"Verónica es una periodista treintañera, brillante en lo profesional y bastante desastrosa en su vida personal. Investiga casos oscuros, se mete con gente poderosa, tiene historias con hombres complicados y con mujeres difíciles, toma alcohol como un cosaco, disfruta de la compañía de sus amigas y detesta las injusticias. El que se mete con ella no la pasa bien", dice a BAE Negocios Sergio Olguín acerca de la protagonista de su saga, Verónica Rosenthal.

-¿Recordas cómo le elegiste el nombre?

-Rosenthal es un apellido bastante común en mis libros, por lo que los lectores le han encontrado tíos y primos a Vero en otras de mis novelas. Creo que elegí Verónica porque me pareció muy musical. No fue una elección muy pensada, como suele ocurrirme con todos mis personajes.

-¿Sentís que Verónica, de alguna forma, tiene vida propia?

-Todo personaje, para conseguir un efecto de verosimilitud en una novela, debe tener como una vida que no termina nunca de contarse. Eso hace que Verónica viva mucho más de lo que aparece en las novelas. Eso me sirve para saber cómo tiene que reaccionar en determinadas circunstancias. Y después están las otras vidas, las que inventan los lectores. Incluso un escritor, Alejandro Soifer, usó a Verónica como personaje secundario en unas de sus novelas policiales.

-¿Sentís presión de los "fans" de ella?

-Sí, los lectores presionan, pero es una presión agradable. Demuestra el cariño que le tomaron a mis personajes. Me gusta que me pidan más historias, que se enojen o se alegren por lo que les ocurre. Es una suerte contar con lectores así.

-En la trama se enfrenta a crímenes cercanos, ¿cómo separa lo profesional de lo personal?

-No suele separarlo muy bien. Se involucra en cada historia como si hubiera algo personal en juego. Y ese compromiso, que supera lo profesional, es lo que la hace ponerse en riesgo.

-¿Cómo elegís los delitos que va a investigar?

-Los casos que trata Verónica son historias que, por alguna razón, me obsesionan a mí. Tengo que interesarme mucho en esa historia para poder entrar en los detalles, investigarlos como hace ella. Trato también que esos crímenes sean la punta del iceberg que pone en evidencia el lado más oscuro de la sociedad en la que vivimos.

-¿Hay aún periodistas como ella?

-Seguramente sí. Cada vez que un periodista investiga, se mete con poderosos y no se limita a cumplir con lo que le piden los jefes, está mostrando cualidades similares a las de Verónica.

-¿Podrías separarla de Federico sin que los lectores no te odien?

-Siempre están peleándose y amigándose, es parte de la dinámica de la relación que tienen. Pero creo que en esta novela hay elementos para que algunos fanáticos de la relación entre ellos me odien.

-¿Por qué esta vez elegiste los crímenes alrededor de una redacción?

-Es un lugar ideal. En las redacciones se cometen muchos actos delictivos, aunque rara vez se llega al asesinato. Me interesaba mucho retratar una redacción similar a las tantas que hubo en los últimos años, con empresarios de orígenes oscuros y narcisismos incontrolables, sin ninguna idea de cómo hacer periodismo, pero metidos a manejar a los periodistas.

-¿Puede leerse este libro sin leer los anteriores?

-Es la misma pregunta que le hicieron a Marcos, Mateo, Lucas y Juan. Te podés perder algo del Génesis, algunos reyes, incluso algún salmo de las novelas anteriores, pero en esta nueva ficción hay más historias atrapantes.

Olguín comparte la música que escuchó mientras escribía 
 

-¿Está también presente el guionista cuando escribís la historias de Verónica?

-No. El trabajo del guionista y del novelista es bastante distinto a la hora de crear. El novelista cuenta con más libertad. Y, además, es diferente la forma de trabajar, de encarar una historia, de utilizar los personajes.

-"Sueño con un virus que solo ataque a escritores y nos obligue a seguir encerrados" ¿Lo seguís pensando?

-Algo así dije a mitad del año pasado. Que todo el mundo salga, salvo los escritores que estamos mejor encerrados, escribiendo y leyendo, que son las dos actividades que mejor sabemos hacer. Pero a esta altura ni en chiste quiero un virus más. Que se terminen todos, que podamos inmunizarnos y salir a la calle sin barbijo. Incluso los escritores.

-¿De la pandemia salimos mejores o peores?

-En primer lugar, tenemos que salir. Creo que salimos iguales. No sé si eso es una mirada optimista o pesimista de la realidad.

-¿Ya hay otra investigación de Verónica?

-Hay tres. Tengo que decidirme por una y guardar las otras historias para novelas futuras. Eso es lo divertido de tener un personaje que te acompaña de libro en libro.

Editado por Alfaguara 

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