Uno de los grandes protagonistas de la era moderna del jazz, Jimmy Heath, murió en enero de este año, llevándose consigo una parte central de la historia del género.

Por fortuna, dejó grabado un disco póstumo que se acaba de editar y que sin duda figurará entre los álbumes más destacados del año por el vuelo poético que alcanza el grupo que él lideró y por el lirismo de su sonido llevado una máxima expresión.

Love Letter, así se llama, fue lanzado por Verve setenta años después del primer registro en el que participó Jimmy, un disco de Dizzy Gillespie and his Orchestra, que lo incluía en el saxo alto junto a otros músicos que darían que hablar. Coltrane estaba a cargo del tenor.

A pesar de haber iniciado su recorrido con el saxo alto, Jimmy se pasó poco después al tenor. Acaso haya influido el hecho de que por su estilo tributario de Charlie Parker sus colegas de entonces lo apodaron Little Bird.

Desde entonces no se apartó de la compañía de los más grandes. Miles Davis, Coltrane, Benny Carter, Kenny Dorham o Art Farmer tocaron con él, hasta que logró cumplir su sueño de integrar un grupo con sus hermanos músicos, Percy y Albert "Tootie", en el contrabajo y la batería. Con ellos había compartido grabaciones en la década del 60, como el sexteto con el que lanzó el álbum The Quota, pero luego, en formato familiar como Heath Brothers editaron una decena de discos a partir de la década del 70, entre ellos varios altamente recomendables.

Con Love Letter, Jimmy se dio el gusto de hacer un disco que siempre buscó pero que nunca conseguía concretar. Tiene aquí el plus de un grupo de gran nivel, con Kenny Barron al piano, Russell Malone en guitarra, David Wong en bajo, Monte Croft en vibráfono y Lewis Nash en batería.

El nuevo disco, que ya está disponible en las plataformas digitales, se luce además por la participación de un puñado de invitados de lujo. La cantante Cécile McLorin Salvant expone una expresión elevada en una versión de Left Alone, aquella célebre balada en la que Billie Holiday dejó su huella junto al pianista Mal Waldron.

Otro cantante, Gregory Porter, despliega su encantador estilo en Don't Misunderstand, un tema de Gordon Parks, mientras que Wynton Marsalis da el presente en La Mesha, una composición de Kenny Dorham.

Jimmy Heath aporta por su parte tres composiciones, habida cuenta de sus reconocidos dotes como creador. Es especialmente hechizante su versión de Ballad from Upper Neighbors, que abre el disco.

Una de sus productoras, Carol Friedman, recordó que Jimmy pedía conocer antes de grabar si un tema contaba con letra, porque de ese modo lo interpretaba atendiendo al contenido. Así lograba ese tono evocativo y cálido que se hace notorio en este álbum póstumo. "Esa particular sensibilidad sin duda contribuía a ese tono de intimidad y explica de algún modo por qué él amaba tocar baladas", recordó Friedman.

Dejó este conjunto de baladas luego de partir a los 93 años, manteniendo su actividad casi hasta el final, aunque en verdad nunca habrá final para su música.

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