Un día en la vida de Brad Mehldau no debe ser hoy diferente al de  otra persona. Levantarse, organizarse, llegar a la puerta y mirar el mundo aletargado que asoma del otro lado, volver, compartir el confinamiento con quien uno tiene al lado. Para este pianista consagrado, la cuarentena que virtualmente encerró al mundo en los últimos meses también fue fuente de inspiración. Resolvió salir de la repetición de los días para grabar una suerte de suite introspectiva, que diera cuenta de la sucesión de imágenes, sentimientos e incertidumbre que depara esta etapa de pandemia.

Así surgió un nuevo disco, titulado Suite: April 2020, que Nonesuch Records acaba de lanzar en formato digital. También se editaron 1000 copias en versión deluxe a razón de 100 dólares cada una destinadas a solventar un fondo de emergencia para músicos afectados con Covid 19.

El disco standard verá la luz en septiembre, tanto en vinilo como en CD. En momentos como el actual, cuando es imposible grabar en estudio y más aún en vivo Mehldau encontró la alternativa para registrar de manera segura este piano solo que refleja parte de su mundo interior durante la cuarentena.

La iniciativa parte de una tristeza y una imposibilidad. La tristeza se asocia con la cantidad de músicos de jazz víctimas de la pandemia. Entre ellos figuró el legendario saxofonista Lee Konitz, un artista muy cercano a Mehldau, con quien grabó el magnífico disco Alone Together, del cual también participó el contrabajista Charlie Haden. La imposibilidad tiene que ver con la abrupta interrupción de la gira que Mehldau estaba llevando adelante por Europa con su trío y el virtual impedimento de retornar a Nueva York. Así, el pianista se refugió en Amsterdam junto a su mujer, la cantante Fleurine (de nacionalidad holandesa) y allí decidió dar forma a este nuevo disco.

De algún modo, intentó reflejar en el piano parte de esta común experiencia que unifica a todos en un escenario impensado y a la vez novedoso. Uno de los temas -muchos de ellos casi miniaturas- bautizado Keeping distance hace referencia a las dos manos sobre el piano; dos manos que a pesar de la forzada separación tienden juntarse en una suerte de camino de iluminación.
Remembering before all this, otro de los tracks del álbum, sugiere una mirada a la vida antes del virus. Cosas que eran naturales y estimulantes hoy parecen lejanas y casi fantasmales, y al mismo tiempo se entrelazan con el sentimiento de incertidumbre hacia el futuro.


También hay tres piezas que abundan en la conexión que los confinados descubren entre sí frente a la extendida convivencia. Momentos de comunión o división, aburrimiento o hiperactividad y hasta una canción de cuna para aquellos que no logran conciliar el sueño.

El disco cierra con tres covers, dos de ellos especialmente significativos para Mehldau. Uno es el tema de Neil Young Don’t let it bring you down, cuya letra el pianista considera inspiradora. El otro es el clásico de Billy Joel New York State of Mind, una composición que capturó a Mehldau desde los nueve años y una suerte de carta de amor a una ciudad que considera suya y a la que pronto regresará.