Las reediciones y los hallazgos de música de Miles han tenido amplio recorrido en las bateas en los últimos años. Entre ellos, muchos shows repetidos o editados de modo oficial luego de que circularan previamente como piratas.

Asomando entre la multiplicidad de oferta póstuma sobresale ahora uno de sus últimos conciertos con su banda tres meses antes de morir. Fue en París, en julio de 1991 en la apertura del Festival Jazz a Vienne, Francia, durante una gira en la que recibió la orden de Caballero de la Legión de Honor de manos del ministro de Cultura francés, que lo apodó “el Picasso del jazz”.

Miles subió a escena con un grupo enteramente eléctrico. Ya desde Bitches Brew había condenado a muchos instrumentos acústicos al museo de antigüedades. Pasó con el contrabajo: Ron Carter se fue de su banda a fines de los 60 porque no quiso calzarse el bajo eléctrico. También con el piano: Chick Corea y Keith Jarrett padecieron esa suerte de fobia acústica que aquejó a Miles desde la década del 70.

Atento a las nuevas corrientes, y temeroso de perder audiencia juvenil, Miles veía cómo estrellas de rock a las que apenas les reconocía talento marginal llenaban festivales y, sobre todo, embolsaban suculentos cachets que el jazz no estaba en condiciones de igualar.

 

Así fue experimentando y a la vez modificando la orientación del jazz como ya había hecho décadas atrás en sociedad con músicos que serían legendarios, entre ellos ciertamente Coltrane.

La etapa eléctrica podía incluir tres teclados, dos baterías o dos bajos. Y guitarras por cierto. Para este festival de 1991, que se acaba de editar en vinilo y CD con el título Merci Miles! alistó a Kenny Garrett en saxo, Deron Johnson en teclados, Ricky Wellman en batería, Richardo Patterson en bajo y Joseph McCreary Jr. en bajo “líder o solista”. McCreary, también conocido como Foley, había afinado su bajo para que sonara como una guitarra y así decidió utilizarlo Miles.

Esta edición de Rhino muestra parte de la concepción musical del Miles Davis post Bitches Brew: un colchón sonoro que sostiene líneas de groove sobre las cuales se recortan los solistas. El peso del show lo llevó Garrett, aunque Miles, aun entrando espaciadamente, le aportó originalidad y hasta cierto tono muscular a sus solos, más allá de que por entonces su salud no era la mejor.

El show incluye dos temas de Prince, con quien Miles estuvo interesado en grabar pero nunca llegó a hacerlo. Se trata de Penetration, acaso lo más flojo del disco, y Jailblait, un blues apto para una buena jam.

El resto del repertorio fue el habitual de aquellos años. Human Nature, Hannibal y una versión de Time After Time que para muchos es la mejor que grabó.

Destacados de la escena local

° Este sábado 3 de julio habrá show en Virasoro con el trío de Hernán Jacinto, Ramiro Flores y Pablo González. Doble función.

° Este domingo en Bebop de Palermo, se presentarán Paula Meijide y Patán Vidal, haciendo clásicos de jazz y blues.

 

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