“Los hombres son todos iguales”, es el libro con que el escritor Sergio Olguín regresa a los relatos después demás de veinte años. “Mi intención era tomar una frase que es un lugar común utilizado por algunas mujeres y tratar de darle alguna vuelta creativa. La mayoría de los relatos del libro trata de los vínculos entre varones (padres e hijos, hermanos, amigos), algo bastante raro en mi narrativa de estos años, en la que prioricé las historias de mujeres. Me resultaba divertido jugar con ese cliché y ver qué pasa en mis cuentos, si realmente los varones son todos iguales o no”, dice el autor a BAE Negocios.

–¿Recibió criticas o comentarios por ser varón y poner ese título?
–No hasta ahora. Creo que nadie reivindicaría con valor de verdad una frase así, tan simplista.

–¿Todos los hombres son iguales?
–Justamente, me parece que la literatura trabaja siempre con los matices, las diferencias. Solo si se construyen historias a partir de los prejuicios o simplificaciones puede pensarse que los varones o las mujeres son todos iguales. Yo no lo creo, pero si así fuera, buscaría la excepción, el distinto.

–¿Es un libro para varones y mujeres?
-No creo que los lectores deban dividirse por género. Yo no escribo para unos u otras. Me gusta pensar que mi literatura puede llegar a gente de distintos géneros, en el sentido más amplio posible.

–¿Las historias son reales?
–Son ficción, incluso en los casos que puede haber algo que ocurrió en la realidad. Pero en el momento en el que esos fragmentos de hechos sucedidos están en un cuento, pierden todo sentido de realidad. Hay uno de los cuentos, “Recetas”, que es autobiográfico, cuenta el vínculo entre mi padre y yo poco antes de que él muriera. Evidentemente está construido a partir de mi biografía, pero no deja de ser una ficción.

“Me parece que la literatura trabaja siempre con los matices, las diferencias”

–¿Cómo busca las ideas para los cuentos?
–No las busco, por lo general aparecen de improviso. Algunas historias nacen para cuentos y otras para novelas. Creo que los escritores nos damos cuenta rápido si lo que tenemos en la cabeza dando vueltas nos va a llevar solo unas páginas o un libro completo. Hay también algunas historias que se desprendieron de una novela anterior (como el cuento “Una casa frente al mar” que retoma personajes de 1982). Hay también escenas que pensé como fragmentos de guión y que al quedar afuera las reconvertí en narrativa. E incluso hay un cuento, “La chica que miraba a cámara”, que nació como un texto breve que escribí para la revista La mujer de mi vida.

–¿El libro lo pensó como un todo?
–Algunos cuentos que forman parte del libro ya habían sido escritos para antologías o a pedido de revistas. Pero gran parte es un conjunto de cuentos nuevos, escritos especialmente para el libro. El armado del libro sí lo hice pensando en un todo. El libro no responde a un tema homogéneo o a un tono en común.Hay cuentos dramáticos y otros más humorísticos. Algunos policiales sumados a historias de amor o de desencuentro. Me gusta esa suma de diferentes colores

–No es el género que más escribe. ¿Qué es lo que te atrae del cuento a diferencia de la novela y los guiones?
–El cuento te permite escribir cuando no tenés mucho tiempo. Podés ir armando un libro a medida que pasan los años. Una novela exige más un trabajo extendido durante mucho tiempo sin abandonarla. Lo mismo los guiones. Había pasado muchos años sin pensar en armar un libro de relatos, desde “Las griegas”. Pasaron más de veinte años. Pensaba que había perdido el pulso o el interés por el cuento pero me di cuenta de que no, que todavía sigo siendo un cuentista.

–¿Cómo ve al varón hoy a partir de los cambios logrados por el feminismo?
–Nos veo mucho mejor. Este es un mundo mejor que el de hace unos años y en gran parte se lo debemos a la lucha feminista. Todavía queda mucho por cambiar, pero ya haya cosas y situaciones que resultan indefendibles gracias a los cambios ocurridos en la sociedad

–¿Los varones pueden ser feministas?
–Sí, por supuesto. ¿Por qué no podrían serlo? Yo no me defino feminista, a pesar de que comparto gran parte de su agenda y sus reclamos. En ese mundo mediático donde hay que ponerse de un lado o del otro, siempre voy a estar del lado de la lucha feminista, aunque yo no lo sea.

–¿En tiempos de crisis cual es lugar de la literatura?
–El mismo que en los tiempos de bonanza: entretener y acompañar

–Olguín es el creador de la saga de la periodista e investigadora policial Verónica Rosenthal y sus seguidores en las redes sociales no dejan de preguntarle por ella. De paso, ¿cuándo vuelve Verónica?
–Vero vuelve el año que viene. Calculo que para fines del primer semestre del 2020 tendremos la cuarta novela de Verónica Rosenthal.

Título: Los hombres son todos iguales
Autor: Sergio Olguín
Editorial: Tusquets
Páginas: 224
Precio: $550

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