Florencia Canale escribe una vez más con pasión, curiosidad e investigación sobre mujeres que la historia oficial silenció. Damasita Boedo era la joven más bonita de la alta sociedad salteña. El general Juan Lavalle ordena el fusilamiento de su hermano Mariano. Ella planea su venganza, se viste de hombre y parte a la guerra. Se convierte en la amante del unitario.

"Es bastante desconocida. Algo había escrito de ella en la segunda parte de la triología de Rosas. A mí me había llamado la atención la presencia de ella en la procesión por la muerte de Lavalle, que hubiera una mujer entre tantos varones. Lo fui a entrevistar a Felipe Pigna cuando hizo el libro de Belgrano, algo le dije de Damasita y me preguntó: ¿Conoces la historia?. Me la cuenta y me dice que yo tendría que escribir la novela. Salí y hablé con los editores. El director de Planeta le puso el título: La vengadora. Estaba con otra novela. Ahí estuvo Damasita durmiendo la siesta", dice la autora a BAE Negocios en un bar porteño a poca luz y, por la pasión con la que narra, da la sensación de viajar en el tiempo. "Esta fue una historia silenciada porque fue una pasión clandestina. Las cosas se silenciaban bastante. Fue una investigación ardua", continúa Canale, quien afirma que siempre trabaja con el historiador Diego Arguindeguy.

Canale cuenta que Lavalle estaba casado con una mujer con la que tuvo cuatro hijos. "El amor como lo conocemos hoy es una construcción moderna. El amor no estaba puesto ahí, por supuesto que la pasión existe desde Adán y Eva, muchas veces eran clandestinas, secretas. En el caso de Damasita y Lavalle hay otro ingrediente más. Ese vínculo se inicia a partir de que ella quiere vengar la muerte de su hermano. Se une ella a Lavalle buscando matarlo, pero el problema es que la pasión mete la cola. Tiene sexo, era un chica virgen. El venía de una carrera desenfrenada de cama en cama y de cuerpo en cuerpo. Hasta que se cruza con ella, la joven más bonita de Salta. Se apasionan. Esas últimas semanas de Lavalle vivo, ellos eran dos locos de amor, estaban muy enloquecidos por distintas cosas. Pero la pasión jugaba un rol fundamental, donde uno vislumbra que nada saldrá bien. Y nada sale bien", anticipa la escritora.

Título: La vengadora
Autora: Florencia Canale
Editorial: Planeta
Páginas: 288
Precio: $870

—Pone mucha pasión cuando habla, ¿cómo la dosifica a la hora de escribir?
—Es un trabajo, me parece que esa cronología de la pasión como el espacio de tiempo hay que dosificarla porque si no se incendia mi novela en dos páginas. Es un trabajo que voy midiendo, es parte de un proceso de escritura. Cuento quién es Damasita desde que era una niña hasta su edad adulta. La muerte de Lavalle la marca para toda la vida casi como si se hubiera muerto ella a los veintipico de años y volviera a nacer. ¿Cómo hace una chica de la sociedad salteña para huir de sus propios fantasmas, de las deshonras familiares, de los unitarios y federales, una mujer excepcional que pudo no morirse en esa muerte? Es un trabajo que voy haciendo en todas mis novelas porque se me incendia algo adentro. Vuelvo loca a mi editora. Me veo tomada por estas historias que escribo. Seguramente esta puesta mi pasión en ellas.

—Era una mujer muy especial para su época
—Es una chica huerfana desde pequeña, criada por tías y tíos. Pero que de cualquier modo la horfandad la marca a fuego. Si hay algo que me interesa son los vínculos, el amor. Le matan el hermano que ocupó un poco el lugar del padre. Lavalle que eran más grande que ella, es el asesino. A la vez hay algo de la figura del papá. Todo es demoledor e interesante, todo eso entre unitarios y federales. Es nuestra tragedia criolla. Es de avanzada, se mete entre varones, se imagina una muerte, se enamoró, puede escapar. Ella tuvo una vida con otro señor en Chile. Es una sobreviviente, una mujer de vanguardia. Señalada como una loca. Hubo mujeres desquiciadas para los cánones de esos tiempos, desatadas, desobedientes, que me llaman mucho la atención. Estas historias no fueron contadas. Siempre me dieron mucha curiosidad las mujeres que acompañaron nuestros grandes próceres.

—¿Fue difícil dejar a este personaje?

—Lo que me atrapó de Damasita y por lo que aún me cuesta soltar es que haya estado silenciada tanto tiempo. La muerte de Lavalle ha sido una construcción de la historia oficial muy rimbombante. Era la espada unitaria más brava del siglo XIX, pura pulsión, pura acción, era un soldado. Pero que ese soldado tal vez hubiera sido asesinado por una mujer que vengaba a su hermano era una deshonra. Se construye una imagen de la muerte por el enemigo. La muerte puede haber sido llevada adelante por Damasita o que se hubiera suicidado. Hoy podríamos decir, forzando un diagnóstico, que sufría de bipolaridad. Pasaba de la excitación a la melancolía, sus camaradas estaban muy preocupados.

—¿Qué piensa que sucedió?
—Planteo la hipótesis de que hay un forcejeo en el que en este amor, en este odio, todo se confunde. Me conmovió mucho esta historia .

—¿Ya está pensando en la próxima?
—Estoy investigando para la siguiente. Otra mujer interesante. Iluminar esas vidas me parece interesante. Hubo historias pequeñas y la suma de ellas han construido la historia grande. Estoy muy contenta en este lugar, tengo una respuesta del otro lado de una gran expectativa. Estoy muy feliz, la paso muy bien investigando. Todavía tengo muchas historias para contar del siglo XIX . Me interesa el pasado, seguramente estoy buscado mi ADN.

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