Manitos que pasan páginas: los libros que acompañan a los bebés desde el comienzo
Una recorrida por los libros que este Día de las Infancias para que los más chicos descubran el mundo a través de la tela, el cartón y la voz de quienes los aman.
Los libros pueden acompañarnos desde los primeros días de vida. Existen aquellos pensados especialmente para bebés, para acercarlos a ese mundo desde el primer contacto y en esa hermosa forma de compartir con los seres queridos. Libros de tela, suaves y silenciosos, para los primeros días. Libros para descubrir las primeras texturas y colores. Pequeñas historias para escuchar en voces queridas. Libros de cartón para manipular, explorar y convertir en parte de los primeros juegos. Ahí, en ese gesto mínimo de una mano pequeña que pasa una página, empieza todo.
Los primeros descubrimientos: texturas, sonidos y emociones
Antes de las palabras están las manos. ¡Cómo se mueve! Este libro sensorial propone que el bebé trace con el dedo los caminitos que recorrería un ciervo, una cabra, una mariposa o un pez, afinando de a poco el control de sus dedos y asociando cada trazo con una sensación táctil. En la misma línea, El Bosque propone tocar y escuchar: invita a reconocer animales, acariciar sus texturas y escuchar sus sonidos, ahora con una batería recargable por USB-C que promete diversión sostenible, sin pilas de por medio. Y Oso valiente, oso miedoso, de Annie Simpson, propone dar vuelta las solapas para descubrir las caras de los animales y jugar, así, con las emociones más primarias.
Los rituales que acompañan el crecer
Hay libros que se vuelven costumbre, casi liturgia familiar. Buenas noches y hasta mañana sigue a Lucas, que se prepara para dormir después de jugar todo el día, mientras los pajaritos y todos los animalitos del jardín hacen también su ritual de buenas noches; la cadencia rítmica del texto termina por contagiarse a los chicos, que de a poco repiten el saludo junto a sus padres, fortaleciendo vínculos y construyendo un hábito afectivo antes del sueño. Vamos a bañarnos, por su parte, cuenta la historia de un ratoncito al que no le gustaba bañarse, hasta que un nuevo amigo le mostró que la rutina -lavarse las manos, usar el inodoro, el agua calentita, el pijama- no es tan aburrida como parece.
La voz que nunca envejece: María Elena Walsh
Pocas voces atraviesan tan intactas el paso de las generaciones como la de María Elena Walsh (1930-2011), figura esencial de la cultura argentina: poeta, novelista, cantante, compositora, guionista de teatro, cine y televisión. Sus personajes -la tortuga Manuelita, el elefante Dailan Kifki, las criaturas del bosque de Gulubú, los seres disparatados del Reino del Revés- fueron traducidos al inglés, francés, italiano, sueco, hebreo, danés y hasta al guaraní. En Canción de tomar el té, dicen que la hora del té es cosa seria, pero en esa mesa hay lugar de sobra para el disparate, como si la fantasía también estuviera invitada a sentarse. Y en La vaca estudiosa, había una vez una vaca que, a pesar de ser abuela, un día quiso ir a la escuela y, entre carcajadas y muchas tizas, se volvió la más sabia de Humahuaca. Ambos títulos llegan en formato acartonado, pensados para leer y recitar, para cantar y jugar, para observar con detenimiento y desplegar todos los sentidos desde los primeros meses de vida.
Clásicos que se reinventan para las manos más pequeñas
El Principito y el Zorro, de Pablo Bernasconi, toma el clásico de Saint-Exupéry y lo convierte en un adorable libro de tela: cuando los niños aprietan sus suaves páginas, estas hacen ruido, como si el zorro y el principito insistieran en seguir jugando. El libro de Yo no fui, de Soledad Bravi junto al autor francés Hervé Eparvier, plantea una pregunta que todo chico -y más de un grande- reconoce: ¿Quién abrió la jaula? ¿Quién usó el lápiz de labios de mamá? Sus escenas cotidianas, humorísticas y familiares logran que cualquier lector se sienta, tarde o temprano, un poco identificado.
Otra forma de jugar con la mirada propone Olivier Tallec en A descubrir con los Quienqué - ¿Quién?: ¿Quién se comió toda la mermelada? ¿Quién está enamorado? ¿Quién se olvidó su traje de baño? El primer libro-juego de la colección invita a observar, a entrenar el ojo y la mente en familia, de la mano de un ilustrador que pasó de la Escuela de Artes Gráficas Duperré a las páginas de Libération y Elle, y que en 2014 recibió el Premio Landerneau Album Jeunesse.
Los templos de la palabra, contados a los más chicos
Hay libros que no cuentan una historia, sino un lugar, y ese lugar termina siendo, también, una historia. Shakespeare & Company, de Victoria Morete, propone un recorrido por la mítica librería parisina a través de un libro desplegable que se transforma en una ilustración colgante, celebrando a seis grandes talentos de la literatura que pasaron horas enteras entre sus estantes. Cada página, obra de arte en sí misma, refleja esa atmósfera bohemia que hizo de la librería un lugar emblemático, para empezar a jugar.
Y en un registro más íntimo, Cantocuentos de Cunaluna -con textos de María Julia Rodríguez e ilustraciones de Sara Nietto- propone un paseo por las diferentes lunas: desde la lunita que perdió su chupete hasta las nueve lunas que rigen el embarazo, arrullando con melodías el sueño de hijos, nietos y alumnos.
Al final, todos estos libros comparten una misma certeza silenciosa: que leer no es un acto que empieza con las letras, sino mucho antes, con una textura bajo los dedos, un sonido que sorprende, una voz querida que recita de memoria. Cada tapa de tela, cada solapa que se despliega, cada página de cartón que resiste el manotazo de un bebé es, en el fondo, una puerta entreabierta hacia ese mundo enorme donde los libros -se sabe- no distinguen edad.
El principito y el zorro, de Pablo Bernasconi
Un adorable libro de tela para los más pequeños inspirado en el clásico de Saint-Exupéry. Con bellas ilustraciones para bebés. Además, cuando los niños aprietan sus suaves páginas, hacen ruido.
Yo no fuí, de Soledad Bravi
La ilustradora francesa este libro para los más chiquitos nos muestra muchísimas escenas que representan situaciones cotidianas, humorísticas y familiares en las que los chicos (y a veces también los grandes) son sorprendidos haciendo algo que no está del todo bien).
Canción para tomar el té, de María Elena Walsh
Dicen que la hora del té es cosa seria, pero en esta mesa hay lugar de sobra para el disparate. Una colección en formato acartonado para descubrir el universo de María Elena Walsh desde los primeros meses de vida. Libros para leer y recitar; para cantar y jugar; para observar con detenimiento y desplegar todos los sentidos.
Oso valiente, oso miedoso, de ANNIE SIMPSON
Da vuelta las solapas para descubrir las divertidas caras de los animales y jugar con las emociones. Un libro para estimular a los bebés, introducir expresiones, desarrollar la motricidad fina, facilitar el juego y fomentar el amor por los libros.
A descubrir con los quienqué ¿Quien?, de Oliver Tallec
El libro-juego de Los Quienqué, invita a observar y descubrir quién lo hizo. Esta es una invitación a jugar, y a entrenar el ojo y la mente en familia. .
El Bosque: toca y escucha
La colección de libros pensados para que el bebé aprenda a reconocer los animales, disfrute acariciando sus texturas y escuche sus sonidos. Además, presenta una innovadora tecnología ecológica y segura: una batería recargable por puerto USB-C.
Vamos a bañarnos de Custom Author
Es la historia de un ratóncito que no le gustaba bañarse, hasta que un día conoció un nuevo amigo que lo ayudó a descubrir que bañarse no es tan aburrido como parece. A través de este libro las niñas y niños descubrirán la rutina de ir al baño, con un libro que se puede mojar.
Shakespeare & Company, de Victoria Morete
En recorrido por la mítica librería Shakespeare & Company y una breve historia para conocer la magia del lugar, su historia y los pequeños grandes talentos que allí pasaron largas horas de su vida. Un libro de tela desplegable que se transforma en una ilustración colgante, celebrando a seis grandes talentos de la literatura.
La librería Shakespeare & Company, ubicada en París, es un lugar emblemático para los amantes de la literatura. Este libro ilustrado ofrece un recorrido por su historia, destacando a seis escritores icónicos que encontraron inspiración en sus estantes. Es una celebración de la literatura, la creatividad y el espíritu bohemio que define a esta famosa librería. Los grandes comparten la pasión con un libro que los bebés pueden tocar y jugar.
Cada página es una obra de arte creada por Victoria Morete, reflejando la atmósfera mágica de la librería.
Cantocuentos de Cunaluna, de María Julia Rodríguez
La autora invita a pasear por las diferentes lunas, desde la lunita que perdió su chupete, pasando por las nueve lunas que rigen el embarazo, hasta las lunas que desde sus fases determinan los cambios biológicos; arrullando con melodías el sueño de hijos, nietos y sobrinos.
Buenas noches, hasta mañana, de Angela Tessicini / Hiro Kawahara
La cadencia rítmica de este libro encanta a los niños, que poco a poco comienzan a repetir el saludo de buenas noches junto a sus padres, fortaleciendo vínculos y creando un hábito afectivo para la llegada de un sueño tranquilo.
La vaca estudiosa, de María Elena Walsh
Había una vez una vaca que, a pesar de ser abuela, un día quiso ir a la escuela. Y, entre carcajadas y muchas tizas, se volvió la más sabia de Humahuaca.
Cómo se mueve, Anónimo
Es un libro sensorial que apunta a que el bebé comience a controlar con mayor precisión los movimientos de sus dedos y manos y los asocie con las sensaciones táctiles. El bebé traza con el dedo los caminitos que recorrería si fuera un ciervo, una cabra, una mariposa o un pez.


