El cruce de Miles Davis y Keith Jarrett fue uno de los momentos más particulares de la historia del jazz. Lejos de la explosión que supuso la colaboración entre el trompetista y Coltrane, pero significativo por todo aquello que Jarrett le agregó al jazz en los años siguientes.

Jarrett supo coincidir con Miles Davis hacia 1970 cuando éste también utilizaba a otros tecladistas como Chick Corea, Herbie Hancock y Joe Zawinul. Pero hay poco material que documenta a Jarrett como único dueño de los teclados en una banda de Miles.

Para suplir esa ausencia se acaba de editar el disco Miles Davis, The Lost Septet, vía el sello Sleepy Night, que pone a la luz un concierto registrado por el grupo de Miles en Viena en 1971, durante una gira europea que tuvo lugar entre octubre y noviembre de ese año. Los músicos se presentaron en el Wiener Konzerthaus de la capital austríaca con una formación que incluyó a Gary Bartz en saxo, Michael Henderson en bajo, Ndugu Leon Chancler en batería más Don Alias y James Foreman en percusión. Y, claro, Miles en trompeta y Jarrett en piano eléctrico y órgano.

Eran instrumentos con los cuales Jarrett no se sentía cómodo. Además, la concepción de la música que ideaba Miles por aquel entonces tampoco le cuadraba especialmente. Pero entendió el momento histórico y se unió al grupo, en el que permaneció cerca de un año y medio aunque sin abandonar otros proyectos que explotarían inmediatamente después.

Miles debió esforzarse para contratar a Jarrett. Después de varias negativas, el trompetista se presentó en una sala en París donde el pianista tocaba con los músicos europeos Jean Francois Jenny Clarke y Aldo Romano y finalmente lo convenció.

Luego de participar en el disco Live-Evil y en el célebre show de la Isla de Wight, Jarrett quedó solo al comando de los teclados, tras la partida de Chick Corea. Miles lo instó a impulsar su creatividad con el piano eléctrico y el órgano como lo hacía con el piano acústico. "No toques lo que sabes, toca lo que no sabes", repetía Miles.

Y Jarrett asumió que el piano acústico nada tenía que ver con el bloque sonoro que Miles impulsaba para esta etapa de su vocación eléctrica. En este nuevo disco doble, editado en todos formatos, Miles, Jarrett y Gary Bartz se lucen sobre un colchón percusivo. El saxofonista Bartz recuerda: "Fuimos tan intensos como cualquier banda de rock e igualmente ruidosos".

Todo lo contrario al disco que Jarrett grabaría en noviembre de ese mismo 1971 en Oslo y que daría lugar a una asociación sin precedentes en la historia del jazz: la del pianista con el sello alemán ECM. El álbum en cuestión es, claro, el exquisito piano solo Facing You.

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