Un cuadro del Louvre: Los Once, los once miembros del Comité de Salvación Pública que, en Francia y en 1794, rigió el gobierno revolucionario del año II e instauró ese período que conocemos con el nombre de la Terreur, el Terror. Un pintor: François-Élie Corentin, el Tiépolo del Terror. Quien busque ese cuadro en el Louvre o a ese pintor en una Historia de la Pintura no los encontrará. Ese cuadro que no está en el museo de París pero podría haber estado.

El escritor francés Pierre Michon estuvo en Buenos Aires presentado "Los Once", y dialogó con ayuda de la traductora, con BAE Negocios.

"Quería escribir sobre los once miembros del comité de Salvación Pública y sobre la pintura también. El gran pintor de la época en Francia era David, neoclásico, muy buen pintor, pero no podía tomar David que tenía simpatía política por los miembros del comité. Él formaba parte del comité de Seguridad Nacional, era un revolucionario. Quería que el pintor no tuviera participación política, que fuera ecléctico. Que hiciera el cuadro por dinero, aunque no sólo por él. Sacarse de encima a su abuela y a madre y poder restaurar a su padre", dice Michon café mediante en el hotel en que se aloja. "Muchas veces te das cuenta de un momento histórico con el arte visual mucho más que en cualquier otra cosa, mucho más que la literatura porque de golpe tenemos la visión de una época. Quería competir con el arte de David, Los Once es el gran cuadro de revolución si dejamos de lado ese cuadrito de David que está en Bruselas, es realidad es un cuadro maravilloso, es un juego que hago. Digo que es el cuadro mas bello de la historia .

—Pero no es real
—Efectivamente todo esta dado como real: el cuadro, el historiador, obviamente no existen, son invenciones. Hay quienes van al Louvre y preguntan por el cuadro.

—¿Usted dijo que la novela estaba muerta?
—Si, para hacerme el piola. Los once es una novela finalmente. Mis libros no tenían el suficiente eco, tengo que hacer una novela estadounidense, no me salió, por eso dije eso (risas).

—Su primer libro lo publicó a los 37 años
—No fue porque me puse a escribir recién ahí, tenía esa ambición desde siempre, pero me sentía muy inhibido, me sentía incapaz de entrar a ese cuarto privilegiado de los escritores, soy alguien que viene del campo. Cuando pude amigarme con ese, ahí pude escribir el primer libro

—¿De qué vivía?
—Vivía mal , tenía trabajos esporádicos, dependía mucho de las mujeres pero al mismo tiempo no me gustaba, no tenía libertad en absoluto.

—¿Sus libros tienen mucho de autobiográfico?
—Deseaba, intentaba separarme de lo autobiográfico, a veces me salio bien pero en Los Once volvió un poco ese aspecto autobigráfico, ese niño criado por mujeres sin padre, ese lugar del hijo mimando, muy amando por su madre y su abuela, un poco me pongo y eso hace que me quiera a mi mismo y me quiero a partir de la mirada de esas dos mujeres. Hace 20 años yo tuve una hija, eso cambio mi lugar, de hijo a padre , eso me pasó a los 55 años

—¿Volvió al campo?
—Hace más de diez año me instalé en una zona rural, solo hay bosques y prados con vacas, tienen corrales como los gauchos. El bosque creció alrededor de mi casa, me despierto en medio de él. Hay ciervos y jabalíes por ahí cerca. Pero hay que tener un punto de caída en las ciudades para salir un poco de esto.

—¿Tiene rutina para escribir?
—Me despierto muy temprano entre las tres o las cuatro de la mañana y empiezo a trabajar. Uno a esa hora se siente el amo del mundo. Trabajo tres o cuatro horas, después leo, voy de paseo, hago todo lo demás. Escribo a la mañana, a la tarde trato de no pensar lo que hice a la mañana, y a la mañana siguiente retomo lo que hice la anterior. Eso son dos meses por año.

—¿Piensa en el lector cuando escribe?
—Los Once está escrito en dos momentos, la primera parte en 1993 después la abandoné. En 2008, el editor que era mi preferido, estaba enfermo de cáncer y me dijo "antes que me muera quiero que termines Los Once". Lo hice y lo leyó, se publicó seis meses antes de su muerte, esa segunda parte era para él

—Da piel de gallina (la traductora le explica esta forma de decir, él sonríe). ¿Cuál es el rol de la literatura?
—El que siempre tuvo, dar placer al lector, al que escribe. La literatura es un medio para enriquecer a los hombres como el cine, la música, pero quizás es el colmo de las posibilidades del espíritu.

—¿Qué le gustaría que sienta el lector con este libro?
—Piel de gallina (responde en castellano)

Título: Los Once
Autor: Pierre Michon
Editorial: Anagrama
Páginas: 144
Precio: $550

Más notas de

Maria Helena Ripetta

“Escribir no es egoísta, tiene que ver con la experiencia colectiva”

“Escribir no es egoísta, tiene que ver con la experiencia colectiva”

“La literatura nos saca del tema omnipresente de la pandemia, de la angustia o del miedo”

“La literatura nos saca del tema omnipresente de la pandemia, de la angustia o del miedo”

“El amor nos atraviesa a todos por igual”

“El amor nos atraviesa a todos por igual”

“Empecé subiendo mis libros a una aplicación para lectores y escritores”

“Empecé subiendo mis libros a una aplicación para lectores y escritores”

“Elegí escribir lo que me gusta leer”

“Elegí escribir lo que me gusta leer”

“No existe la madre perfecta”

“No existe la madre perfecta”

“Hay que tener valentía para decidir el desarraigo”

“Hay que tener valentía para decidir el desarraigo”

“Me gustaría que al lector se le pusiera la piel de gallina”

“Me gustaría que al lector se le pusiera la piel de gallina”

“No hay temas tabú, menos en ficción”

“No hay temas tabú, menos en ficción”

“Me gusta el entramado de las personas, las relaciones familiares”

“Me gusta el entramado de las personas, las relaciones familiares”