A mediados de los 60 John Coltrane estaba en un período de transición. Hacía bastante que se había alejado de la experiencia con Miles Davis y ya estaba evolucionando plenamente del "sonido" Coltrane a algo más abarcador, una completa concepción musical.

Era la época en la que el saxofonista podía emprender solos feroces e interminables, y los seguía tocando detrás de escena mientras les dejaba espacio a sus compañeros de banda. También eran años en los que en ciertas presentaciones se retiraba la mitad del público y el resto lo ovacionaba.

En enero de 1965 se editó el álbum A Love Supreme, una suite en cuatro capítulos que se transformaría en una obra decisiva para el jazz y en una influencia incomparable para varias generaciones de músicos que llegaron después.

La gran noticia que hizo explotar esta semana el circuito mundial del jazz fue el anuncio de que el mes próximo se editará en diversos formatos un show en el que el cuarteto clásico de Coltrane interpretó en vivo A Love Supreme. Muy pocos conocían la existencia de esta grabación.

El descubrimiento de la cinta obedece a la tenacidad de Zev Feldman, conocido como el "detective del jazz", quien por intermedio de varias personas logró llegar hasta la viuda de Joe Brazil, músico y amigo de Coltrane, quien grabó una serie de presentaciones a principios de octubre de 1965 en el Penthouse de Seattle. Las cintas quedaron guardadas por más de 50 años hasta que Feldman logró un acuerdo con la mujer de Brazil y ahora serán editadas por el sello Impulse! con toda la pompa.

Para los críticos se trata del mayor descubrimiento de jazz inédito de las últimas décadas, más relevante inclusive que la aparición reciente de música de Monk o de Miles Davis y hasta del propio Coltrane.

Estos shows de A Love Supreme, Live in Seattle se agregan a la única grabación conocida y publicada de ese álbum en vivo, que el cuarteto de Coltrane ejecutó en el Festival Jazz dAntibes en Francia, en julio de 1965. Fue un mes después de haber grabado su disco Ascension, más libre y complejo que A Love y cuando Coltrane ya avanzaba a pasos agigantados hacia la búsqueda de una expresión espiritual sublime para su música.

Esa exploración dejó una estela de seguidores, músicos jóvenes que en aquel entonces se desesperaban por tocar con Coltrane, como los saxofonistas Archie Shepp, Pharoah Sanders y Albert Ayler y el baterista Rashied Ali, quien pasó a integrar el grupo del líder cuando se dispersó su cuarteto clásico con McCoy Tyner en piano, Jimmy Garrison en contrabajo y Elvin Jones en batería. En el nuevo disco que verá la luz, esta formación insustituible se completó con los saxofonistas Pharoah Sanders y Carlos Ward y el bajista Donald Garrett.