De la tabaquera de San Martín al ropero de Belgrano: tesoros no vistos del Museo Histórico Nacional
La institución ofrece la oportunidad de visitar sus reservas patrimoniales. Es una propuesta especial para descubrir el trabajo silencioso de preservación.
El Museo Histórico Nacional (MHN) empezó a ofrecer al público una experiencia singular: la posibilidad de recorrer uno de los depósitos donde se resguarda gran parte de su acervo histórico. La actividad convoca a descubrir objetos que no se encuentran exhibidos en las salas y permite llegar al detrás de escena de las tareas de conservación y documentación del patrimonio.
Las reservas patrimoniales son los espacios donde se conserva la mayor parte de los bienes culturales del museo. Allí, en cuatro grandes salas se guardan miles de objetos que, por razones de conservación, rotación museográfica o criterios curatoriales, no forman parte de la exhibición permanente.
La iniciativa surgió a partir del proyecto de reordenamiento de las reservas de la institución, que permitió acondicionar uno de los depósitos más grandes para hacerlo visitable. En un primer momento, las visitas se realizaban únicamente cada 18 de mayo por el Día Internacional de los Museos, pero el interés sostenido del público impulsó su continuidad. Este domingo 28 de diciembre se realiza un recorrido y la posibilidad continuará durante el año, con fechas que se publicarán periódicamente en la web del Histórico.
Durante la cita, los asistentes podrán apreciar una enorme diversidad de piezas que integran el acervo del Museo Histórico Nacional. El patrimonio conservado incluye muebles, vajilla, platería, sillones, roperos, jarrones, pinturas, instrumentos musicales, imaginería religiosa, negativos en vidrio, mapas, billetes, diplomas y documentos históricos.
También, una valiosa colección arqueológica prehispánica, cientos de cuadros que fueron inventariados y permanecen en guarda bajo materiales específicos y no nocivos para evitar daños. Además, hay 13 pianos, uno de los cuales fue del músico argentino, Juan Pedro Esnaola.
Muchos de estos objetos pertenecieron a protagonistas centrales de la historia argentina, mientras que otros permiten reconstruir la vida cotidiana y los usos de distintas épocas.
Entre las piezas que pueden conocerse se destacan objetos de alto valor simbólico y material, como una tabaquera perteneciente a José de San Martín, el ropero que se encontraba en la casa de Manuel Belgrano al momento de su muerte y el estoque de Justo José de Urquiza con empuñadura dorada en forma de cabeza de serpiente.
También, lanzas, sables y espadas, además de armas de fuego de distintos períodos. En el recorrido, además, se ofrece a los visitantes la posibilidad de tener en sus manos una réplica del sable corvo usado por San Martín durante la guerra de la Independencia y legado a Juan Manuel de Rosas.
La propuesta no se limita a mostrar objetos ya que el eje central está puesto en comprender cómo se conservan. Cada pieza requiere un sistema específico de guarda y protección según su materialidad y estado de conservación. No se preserva de la misma manera un textil que una fotografía, un mueble, un arma o un documento en papel. Durante el recorrido se explican los protocolos diseñados por el área de conservación y las medidas adoptadas para evitar la acción de agentes que pueden degradar el patrimonio, como la luz, la humedad o el paso del tiempo.
Según la Secretaría de Cultura, las visitas a la reserva patrimonial se realizan dos domingos al mes, en dos horarios, con grupos reducidos para garantizar una experiencia cuidada y personalizada. De todas manera, en el museo señalaron a BAE Negocios que esta frecuencia se irá confirmando a medida que arranque el año. Más información en la web: museohistoriconacional.cultura.gob.ar.
El museo, además, funciona en un edificio declarado Monumento Histórico Nacional y está dirigido por María Inés Rodríguez Aguilar.

