dificultad en comprar libros. Eso sí, en los primeros días sufrí una especie de regresión ¡y estuve leyendo la colección Robin Hood! Ahora ya volví a lecturas más adultas.

—¿Cuál es la diferencia entre escribir para niños y hacerlo para adultos?
—Uno siempre trata de escribir el libro que le gustaría leer. En el caso de los chicos, todo está en tener buena memoria y pensar qué nos gustaría leer hoy si tuviéramos esa edad. Es muy distinto según la edad del chico, no es lo mismo escribir para prelectores que para chicos de 12 años.

—¿Los niños son lectores más exigentes?
—Sí y no. A los chicos no les interesa la crítica ni el prestigio. No les interesa el placer snob de "haber leído". Ellos quieren disfrutar mientras leen o les leen. En ese mágico momento. Pero son menos exigentes en el sentido de que todavía no conocen muchos trucos de los que los adultos ya están aburridos, de modo que es posible entretenerlos con más facilidad.

—¿Cómo se eligen los temas para ellos?
—El tema le tiene que interesar al autor, si no, no puede escribir una buena historia. Los temas son infinitos, nada está prohibido, el secreto está en el tratamiento. Una vez más, hay que tener buena memoria. Por ejemplo, a los chiquitos no les interesa mucho el sexo, pero les fascina todo lo que tiene que ver con la caca y el pis, como lo hizo notar muy bien Italo Calvino en el prólogo a sus Cuentos populares italianos.

—¿La cuarentena puede ser una oportunidad para acercar a los chicos a los libros?
—¡Claro! Es la gran oportunidad para leerles en voz alta, si eso les gusta. Pero nunca obligarlos. La literatura tiene que ser placer o nada. No es obligatoria. No todos los adultos disfrutan de la literatura de ficción y no por eso son menos inteligentes, interesantes o cultos. Yo soy sorda musical completa, de modo que puedo entender a quien se pierde de disfrutar el universo de las palabras. Pero debo decir que no conozco chicos a los que no les guste un cuento bien contado. O para el caso, bien leído.

—Con la cuarentena le leo a mi sobrino, que tiene 3 años, cuentos por videollamada, ¿es una manera de acercarlo al libro?
—Sí, por supuesto. A mis nietitas de 2 años les encanta que les "lea" los libros, en general les muestro los dibujos y les voy adaptando la historia a lo que pueden entender. Y ahora les mandos videitos en los que no aparezco yo, solo los libritos y mi voz. Les gusta mucho. Si uno disfruta de los libros, no tiene que pensar cómo acercar a los chicos. Simplemente, comparte. Es algo natural.

—¿Cómo es el trabajo con el ilustrador?
—Los autores en general no trabajamos con el ilustrador. Le entregamos nuestros textos a la editorial y es la editora o el editor quien se encarga de llamar al ilustrador y trabajar con él. Muchas veces ilustradores y autores ni siquiera nos conocemos.

—Hay quienes dicen que los chicos no leen, ¿usted qué piensa?
—Los chicos leen mucho porque los obligan en la escuela. ¡Ojalá obligaran a los adultos! También hay muchos chicos que leen por puro gusto y placer. No hay que pensar que la lectura se tiene que "pelear" con la computadora, la tele o el streaming. Todo puede coexistir. ¡Y mucho más en cuarentena!

Título: Escuela de cocodrilos
Autora: Ana María Shua
Editorial: Planeta
Páginas: 48
Precio: $489

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