Sabemos que muchos de los lectores están en cuarentena. También varios redactores de este diario, muchos conocidos del autor de esta nota y un largo etcétera. La crisis universal por la pandemia de coronavirus está causando muchos estragos y no es menor el aburrimiento. Qué ver, qué hacer en casa, cómo bancar a los nenes que no van al colegio mientras uno tiene que trabajar sí o sí al lado de ellos. No es una cuestión menor por mucha gracia que nos cause y -esto a título personal- no será solo la salud respiratoria de la población mundial la que se resienta tras la ola de la pandemia sino, también, la salud mental. Cosa curiosa, el entretenimiento existe justamente por eso: la necesidad de salir de la rutina para que no nos devore. Es cierto que el arte tiene también otras razones que la razón no entiende, pero que se comercialice y se distribuya sí puede adjudicarse a estos motivos.

En esta página caprichosa vamos a contarle qué recursos puede encontrar, gratuitos, para pasar estos momentos lo mejor posible. Llamamos antes a la discreción y el uso racional de Internet: uno puede dejar de lado el home office por engancharse con algún contenido audiovisual a la hora en la que no corresponde. Pero eso se lo dejamos a ustedes, que seguramente son gente racional que sabe cómo controlar el uso del tiempo.

Vamos por lo clásico: hay cientos de películas completas en YouTube dialogadas en castellano o subtituladas. Sí, sí: ya sabemos que muchos suben de modo pirata contenidos que no deberían estar allí, y que el estado de las copias es lamentable o viene "seccionado" en partes justamente para evitar que las bajen. Pero también hay mucho legal y en perfecta condición de visionado, especialmente material de dominio público. Pueden buscar ahí clásicos gigantescos como Ayuno de amor, de Howard Hawks (gran versión en clave de comedia romántica de Primera Plana); Detour, genial filme de Edgar G. Ulmer; la primera y original La noche de los muertos vivos, de George A. Romero; la tremenda El carnaval de las almas; El bueno, el malo y el feo y muchísimo más. Para encontrar, lo ideal es colocar "dominio público" o "Public Domain" en la caja de búsqueda. Es posible además acceder a todo el cine mudo (Chaplin, Griffith, los expresionistas alemanes; los surrealistas franceses; los clásicos de los años 20 como Keaton o los Ford mudos; Eisenstein casi completo; un par de filmes japoneses -incluso un Mizoguchi- de antes de la Segunda Guerra Mundial) en general en buenas copias. Como curiosidad, si maneja francés, busque "Jean Eustache" en YouTube: hay un canal con su obra casi completa y es un cineasta-bisagra entre la Nouvelle Vague y el cine moderno de los setenta que vale la pena conocer, tanto desde sus películas de ficción (La mamá y la puta, Mes petits amoureux) como en el documental (vean, pueden incluso sin saber francés, La Rosière de Pessac, sobre una fiesta tradicional, que filmó en los años sesenta primero y, luego y casi copiando los planos, a fines de los setenta).

El lugar para encontrar más películas y varias series es, como todos saben, Archive.org, un reservorio infinito de lo que la cultura humana ha realizado de bueno. De paso, pueden conseguir libros de todo tipo y en varios formatos, grabaciones musicales entre lo perfecto y lo insólito, e incluso software. De hecho, más allá de lo que seguro ya saben que pueden obtener de esa fuente inagotable, queremos recomendarles el apartado "soft". En él aparecen varias bibliotecas. Algunas son específicas para programadores o buscadores de programas de antiguas máquinas, que no carecen de peso histórico (aunque no le sirvan, puede entrar en las páginas desde donde se descargan para leer muy interesantes reseñas). Pero, amigos, además está la panacea para las horas infinitas de la reclusión viral. Una carpeta se llama "Arcade" y ahí hay cientos de juegos de video que pueden jugarse en la propia PC sin salir del sitio. Hay clásicos de esos que nos hacen lagrimear como Space Invaders, Donkey Kong o Pacman, más otros quizás menos conocidos pero sí bastante utilizados como Star-Force, R-Type o Rygar. De todo tiempo (están desde los primitivos de los primeros años setenta hasta los sofisticados de hace una década y media) y lugar, explorarlos todos puede requerir varias pandemias anuales. Pero cuidado: también hay una carpeta que emula la primera consola realmente popular y en colores: el Atari 2600. No solo está la emulación de la máquina sino prácticamente todos los juegos todos. Incluso aquel que destruyó a la firma, la adaptación espantosa de la película E.T. para videojuegos. Puede recordarle a sus hijos (o nietos, claro) qué fueron Missile Command, Combat!, Adventure, Pitfall, Asteroids o Centipede. Ahí están completamente jugables.

Está bien, no se puede ir a conocer el Museo del Prado, o la Tate Gallery, o el Louvre. Es caro, está el famoso 30% y, además, ahora no se puede viajar. Y, si por casualidad ya está en Madrid, Londres o París, encima están cerrados. De todos modos, hay que viajar muchas veces para ver todo como corresponde. Bueno, no tanto: uno de los sitios más geniales que tiene internet es Open Culture (www.openculture.com). No solo es un lugar lleno de grandes artículos sobre cultura, o donde encontrar cursos on line -muchos pagos, varios gratuitos- sobre los más variados temas, sino que además es una fuente de recursos gratuitos increíblemente grande. Sobre todo, se pueden encontrar los accesos a gran cantidad de pinacotecas con miles de obras de todos los grandes museos del planeta para mirar en altísimas resoluciones. Es cierto que esto no es lo mismo que ver el cuadro o la escultura tal cual se las concibieron, pero hasta ahí nomás: estos recursos permiten un análisis detallado como nunca antes, un "viaje" dentro de pinturas que genera un nuevo misterio. Hay además muchos videos embebidos sobre los temas más variados. Y libros, incluso audiolibros y manuales que, aún en inglés, no siempre son fáciles de conseguir. Esperemos que todo esto morigere el impacto de no salir de casa.

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