Pensar que el entretenimiento pornográfico es algo del siglo XX es un error, como cualquier aficionado al erotismo sabe. De hecho, gran parte de nuestra experiencia sobre la belleza del sexo (o la belleza ligada al sexo) proviene de siglos y siglos de representación erótica en las artes plásticas y en la poesía. Si quieren -y pueden pagarlo, porque ahora está todo carísimo- pueden consultar el bellísimo volumen Erotica Universalis, publicado hace unos cuantos años por Taschen (la editorial de libros de artes que tiene una muy buena selección de arte erótico, dicho sea de paso), que revisa la historia porno de la plástica y que incluye nombres importantísimos del canon pictórico, nombres como Buonarotti, Da Vinci, Rembrandt o el maestro japonés Hokusai.

Dicho esto, que suena a introducción erudita -perdón-, vamos a la novedad. Nada menos que PornHub, el mayor agregador de contenidos pornográficos del mundo, creó una "guía de desnudos" sobre obras de importantes museos del mundo. Cuando decimos "de los más importantes", decimos Louvre y Orsay (París), Metropolitan Museum of Art (New York), Uffizi (Florencia), National Gallery (Londres), y El Prado (Madrid). Nada menos. 

Antes de ir a un análisis detallado del asunto, y porque conocemos el interés y la curiosidad de nuestros lectores, la cosa es así: esta guía es para usar tanto en el museo como en casa. En el primer caso, les dan un mapita, buscan la obra y hacen clic en el icono de tal obra en la guía PornHub, lo que los lleva a un audio que les cuenta qué están viendo, quién lo hizo, por qué, qué importancia tiene la obra y otras cosas. Si están en casa, entran directamente en https://es.pornhub.com/art/classic-nudes, seleccionan el museo y la obra, y miran, leen y escuchan. Los textos son precisos y muy graciosos. Algunas fichas incluyen un videíto erótico donde pornstars "de verdad" reproducen con algo de humor lo que sucede en el cuadro. La verdad, estimadísima platea lectora, un ejemplo de cómo hacer recorridos didácticos de un modo que valga la pena.

Por supuesto que hay dos clases de desnudos. Están aquellos cuya intención no es erótica, sino más bien de estudio sobre el cuerpo humano y sobre temas que trascienden lo carnal. Es el caso por ejemplo de An Académie (National Gallery), un cuadro anónimo francés del siglo XIX cuya intención es más bien el estudio de un torso desnudo. Y luego tenemos los que sí giran alrededor del sexo, como deseo, pecado o placer. Caso emblemático, La Maja Desnuda, de Goya (el Prado), donde la actitud del personaje es evidentemente desafiante y busca el deseo del espectador. No por nada fue un escándalo y Goya debió pintar su "Maja vestida".

El recorrido es muy divertido y permite de paso ver diferentes escuelas y formas de la pintura. Ahora bien: no faltan los problemas. Algunos de los museos pusieron casi inmediatamente el grito en el cielo. Se sabe: ninguna entidad respetable quiere estar aliada a una firma que se dedica a la pornografía. La reacción más rápida fue la de la Galeria Uffizi de Florencia, que exigió retirar de la "guía" El nacimiento de Venus, de Sandro Botticelli. El problema quizás sea moral, pero el requerimiento es otro: los museos permiten que se utilicen reproducciones digitales de las obras de su acervo en cuestiones educativas, pero si se trata de uso con fines comerciales, exigen el pago de derechos. Pues bien, PornHub es un negocio y no pidió permiso ni pagó derechos. Mientras que el museo del Prado madrileño explícitamente deploró el uso y dijo no haber participado en la campaña. Seguramente haya más reacciones.

Es cierto que había una justificación más o menos altruista del micositio: llevar gente nuevamente a los museos tras las restricciones de la pandemia. "Una parte del mejor porno solo puede verse en los museos", fue el slogan de la campaña. "Porno", se sabe, no es un término que guste demasiado a la gente seria. Porque también hay una intención menos loable. PornHub estuvo bajo fuego cruzado durante 2020 porque en varios países, organizaciones conservadoras abogaron por su suspensión o cierre. El motivo: que dado que cualquiera con una cuenta en el sitio puede subir videos de lo que prefiera, había algunos que podían implicar sexo no consentido (hubo denuncias, por cierto) o con menores de edad. Y el problema de PornHub es que requiere una enorme cantidad de recursos para moderar los contenidos. Por cierto, fueron eliminados, pero la marca quedó herida y requiere recuperar su credibilidad. De hecho, es el primer año en el que no realiza su habitual estudio sobre preferencias y accesos. Lo que es una lástima, porque esas estadísticas son de gran utilidad para diagnosticar todo el movimiento del sistema de entretenimiento audiovisual, porno o no. Especialmente en un año como 2020, donde demasiada gente se quedó en sus casas por demasiado tiempo.

Volviendo al arte y el erotismo, sería muy ingenuo de todos modos decir que los artistas no tenían nunca una intención erótica en sus representaciones. En muchos casos, un tema mitológico (la mencionada El nacimiento de Venus, de Botticelli) servía de perfecta excusa para incentivar las hormonas en tiempos donde las costumbres eran diferentes. Pero digamos todo: muchas de estas imágenes se entendían perfectamente bien y hubo tiempos en el pasado donde el sexo fue mucho menos tabú de lo que fue en la mayor parte del siglo pasado. Aunque, claro, eso es otra historia. Por lo pronto, si tiene curiosidad estética, puede recorrer esta guía antes de que la borren de Internet. Y si quiere una excusa para la imaginación erótica, también. 

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Leonardo Desposito

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