La trampa perfecta: "La Ratonera" de Agatha Christie vuelve a Buenos Aires
Con más de siete décadas ininterrumpidas en cartel en Londres, llegó al Teatro Liceo. Un pacto de silencio entre artistas y espectadores sostiene, función tras función, el misterio que la convirtió en leyenda.
Hay historias que sobreviven no por lo que cuentan, sino por lo que callan. La Ratonera, la pieza que Agatha Christie escribió a partir de un guion radiofónico de 1947, funciona desde hace 74 años bajo esa lógica: cada noche, al bajar el telón, se le pide al público un juramento tácito de silencio sobre la identidad del asesino.
Ese pacto, sostenido generación tras generación, es quizás el verdadero protagonista de la obra, más incluso que el crimen que la desata.
La Ratonera no nació como teatro. Christie la concibió primero como un breve guion radiofónico titulado Tres ratones ciegos, inspirado -como la canción infantil inglesa homónima- en un hecho policial que conmocionó a la opinión pública de su época: la muerte de un niño por los maltratos de sus padres adoptivos, un caso que la prensa siguió de cerca y que terminó modificando la legislación sobre responsabilidad pública hacia los menores. Cuando decidió adaptarlo al teatro, el título original ya estaba ocupado en cartelera, así que lo rebautizó La Ratonera (The Mousetrap).
La trama transcurre en el recién inaugurado hostal Monkswell, donde una intensa nevada deja atrapado a un grupo de huéspedes que no se conocen entre sí.
Los dueños, un matrimonio que acaba de embarcarse en el emprendimiento, deben lidiar con la convivencia forzada de sus solitarios visitantes cuando la noticia de un crimen ocurrido en Londres irrumpe en la calma del refugio. Llega entonces un joven sargento de policía con una advertencia inquietante: el asesinato podría estar vinculado a alguien presente en la casa, y todo indica que habrá una nueva víctima.
A partir de ahí, la desconfianza se filtra entre los personajes: cada uno oculta algo, cada uno tiene zonas oscuras en su pasado, y nadie es exactamente quien dice ser. Cuando el crimen finalmente golpea puertas adentro, el encierro se transforma en una trampa real, donde cualquiera puede ser tanto el asesino como la próxima víctima.
La producción que llega en septiembre al Teatro Liceo está dirigida por Manuel González Gil y reúne a Carlos Belloso, Ludovico Di Santo, Romina Gaetani, Andrés Gil, Walter Quiroz, Carlos Santamaría y Malena Solda, con la participación especial de Betiana Blum. La producción general está a cargo de Javier Faroni, Tomás Rottemberg y Juan Manuel Caballé.
El elenco, fiel a la estructura del policial clásico, construye personajes que rondan el estereotipo pero que cada intérprete intenta teñir de matices propios: la señora de clase alta, criticona e insoportable que compone Blum, o el extranjero extravagante de Belloso.
Quizás el verdadero misterio de La Ratonera no sea quién comete el crimen, sino por qué, siete décadas después, seguimos necesitando sentarnos a resolverlo junto a extraños. Eso si, no hay que contar jamás el final.


