La Sagrada Familia en Star Wars
La saga Star Wars y el Templo Expiatorio dialogan como obras monumentales concebidas para trascender a sus autores
En la segunda acepción del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la palabra templo expande su ámbito y rompe el espacio físico: "Lugar real o imaginario en que se rinde culto al saber, a la justicia, etc."
Star Wars es el templo de George Lucas a la imaginación. En su increíble producción capturó imágenes mundanas, presentes y pasadas, para sus mundos futuros.
La Plaza de España de Sevilla y otras locaciones posteriores en la zaga de La guerra de las galaxias aterrizaron en la península ibérica en Star Wars: Episodio II - El ataque de los clones (en la secuencia real, el quinto film, 25 años después del inicio) y otros más. Sin haber utilizado directamente escenarios catalanes de Antoni Gaudí ni habiendo reconocido su influencia a pesar de la requisitoria periodística, puedo arriesgar un común derrotero filosófico entre ambos creadores.
La obra que trasciende a su autor
Las palabras del arquitecto principal del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, cerca de su descanso final, rezan:
"Ya sé que el gusto personal de los arquitectos que me sucedan influirá la obra, pero esto no me molesta: creo que incluso beneficiará al templo. Los grandes templos nunca han sido obra de un solo arquitecto."
La imponente iglesia soñada por Gaudí, próxima a su sesquicentenario, ha recibido una aceleración máxima en los últimos años. El avance tecnológico, aplicado a los materiales, la fuerza y agilidad de las maquinarias de construcción y de los medios de elevación hacen posible avizorar la conclusión de la fuerza de la fe y el empeño del genial catalán.
Tres siglos atravesados por el esfuerzo de miles de creyentes y una institución milenaria que apoyó el emprendimiento son testigos del continuo convencimiento de hacer posible esta obra descomunal.
Sagas, torres y una misma lógica creativa
Las sagas, precuelas, secuelas y los spin-off de Star Wars tienen una contundente similitud con el espíritu de obra civil, próxima a concluirse. Gaudí eligió el avance vertical para culminar la torre de San Bartolomé en vida, como modelo a seguir.
Este año, próximo a la inauguración final, a cien años de su muerte, estarán expuestas las 18 torres que simbolizan a los doce apóstoles, los cuatro evangelistas, a María y a Jesús. Cuando Lucas ordenaba la producción de sus capítulos en función de la expectativa de la evolución tecnológica, se parece a la construcción vertical del arquitecto catalán que, desafiando la gravedad o estudiando la cristalización de los materiales, ideaba su obra maestra. Imaginada en el futuro, se diseñó en el presente. Todavía tenemos al cineasta, y su legado vive también en su obra.
Gaudí y Lucas nos muestran un camino en el que Isaac Asimov y Ray Bradbury supieron andar. En distintas dimensiones y épocas, todos vivirán en el futuro infinito de la cultura humana. Nuestros descendientes también.

