Mariano Hamilton, escritor: "El legado que nos dejó la scaloneta es saber que aunque esté todo perdido, siempre hay un futuro por el que soñar"
Mariano Hamilton, periodista y escritor, publicó su libro más personal, "La leyenda de los indomanles" y no dudó en afirmar: "Para ganarle a esta Selección había que matarla"
Mariano Hamilton empezó a escribir sin ningún plan editorial. Fue, dice, un ejercicio personal, casi una carta para sus hijas e hijo, algo para dejarles como testimonio de un momento particular en la vida de su padre. No pensaba publicarlo. Así nació "La leyenda de los indomables".
El libro adopta la forma de un diario que cruza al periodista deportivo con las sensaciones del hincha, y que se permite, de tanto en tanto, deslizar opiniones políticas y reflexiones.
Hamilton lo define como un texto caótico, escrito día a día, sin un hilo conductor premeditado. El título es un homenaje a "La leyenda del indomable", la película de Paul Newman conocida originalmente como "Cool Hand Luke": la historia de un presidiario que nunca deja de intentar escapar y al que solo pueden derrotar matándolo. Esa fue, dice Hamilton, la sensación que le transmitió esta Selección.
En la charla con BAE Negocios, el autor repasó el origen del libro, el lugar que ocupó Messi en esta historia, el significado del gesto por Malvinas en la cancha y la relación, siempre tensa, entre el fútbol, la política y la economía en la Argentina.
-¿Cómo surgió la idea del libro?
-Surgió como un ejercicio personal, con la idea de, por ahí, en el futuro, dárselo a mis hijas e hijo como un momento de la vida de su padre. No tenía ni por asomo la intención de publicarlo. Igual, cuando terminé y Argentina obtuvo el título mundial, me tenté, pero ahí me dijeron que no les interesaba porque ya tenían a otros autores contratados. Y entonces lo dejé en una carpeta olvidada en el escritorio de mi computadora. Cuando empezó este último Mundial retomé el trabajo, pero ya con la idea de publicarlo si Argentina llegaba a la final. Con ese objetivo le ofrecí el texto a la gente del Fondo de Cultura, que aceptó el proyecto.
-¿Por qué elegiste el formato de diario?
-Fue la forma que encontré para jugar entre las sensaciones personales que me dejaba el Mundial y lo que ocurría en la Argentina. Por eso mezclé el análisis de partidos, con la mirada de un periodista de deportes profesional, con lo que le pasaba a un hincha y, encima, de vez en cuando se colaban opiniones políticas y algunas reflexiones más existenciales. Cuando digo esto parece un libro sesudo, pero en realidad es caótico, porque las ideas salían día a día y no se iban hilvanando una tras otra.
-¿Qué significa que la Selección sea la leyenda de los indomables?
-La emparento con la película de Paul Newman, "La leyenda del indomable" en español y "Cool Hand Luke" en su título original, que trata la historia de un presidiario que no ceja nunca en su deseo de escapar. Para hacerlo, se sobrepone a todo lo que se le pone adelante, y solo lo pueden derrotar cuando, presuntamente, lo matan. La Selección, especialmente en el último Mundial, me transmitió lo mismo que Luke: para ganarle había que matarla.
-¿Por qué esta Selección deja mucho más que logros deportivos?
-Intuyo que muchas cosas que pasaron la excedieron y estuvieron más vinculadas al momento. En 2022 el título desencadenó una euforia colectiva y una explosión popular que solo se entiende por lo ocurrido dos años antes, durante la pandemia. La Selección le dio a los argentinos la posibilidad de salir a la calle por un motivo, el éxito deportivo, pero en realidad, creo, la gente se movilizó porque necesitaba respirar un aire de libertad. Eso, también creo, fue el origen de un gobierno cruel que se apropió y usó la palabra "libertad" como un mantra que ya carece de sentido. ¿Cuál es la libertad que ejercitan hoy los argentinos? ¿La de endeudarse? ¿La de cerrar sus negocios y pymes? ¿La de perder su casa? ¿La de no poder alquilar y verse en la obligación de volver a la casa de sus padres o de vivir en la calle? ¿La de comer hasta la mitad del mes porque el sueldo no alcanza? Toda esa libertad que se proclamaba es hoy la que promueve la cárcel en la que viven los jubilados, docentes, discapacitados, empleados públicos, médicos, enfermeros, monotributistas, changarines, y así podría seguir hasta caracterizar la situación que cada argentino padece por las decisiones de un gobierno que eligió desatar sobre nosotros una segunda pandemia.
-¿Qué hizo la Scaloneta para que resurgiera la argentinidad?
-Fue por defecto. Era algo que estaba ahí, en suspenso. Como vos decís, "resurgiera": nunca dejó de estar, lo único es que permanecía en stand by. Y la Selección, con algunos gestos, como por ejemplo la bandera de "Las Malvinas son argentinas", recuperó ese orgullo de pertenecer a un país soberano, que no se quiere arrodillar ante nadie, como sí lo hace el presidente que tenemos con algunos líderes mundiales. Este tipo, desde que asumió, lo único que hace es mostrar que es un rastrero que, con tal de que le hagan un mimo, es capaz de cualquier cosa.
-¿Por qué la política y la economía se mezclan con lo deportivo?
-El fútbol es un negocio y está inmerso en las reglas que impone el capitalismo. Y para colmo de males, el presidente de la FIFA, Infantino, tiene la misma patología del hombre que circunstancialmente preside la Argentina: es un arrastrado profesional. De otra manera no se entiende que le haya dado a Trump el "Premio FIFA de la Paz" en el preciso momento en que bombardeaba Irán.
-¿Por qué para nosotros un partido de la Selección no es solo fútbol?
-Por nuestra cultura. Porque desde chicos nos meten en la cabeza ese asunto de la pasión. Y en honor de la pasión pasan cosas hermosas, pero también otras horrendas. Si me das a elegir, yo preferiría un poco menos de pasión hermosa para paliar la otra espantosa.
-¿Cuál es tu mirada de lo que sucedió en la cancha con Malvinas?
-Fue increíble, porque ese gesto obligó a que el Gobierno tuviera que cambiar la mal llamada "Ley de Protección de la Propiedad Privada", que no era más que la entrega de las mejores tierras del país a extranjeros o capitales del exterior, quienes podían comprar lo que se les antojara y hacer con esas tierras lo que se les diera en gana. Solo con esa banderita se consiguió detenerla y obligarlos a cambiarla.
-¿Qué nos deja Messi?
-Uf... ¿Tenés tiempo? No hay muchas palabras para definir a un tipo como Messi. Por eso solo me voy a quedar con el aspecto que más me sorprendió desde que lo conocí: no se puede ser más argentino que él, ya que vivió casi 25 años en el exterior y aún hoy sigue hablando con la tonada rosarina. Eso es extraordinario. Del fútbol que entregó creo que todos ya saben lo que fue, y por eso ingresar en una descripción o enumeración nos llevaría todo el día.
-Esta Selección nos enseñó que se pelea hasta el final, pero Messi estuvo a punto de irse por lo mucho que se lo criticó. ¿A qué se debe?
-Es lo que te decía sobre ese juego de pasiones buenas y malas. Entre las segundas, tenés que a Messi se lo criticaba por haber quedado segundo en un Mundial y en dos Copas América que se perdieron por penales. Y se lo endiosó por dos Copas América ganadas con una que otra definición por penales y por un torneo que también se obtuvo por tiros desde los once metros. Entonces, ¿cuál fue la diferencia entre aquel Messi perdedor y este Messi héroe? Uno que otro penal desviado, atajado o mal pateado. Y es injusto que sea así, porque para llegar a cinco finales de Copa América y a tres de Mundiales hay que tener un largo recorrido, y no es posible que se condene o se alabe a un jugador por un hecho aislado, como puede ser una definición por penales. Repito por si no quedó claro: Messi jugó cinco finales de Copa América y tres finales de Mundiales. Y además fue campeón mundial Sub-20 en 2005, campeón olímpico en 2008 y campeón de la Finalissima en 2022. ¿Algo más?
-¿Qué significa que hasta los rivales sientan orgullo de estar en la misma cancha que él?
-Es un poco lo que te dije antes, y otro tanto por lo que entrega dentro de la cancha. Es imposible no admirarlo. Y esa admiración se transmite en orgullo de pisar el mismo campo de juego que él, de tenerlo como rival.
-El Mundial también generó muchas críticas a los argentinos. ¿Cuál es tu mirada?
-Es un tema muy arduo. Muchas veces los argentinos cometemos errores graves porque no medimos el alcance de nuestras palabras o gestos. Te podría dar mil razones para explicar por qué los argentinos no somos racistas, xenófobos, clasistas, homofóbicos y tantas otras cosas. Pero también te podría dar mil para decir exactamente lo contrario. Lo que está mal es ponerlos a todos en la misma bolsa, o condenar a alguien por un error que puede haber cometido, ignorando su disculpa posterior. No soy un genio si te digo que todas las generalizaciones son estúpidas, arbitrarias e inconducentes.
-¿Qué legado dejó la Scaloneta a la sociedad?
-En principio, el deportivo. Y en segundo orden, especialmente en este Mundial, la importancia de no rendirse jamás, de saber que por más que pensemos que está todo perdido, siempre hay un futuro por el que soñar. Lo digo por el deporte, claro, pero también pensando en el momento de oscuridad política que atravesamos. Nunca dejemos de creer que vamos a salir de ese sótano en donde nos tiene cautivos.
-¿Puede haber otra Selección como esta?
-Es muy difícil, por el juego y por los éxitos obtenidos. Pero esta pregunta puede entrar también en la respuesta de la anterior: nunca se sabe lo que está por venir. Así que...
-Después del partido con Inglaterra había una sensación generalizada de que ya no se les podía pedir más, y sin embargo pareció más importante que Messi levantara la copa otra vez que ganar el Mundial. ¿Por qué?
-No sé si era tan así. Obvio que todos queríamos ganarle a España, especialmente porque son bastante arrogantes, pero al mismo tiempo, lo de Inglaterra dejó la imagen de que el objetivo estaba cumplido. Por eso importó poco y nada que Argentina jugara tan mal la final. Todos entendimos que el equipo, después de Inglaterra, quedó vacío.
-En tiempos de una sociedad tan dividida, de discursos violentos, ¿qué pudo hacer la Scaloneta?
-No creo que mucho. Igual, lo veremos con el tiempo. No veo que la Scaloneta nos ayude a salir de este daño que los argentinos nos hemos autoinfligido. Veremos...
-¿Qué te gustaría que el lector encuentre en este libro?
-En mi caso, escribo para mis conocidos, mi familia, mi esposa, mis hijas e hijo, y para mí. No tengo mucha idea de lo que le puede pasar a otros con lo que produje. Y, además, siempre elijo que el lector haga su propio camino, que avance por donde desee e interprete lo que se le antoje. No me gusta direccionarlo.
-¿Qué te dio a vos este libro?
-Es el libro más personal que escribí, y no creo que haya otro igual por las cosas que habitualmente genero. Me dejó la satisfacción de, por ahí, permitir que mucha gente que cree que me conoce se encuentre con otro tipo, ni mejor ni peor, pero sí distinto.
-¿Cómo te parece que esta Selección va a ser recordada?
-Como lo que se merece y se ganó: un equipo extraordinario. Este cuerpo técnico y estos jugadores dejaron muy en claro que la historia que escribieron es la de hombres que nunca se dejaron vencer. Ellos construyeron la leyenda de los indomables.


