El estado de la unión: la obra de teatro sobre el amor, el desgaste y las conversaciones que pueden salvar a una pareja
Antes de cruzar la puerta del consultorio, hay una mesa, dos copas y una pregunta que no se dice en voz alta
Cada semana, en un bar, una pareja se sienta a esperar el momento de entrar a terapia, y en esa espera dicen lo que después, frente al terapeuta, tal vez no logren decir.
Ana Laura y Matías llevan años juntos, pero atraviesan una crisis que los obliga a revisar su historia entera. Mientras aguardan el turno de cruzar la puerta del consultorio, hablan del desgaste cotidiano, el deseo, el sexo, la crianza, las expectativas que no se cumplieron y los desencantos que fueron acumulándose con el paso del tiempo.
En esas conversaciones también aparecen las diferencias y las complicidades que todavía los mantienen unidos, junto con una pregunta que sobrevuela cada encuentro: si queda algo por reconstruir o si la relación ya llegó a su final.
La obra combina comedia, ironía y emoción, con diálogos honestos y un humor sarcástico que esquiva el lugar común. A medida que cada personaje expone su propia versión de los hechos, la simpatía del público fluctúa entre ambos: no hay culpables evidentes, ni respuestas fáciles.
El bar funciona como un espacio de espera, pero también de confesión: ahí aparecen los reproches y las heridas, pero también los recuerdos compartidos, el afecto y los motivos que alguna vez los llevaron a elegirse.
Es una decisión dramatúrgica inteligente la de dejar la terapia fuera de escena, y a la terapeuta ausente: son solo dos actores, y otros personajes que se mencionan pero nunca aparecen. Los cambios que la terapia va logrando se filtran sin que ellos mismos los acepten del todo, y sin necesidad de mostrarlos.
Hay algo profundamente humano en la idea de que, antes de pedir ayuda, necesitemos ensayar entre nosotros lo que vamos a decir. El estado de la unión elige ese instante suspendido -ni la crisis ni la resolución, sino el umbral- para contarnos que amar a largo plazo no es un estado adquirido de una vez, sino una negociación constante, hecha de pequeñas conversaciones en bares, minutos antes de entrar a la sala donde alguien más escuchará lo que ya empezamos a decirnos a solas.
Ficha técnica
- Autor: Nick Hornby
- Versión: Andrea Garrote y Gonzalo Heredia
- Actúan: Eleonora Wexler (Ana Laura) y Gonzalo Heredia (Matías)
- Dirección: Andrea Garrote
- Asistente de dirección: Luna Pérez Lening
- Diseño de escenografía: Rodrigo González Garillo
- Diseño de iluminación: Agnese Lozupone
- Diseño de vestuario: Betiana Temkin
- Asistente de vestuario: Daniela Dearti
Se presenta en el Teatro Picadero de viernes a domingos a las 20.


