Esta columna sobre el porno y el sexo en imágenes se realiza siempre con placer y con curiosidad. Se trata de bucear en los márgenes del arte más popular del mundo, y uno termina encontrando rarezas increíbles. A veces, incluso, quiere salir a los gritos a contarle a los amigos lo que acaba de descubrir. En esta ocasión, la idea básica era contarles acerca de Little Annie Fanny, una obra maestra de la historieta satírica creada por los "papás" de la revista MAD, Harvey Kurtzman y Will Elder. Pero, como se dice, "pasaron cosas". Y al buscar en la web, aparecieron extrañas relaciones, nombres sorprendentes y algunas ideas.

Empecemos pues por Little Annie Fanny, que además ilustra esta página. Elder y Kurtzman la crearon tras conversar con su amigo y mentor Hugh Heffner para la revista Playboy. Ya habían creado a un jovencito inocente envuelto en extravagantes aventuras un poco depravadas, Goodman Beaver, pero Heffner les dijo que si transformaban al inocente Goodman en una chica, tenían un éxito asegurado. Así fue: el nombre de Annie proviene de Little Orphan Annie (¿vieron el musical Annie? Bueno, es la historieta sobre la que se basa: les dije que en esta columna hay muchas relaciones raras), salvo que en lugar de ser una pobre huerfanita adoptada por un millonario, es una chica con tremendo cuerpo, rubia y bastante inconsciente perseguida por depravados de toda índole. El asunto le servía a Kurtztman y Elder para satirizar la política, la TV, el "Lifestyle" de la propia Playboy, la revolución sexual, el hippismo y todo lo que pasara por ahí. Little Annie Fanny era posible porque sus autores entendían que, para el humor, no hay corrección política. Y que solo el humor puede derribar imposturas (no otra cosa es la corrección política: una impostura, una hipocresía). Annie andaba casi todo el tiempo semidesnuda, con tremendos senos en 3D, y Elder usaba unos contrastes fortísimos de colores que recordaban al aerógrafo y hacían a la carne y la piel hiperreal.

La actitud "inocente a quien le pasan mil cosas y se ve envuelto en peligros y problemas" es algo inventado a fines del siglo XVIII por un filósofo, escritor y político llamado François-Marie Arouet, pero que llegó a ser más conocido por el seudónimo Voltaire. Las novelas y los cuentos de Voltaire son pura sátira desaforada, y los mejores relatos tienen el ritmo y el absurdo del cartoon o el comic. El más conocido es Cándido, que es el modelo de personajes como Little Annie Fanny. Pero resulta que en esos años sesenta del furor de Playboy, un par de escritores -uno de ellos luego guionista-, por unos pesos y en Europa, con seudónimo, se embarcaron en la escritura de una sátira sexual. Solo por plata, repetimos. Los señores se llamaban Mason Hoffenberg y Therry Southern. El segundo fue novelista, periodista y guionista de cine. La novelita que escribieron juntos se llamó Candy y resultó un inesperado éxito: trataba de una chica que se relacionaba con un enano y eso la llevaba a mil y una aventuras (y desventuras), muchas de ellas sexuales. Por cierto, dice Southern -a quien el propio que nunca pensaron en Cándido, pero que al final, después de leer muchas críticas, se dieron cuenta de que sí, que esa era la influencia básica. La vida y la carrera de Southern, un satirista total y creador con Norman Mailer y Truman Capote del New Journalism, da para escribir varios libros. Fue además guionista de peliculitas como Dr. Insólito, Busco mi destino, Barbarella y esa belleza loquísima y sexy llamada Casino Royale, de la que alguna vez hablamos. Candy, por su parte, fue transformada en película en 1968 por Christian Marquand, y allí sí se hace un fuerte paralelo con Cándido. El filme presenta a la lindísima e inocentísima y súper sexy Ewa Aulin en casi todas las secuencias, y la acompañan (entre otros) John Huston, Charles Aznavour, Walter Matthau, James Coburn, Richard Burton, Marlon Brando y Ringo Starr. Sí, aparece, como Little Annie Fanny (espero que el lector no se haya perdido del todo) con nada de ropa. El filme se encuentra en la web casi sin problemas.

Pero las aventuras de la ingenua libertina creada por Southern, basada en el mismo modelo que la historieta de Playboy y cercana a la sátira total no terminaron ahí. Aparece finalmente el hombre que tomaría el toro por las astas y haría una farsa decididamente pornográfica, tal cual lo habrían deseado Voltaire, Southern y Heffner. La película en cuestión se llama Pretty Peaches y es parte de la era dorada del cine pornográfico estadounidense (se puede ver completa tanto en PornHub como en Eroticage.org). La protagonizó Desirée Cousteau (no, nada que ver con Jacques Cousteau, el oceanógrafo, y esperemos que el lector olvide cualquier relación con los moluscos) que, gracias a esta película, se transformó en una estrella con gran carrera en el género hasta mediados de los ochenta. Pretty..., realizada en 1978 por Alex De Renzy (otro que merece una nota larga) narra cómo una chica muy ingenua tiene un accidente, pierde la memoria y es inocentemente utilizada para satisfacer bajos instintos por un par de lúmpenes, una grupo de chicas en celo, un señor que gusta de hacer enemas (la escena, en un baño público, fue quitada durante años de las copias; hoy está restaurada y se ve) y muchas otras personas. Hoy las situaciones violentas que vive la protagonista no podrían filmarse de ningún modo, o sí siempre y cuando no solo no sean explícitas sino que se las condene dentro de la ficción. Pero quien vea este filme notará que todas las situaciones están mostradas y narradas desde la más pura comicidad, que nada se toma realmente en serio y que nuestra ingenua libertina está lo suficientemente caricaturizada como para que podamos reírnos incluso hoy. Y cuidado: el filme presenta algunas situaciones que aún eran riesgosas entonces, como sexo interracial. La actuación evidentemente desaforada de la Costeau se inspira en... íLittle Annie Fanny, la historieta de Kurtzmann y Elder que se reía de los bajos instintos de los señores más serios! Con lo cual se cierra (un poco) el círculo de este arquetipo del porno: la chica que goza sin saber que ha de gozar, la iniciada por los perversos, la que termina más sabia que sus "iniciadores" y, también, más rica. Sátira del propio porno, y quizás su mito más recurrente.

Más notas de

Leonardo Desposito

Sonic volvió a ganar en un fin de semana a media máquina por el feriado largo

Parasite mantiene la afluencia de público en la taquilla nacional

Tras la venta a Disney, Fox Corp busca ingresar en el on demand

Tubi, plataforma on line con publicidad

El deslumbrante debut como director de Ben Affleck

El deslumbrante debut como director de Ben Affleck

Netflix se lanza a producir El Eternauta con talento argentino y para audiencias globales

El Eternauta, clásico absoluto del cómic argentino, será serie para Netflix

Cuando el porno también fue gran cine

Cuando el porno también fue gran cine

Confirman que Netflix hará una serie de El Eternauta con producción argentina

Cómo será la serie de Netflix sobre El Eternauta

Las televisoras de EE.UU. encargan menos ficciones para 2020

Walker Texas Ranger tendrá nueva versión

Loops ajenos y creación propia: la música pop en la era de la colaboración múltiple y digital

Justin Bieber, un pionero en el uso de las plataformas para componer hits

Sonic dio la sorpresa y bajó a El robo del siglo en la taquilla nacional

Sonic, una sorpresa para el primer puesto de la taquilla

Netflix "abre" su plataforma para captar suscriptores

A todos los chicos... un éxito para adolescentes