Enviado especial en Berlín

El tiempo pasa, una crisis sucede a la otra. Sin embargo una sana (y en algún punto sorprendente) circunstancia se mantiene constante: el cine argentino ocupa un lugar destacado en los festivales internacionales. El caso de la 70° edición de la Berlinale no es la excepción, y la presencia nacional (diez filmes) llamaría la atención si no fuera porque forma parte de un paisaje bastante habitual.

Para destacar este año es el regreso de una producción argentina a la Competencia Oficial. Y este es el caso del segundo largometraje dirigido por Natalia Meta, El prófugo. La directora de la exitosa Muerte en Buenos Aires (500.000 espectadores en 2014) llega así a la pasarela más importante del Festival de Cine de Berlín con una película basada en la novela El mal menor (C.E. Feiling), protagonizada por Érica Rivas y un gran elenco en el que brillan -como siempre- Daniel Hendler, Nahuel Pérez Bizcayart y Cecilia Roth. La película se juega por el género, pendulando entre el giallo y el fantástico, en un tono que es difícil transitar con tino y personalidad y El prófugo, lo hace.

En la enorme y heterogénea sección Panorama, encontramos el primer largometraje en solitario de Francisco Márquez, Un crimen común (con Andrea Testa habían dirigido La larga noche de Francisco Sanctis, que no sólo fue premiada en el BAFICI 2016 sino que fue seleccionada por Cannes ese mismo año), con el protagónico de Elisa Carricajo. La propuesta de Márquez nos interroga e incomoda: lejos del naturalismo, la película se ve teñida por la mirada de la protagonista, que una aciaga noche no abre la puerta al hijo de la señora que trabaja en su casa y al día siguiente éste aparece asesinado por la policía.
 

La apertura de la sección Panorama estuvo a cargo de la potente (y hermosa) Las mil y una, de la joven realizadora correntina Clarisa Navas. Por su parte, de la competencia Berlinale Shorts participa el cortometraje de Agustina Comedi (que sorprendió con su entrañable ópera prima El silencio es un cuerpo que cae) Playback, ensayo de una despedida. En la nueva sección competitiva Encounters participa la nueva película de Matías Piñeiro Isabella, una nueva "shakespereada" del director de Rosalinda, Viola, La princesa de Francia y Hermia & Helena.

En la paralela sección Forum, donde habitualmente recalan las propuestas más personales, arriesgadas o disruptivas, fue seleccionada la última obra del talentoso escritor y cineasta Edgardo Cozarinsky, Médium. De esta sección también forma parte Responsabilidad empresarial, de Jonathan Perel, y Chico ventana también quisiera tener un submarino, de Alex Piperno. En la sección Generation (dedicada a películas de temática infantil y juvenil) encontramos el largometraje Mamá, mamá, mamá, ópera prima de Sol Berruezo Pichon-Riviére y el cortometraje El nombre del hijo, de Martina Mazkin. Podemos concluir en que, aun dentro de la referida "normalidad" este es un año excepcional para el cine argentino en la Berlinale.