Recurso narrativo

Eclipse solar: cómo la cultura logró convertir el fenómeno en arte, música y literatura

Stephen King, Stanley Kubrick y Pink Floyd, entre otros, abordaron la temática

El eclipse solar que podrá observarse el 12 de agosto, y que será total en algunos puntos de España, no es solamente un acontecimiento astronómico. La desaparición momentánea del Sol también tiene una larga historia como fuente de inspiración para escritores, cineastas, músicos y artistas plásticos.

Desde Stephen King y Virginia Woolf hasta Stanley Kubrick y Pink Floyd, los eclipses fueron utilizados para construir escenas de misterio, representar cambios profundos, plantear dilemas existenciales o, simplemente, capturar la fascinación que provoca la oscuridad en pleno día.

En la literatura, uno de los usos más particulares del fenómeno aparece en Un yanqui en la corte del rey Arturo, de Mark Twain. donde el protagonista utiliza sus conocimientos sobre astronomía para anticipar un eclipse y consigue evitar ser ejecutado al demostrar que tiene el poder de controlar el Sol. Una estrategia similar aparece en Las aventuras de Tintín: El templo del Sol, de Hergé.

En este caso, el célebre reportero emplea el conocimiento del eclipse para salvarse de un sacrificio. Pero el eclipse también puede convertirse en escenario de violencia. En Dolores Claiborne, Stephen King hace que la protagonista aproveche la oscuridad y la confusión provocadas por un eclipse solar para liberarse de su marido maltratador.

El escritor volvió a abordar el fenómeno en El juego de Gerald, donde una de las experiencias más traumáticas de la protagonista ocurre durante el eclipse solar de 1963.

Eclipse solar: cómo la cultura logró convertir el fenómeno en arte, música y literatura

Virginia Woolf y la experiencia de mirar al Sol

El eclipse también dejó una huella en la literatura autobiográfica. Virginia Woolf registró en sus diarios la experiencia de observar el eclipse de 1927 en Yorkshire. Aquella vivencia fue posteriormente retomada en su ensayo El sol y los peces, publicado en 1928.

Décadas después, la escritora estadounidense Annie Dillard convirtió la observación de un eclipse en una pieza de literatura. En Eclipse total, publicada en 1982, narró el viaje que realizó junto con su esposo hasta el valle de Yakima, en Washington, para observar el eclipse total de febrero de 1979.

En estos textos, el fenómeno deja de ser solamente un acontecimiento astronómico para convertirse en una experiencia capaz de modificar la percepción no solo del tiempo y el paisaje sino también de la propia existencia.

Kubrick, Pink Floyd y el eclipse como símbolo

El cine también encontró en los eclipses una poderosa herramienta visual. Una de las imágenes más recordadas aparece en 2001: odisea del espacio, la película de 1968 dirigida por Stanley Kubrick. La alineación entre el Sol, la Luna y la Tierra funciona allí como parte de una secuencia fundamental para representar la evolución humana, así como también la relación entre la humanidad y el universo.

Eclipse solar: cómo la cultura logró convertir el fenómeno en arte, música y literatura

La música popular no fue ajena a los eclipse y logró convertirlos en un símbolo. En 1973, Pink Floyd cerró su célebre álbum The Dark Side of the Moon con la canción Eclipse, una pieza que utiliza la imagen del fenómeno para reflexionar sobre la existencia y la totalidad del universo.

El eclipse también aparece en canciones de otros artistas. Bonnie Tyler, por ejemplo, llevó la expresión a uno de los mayores éxitos de la música popular con Total eclipse of the heart, mientras que Carly Simon incluyó una referencia a un viaje en avión privado para observar un eclipse en Youre so vain.

Años después, David Bowie retomó la iconografía del eclipse en Blackstar, su último álbum de estudio. Tanto en los videos como en el concepto visual del disco, la imagen de la oscuridad y el eclipse funciona como representación del tránsito, el final de un ciclo y el misterio.

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