Es cierto que el confinamiento global truncó varios proyectos. Cercenó shows, giras y grabaciones. Pero también movió a muchos artistas a una suerte de introspección musical, que algunos lograron expresar en discos imaginados y editados durante la cuarentena.

De esa búsqueda interior surgió Songs from Home, el nuevo disco del celebrado pianista norteamericano Fred Hersch, acaso uno de los máximos exponentes del piano jazz en la actualidad.

El álbum es un motivo para festejar, como cada nueva irrupción de Hersch. Su performance es intimista y a la vez movilizadora, ligeramente emparentada con sus shows en vivo. Cuando se asiste a una presentación de Hersch, es posible despejar la mente por completo. Su madurez creativa es tal que no hay posibilidad de una vara más laxa.

Songs from Home fue editado recientemente por el sello Palmetto y grabado en la casa de Hersch, en los bosques de Pennsylvania, donde transcurre su encierro pandémico.

Ya no sale de gira, aunque en las últimas semanas tuvo un puñado de presentaciones virtuales desde el neoyorquino Village Vanguard.

La música de Hersch seguramente contiene buena parte de su historia. Fue uno de los primeros músicos de jazz que se presentó abiertamente gay. Por treinta años fue HIV positivo y debió cuidarse con hasta 33 pastillas cada día. Hace doce años entró en coma por una complicación derivada de una neumonía. Y de allí salió con mayor fortaleza creativa.

"En aquel momento sentí que se me había arrebatado la identidad. No podía comer, caminar o tomar un lápiz. Por supuesto estaba muy lejos de volver a tocar el piano. Tenía mucha incertidumbre, pero estaba muy determinado a tocar nuevamente y a componer. Me tomé la rehabilitación muy en serio. Y desde entonces tengo la sensación de que mi música mejoró, es más suelta y más libre", reveló Hersch días atrás.

Parte de esa difícil experiencia fue narrada en el libro Good things happen slowly, una autobiografía que Hersch publicó en 2017 en la que también aborda otros capítulos de sus intereses más allá del jazz: Dickens, el tenis, las artes visuales, la relación de amor-odio con Nueva York.

Hoy la pandemia le vuelve a arrebatar la identidad. Pero no sólo a él. Todos los músicos han sufrido los confinamientos. Las sesiones en grupo, los aplausos del público, la venta de discos en los shows, todo eso está en pausa.

Este nuevo disco de Hersch acaso permita sobrellevar parte de esas penurias. Temas propios, una versión de All I Want de Joni Mitchell y otra de When Im Sixty Four conforman una obra indispensable, probablemente entre lo más destacado de este año particular.

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