La selva amazónica escondió una enorme civilización durante siglos
Un estudio publicado en Nature descubrió 396 geoglifos ocultos bajo la Amazonia y estima que todavía podrían permanecer escondidas hasta 30.000 construcciones precolombinas.
Durante más de 500 años, la selva amazónica guardó un secreto que parecía imposible de descubrir. No lo encontraron los exploradores, tampoco los arqueólogos que recorrieron la región durante décadas ni las imágenes satelitales.
Recién ahora, un haz de luz disparado desde un avión consiguió "ver" debajo de las copas de los árboles y dejó al descubierto el rastro de una civilización que transformó la Amazonia mucho antes de la llegada de los europeos.
El hallazgo acaba de publicarse en la revista científica Nature y cambia una de las ideas más arraigadas sobre el mayor bosque tropical del planeta. Un equipo de investigadores detectó 396 geoglifos desconocidos ocultos bajo la vegetación y concluyó que la Amazonia sudoccidental podría esconder entre 24.000 y 30.000 estructuras similares que todavía nadie vio.
Ciudades en el bosque
Desde el aire, la selva parece una alfombra verde e interminable. Pero debajo de esa cubierta sobreviven enormes figuras geométricas excavadas por seres humanos hace más de 2.000 años.
Se trata de geoglifos, construcciones formadas por fosos y terraplenes con diseños perfectamente circulares, cuadrados o poligonales. Algunas ocupan varias hectáreas y solo pueden apreciarse cuando se observa el terreno completo desde arriba. El problema es que la selva las volvió invisibles.
Para encontrarlas, los científicos recurrieron a una tecnología llamada LiDAR, un sistema de escaneo láser que atraviesa los pequeños espacios entre las hojas y genera un modelo tridimensional del suelo. Es como si el bosque desapareciera por unos segundos y dejara ver el paisaje que permaneció oculto durante siglos. Gracias a ese método, el equipo registró 432 estructuras, de las cuales 396 nunca habían sido documentadas.
Mucho más que pueblos aislados
El descubrimiento no sorprende solo por la cantidad de estructuras encontradas. Lo realmente impactante es lo que cuentan sobre las personas que las construyeron.
Durante décadas predominó la idea de que el interior de la Amazonia estaba ocupado por pequeños grupos dispersos que vivían cerca de los grandes ríos. El nuevo estudio refuerza una hipótesis muy distinta: existió una sociedad capaz de modificar el paisaje a gran escala, organizar grandes obras públicas y sostener comunidades numerosas en pleno corazón del bosque.
Los investigadores identifican esas construcciones con la civilización Aquiry, que levantó estos centros monumentales entre 600 a.C. y 850 d.C. Según explican en el trabajo, esos recintos no parecen haber sido fortalezas. Todo indica que funcionaban como espacios ceremoniales, políticos y de encuentro, rodeados por viviendas colectivas y áreas de cultivo.
Un mapa que todavía está incompleto
El equipo sobrevoló 4.497 kilómetros cuadrados de selva en los estados brasileños de Acre y Amazonas. Sin embargo, esa superficie representa apenas una pequeña parte del territorio donde habría vivido esta cultura.
Por eso, tras combinar los nuevos datos con investigaciones anteriores, los autores calcularon que todavía podrían permanecer ocultas entre 24.000 y 30.000 construcciones bajo la vegetación amazónica.
Si esa estimación se confirma con futuras expediciones, la Amazonia dejaría de ser vista como una región ocupada por asentamientos aislados y pasaría a considerarse uno de los mayores paisajes modificados por sociedades precolombinas de América.
El misterio que el láser todavía no resolvió
La tecnología permitió descubrir dónde estuvieron estas comunidades, lo que todavía no pudo explicar es por qué desaparecieron.
Las dataciones muestran que muchos de estos centros dejaron de utilizarse entre los siglos IX y X. Los investigadores manejan distintas hipótesis, desde cambios ambientales hasta transformaciones sociales profundas, pero admiten que todavía no existe una respuesta definitiva.
Cada nuevo vuelo con LiDAR aumenta las posibilidades de encontrar más rastros ocultos bajo la selva. Después de siglos de silencio, el bosque amazónico empieza a revelar una historia que apenas comienza a conocerse.


