Es el primer libro de cuentos de la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda, reconocida por sus premiadas novelas. Las voladoras reúne ocho cuentos que se ubican en ciudades, pueblos, páramos y volcanes donde la violencia y el misticismo, lo terrenal y lo celeste pertenecen a un mismo plano ritual y poético. Escribe en "un gótico andino" y muestra, una vez más, que el horror y la belleza pertenecen a una misma familia.

_¿ Por qué elegiste esta vez escribir cuentos ?

_Quería ver qué me salía. Tenía ganas de vivir una experiencia diferente con la escritura
 

_¿Qué diferencias hay con la novela?

_El tiempo y el espacio. El cuento es intenso en su brevedad, y una novela puede ser intensa, pero a ratos, no todo el tiempo.
 

_¿Cómo definís el gótico andino?

_Es el miedo pensado desde el paisaje de la cordillera andina, sus mitos, su simbología y sus volcanes.
 

_¿Cómo fueron surgiendo los personajes?

_No tengo idea. Las historias solo fueron apareciendo y yo les di forma. Un personaje tiene que seducirte lo suficiente como para que acabes escribiéndolo.
 

_¿Tienen un punto en común el horror y la belleza?

_Claro que sí. La belleza extrema siempre nos lleva al horror. Ya lo dijo Rilke: "La belleza es solo el inicio del horror".
 

_Hay ingredientes fantásticos y de terror, ¿fue algo buscado?

_No. Los cuentos van sobre diversas violencias y, claro, cuando uno escribe sobre violencia es fácil acabar en el terror. Eso quizás se da de forma espontánea y natural. En cuanto a los rasgos fantásticos, hubo cuentos que se dirigieron hacia allí por sus propias características. No lo planifiqué sino que me dejé llevar.

Cuentos góticos andinos

En estos relatos que desarrolla la autora se encuentran criaturas que se suben a los tejados y alzan el vuelo, una adolescente apasionada por la sangre, una profesora que recoge la cabeza de la vecina en su jardín, una chica incapaz de separarse de la dentadura de su padre, terremotos apocalípticos, un chamán que escribe un conjuro para revivir a su hija...
 

_¿Por qué Las voladoras?

_Porque así se llama un relato oral andino que cuenta que las mujeres de un pueblo, por las noches, se suben al techo de sus casas, se mojan las axilas con miel, abren los brazos y vuelan.
 

_¿Es verdad que lo escribiste en una buhardilla en Madrid?

_Sí. Vivo en una buhardilla con mi pareja.
 

_¿Cómo atravesaste la cuarentena, pudiste escribir?

_Estábamos en pleno confinamiento por el Covid, no tenía otra cosa que hacer.
 

_¿De la pandemia vamos a salir mejores o peores?

_Ni mejores ni peores. Solo saldremos (o no).
 

_¿Qué rol te parece que tiene hoy la literatura?

_La literatura no tiene que tener un rol. No tiene que tener una utilidad. No tiene que servir para que seamos mejores. No está aquí para hacer a nuestras sociedades más justas. La literatura solo está, solo es. Y porque está, y porque es, basta.
 

_¿Es complicado escribir sobre la violencia?

_Creo que es complicado escribir sobre cualquier cosa si la idea es hacerlo bien, pero cuando se trata de la violencia, en el fondo, de lo que estamos hablando es de cuerpos dañados. Es íntimo y público a la vez. Hay muchas preguntas que se le abren a uno en la cabeza, preguntas éticas, sobre cómo tratar temas violentos. En mi caso, siempre termino concluyendo que mi ética es la de ir hasta el final con lo que la propia escritura me proponga, sin límites, pero de todos modos es algo que me replanteo en cada libro.
 

_¿Por qué te parece que estamos tan atravesados por la violencia?

_Porque no existe sujeto que no haya sufrido algún tipo de violencia. El mundo es violento, las emociones son violentas. Simone Weil se refería a la violencia a partir de su etimilogía y por eso hablaba de "la fuerza". Así como estamos atravesados por la experiencia del amor, también tenemos nuestras propias experiencias con la violencia.
 

_¿A qué le tenes miedo a la hora de escribir?

_Cuando escribo no le tengo miedo a nada. Es el único momento de mi vida en el que no temo, y creo que eso se nota en mis libros. El resto del tiempo, en cambio, estoy llena de miedos.

El libro tiene 128 páginas y cuesta 1090 pesos

 

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