"Nada fácil fue. Suelo escribir de manera muy espontánea, sobre situaciones emocionales cotidianas, y hacerlo en un momento donde el mundo está enfermo requirió que me escindiera de esta coyuntura. Y realmente tener que separarme de lo exterior, justo en un momento donde la atención se disparaba para ese lugar, era complicado. Sin embargo, fue la única forma que tuve (la desconexión exterior) para poder ingresar a mi interior y dar con mis emociones. Uno puede pensar que la soledad obligada te empuja a escribir más fácilmente, pero cuando está atravesada por semejante situación inesperada y avasallante, toda actividad requiere un esfuerzo extra de la voluntad", dice la Lorena Pronsky a BAE Negocios sobre su libro Despierta.

-¿Por qué el título ?

-Porque los relatos ponen el foco en la toma de consciencia de las decisiones que tomamos y que hacemos en nuestra vida. Y para ser conscientes hay que estar atentos. Despiertos. El despertar emocional implica un mayor autoregistro de lo que queremos en nuestra vida y es algo que deberíamos ejercitar en cada paso que damos para tener una existencia verdadera y no construida en base a la inercia de nuestros mandatos, del cumplimiento de los deseos del otro, de la impulsividad y de acciones inconscientes. Despertar implica ganarle terreno a la libertad.
 

-¿Estos relatos te pasaron?

-No con exactitud. Por supuesto que la ficción es parte de todo relato a pesar de ser o no autorreferenciales. La escritura te permite resignificar un suceso y probablemente, muchos de los que cuento en el libro, ya estén atravesados por esa reelectura posible. En ese sentido, lo que me pasó, quizá ocupe solo un renglón del texto y el resto tenga que ver con las consecuencias y replanteos emocionales que surgieron a partir de ese hecho.
 

-¿Por algo en especial elegiste textos cortos ?

-No me fijo en la cantidad de oraciones que lleva un relato a la hora de escribir. No estoy cumpliendo con nada ni nadie. A veces me alcanza la poesía, a veces la prosa, a veces un cuento, a veces tres palabras. Soy libre de exigencias literarias cuando escribo. Solo lo hago en función de lo que demanda mi necesidad de contar lo que quiero contar en ese momento.
 

-¿Qué te gustaría que encuentre el lector en el libro?

-Identificación. Situaciones de espejo. La posibilidad de interpelar todo lo que tenga que cuestionarse antes de volver a pasar por situaciones que dejaron cicatrices. La mirada interior como herramienta fundamental para evolucionar emocionalmente.
 

-¿La psicología la aplicas a la hora de escribir?

-Creo que subyace mi escritura. En los textos aparece una interpretación del suceso, una comprensión, un autoanálisis. No es intencional. Creo que forma parte de mi cotidiano y de mi manera de atravesar las situaciones de la vida.
 

-¿Es difícil encontrar el propio deseo?

-Es difícil hacerse cargo del propio deseo. Es difícil asumir que lo que uno deseó ayer quizá no es lo que desea hoy. Es difícil saber que a veces deseamos dos cosas opuestas al mismo tiempo. No se si es cuestión de encontrarlo. Creo que uno en el fondo sabe lo que desea. Es cuestión de quitarle el velo que uno le va poniendo y mirarlo a la cara y ver qué va a hacer con eso que empuja a ser realizado.
 

-¿Puede ser leído como un libro de autoayuda?

-Realmente no es la intención del libro. Entiendo que muchas devoluciones de los lectores tienen que ver con el agradecimiento a la ayuda que aportaron los textos en su vida. Pero creo que esto tiene que ver con la identificación. Con la posibilidad de leer vivencias y no teoría. No digo cómo se hace. Digo cómo lo hice yo.
 

-¿Hay que atreverse a encontrarse?

Depende cómo quieras vivir. Para mí el encuentro interior tiene que ver con vivir en la línea de tu verdad. Solo desde ahí podés construir una vida verdadera llena de sentido genuino. Si no sabes quién sos, qué querés y cómo lo querés estás edificando una existencia sobre algo etéreo. Que responde al impulso del momento y no al autoconocimiento.

-¿Cuanto ayuda la ficción a dar respuestas?

- Es un lugar más, dónde no solo podés encontrar respuestas, sino también preguntas y modos diferentes de vivenciar el mundo. El click puede estar en cualquier lado. Solo hay que estar despiertos para poder escucharlo.
 

-¿Cómo viviste el aislamiento como escritora?

-En lo personal soy muy solitaria. Leo. Estudio. Atiendo pacientes. Estoy con mis hijos. Mi vida es esa. Muy simple, austera y silenciosa. No me alteró mi rutina. La mayor parte del mundo que necesito para vivir lo tengo en mi interior. Y eso es lo que me dediqué a construir estos últimos años de mi vida: mi mundo. El lugar donde si me toca quedarme, la paso muy bien.

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