El presidente Alberto Fernández invitó a discutir el funcionamiento actual de la Corte Suprema y de la Justicia federal. Además, rescató que Argentina "está preparada para las pruebas de la vacuna contra el coronavirus" y reconoció que se equivocó con la repercusión que tendría la idea de expropiar Vicentin. En una extense entrevista radiofónica, señaló además sobre la deuda que la última oferta presentada a los bonistas representa "el máximo esfuerzo" y que el país "no se moverá de ahí"

Fernández dio detalles de la reforma judicial que planea como parte de la agenda pospandemia que el Gobierno planea lanzar en los próximos días. Según afirmó, esta abarcará básicamente a la justicia federal y no a las justicias que dependen de las provincias. Asimismo, pidió "debatir otros temas" como el juicio por jurados y el funcionamiento de la Corte Suprema.

"Hay que revisar cuándo la Corte debe intervenir, no sólo cómo funciona y la cantidad de miembros, sino también cómo se accede a la Corte, que se llega sólo por un recurso extraordinario reglamentado por una ley de hace muchísimos años", reflexionó en declaraciones a FM La Patriada.

Por otra parte, reconoció que se equivocó al pensar que la idea de expropiar la empresa cerealera Vicentin sería bien recibida. "Al mirar para atrás veo que me equivoqué con el tema Vicentin, porque pensé que la situación de crisis estaba más asumida y que todos saldrían a festejar que estábamos recuperando una empresa importantísima", admitió.

Y afirmó que, en cambio, "todos me acusaron de cosas horribles", por lo que dijo que "si tienen una solución mejor, tráiganmela, pero sigo esperando".

Sobre la negociación con los bonistas privados externos, el mandatario reafirmó que la nueva oferta de reestructuración de deuda externa presentada por la Argentina representa "el máximo esfuerzo" y que es "la última", con lo cual espera que los acreedores "la entiendan".

"No podemos más que esto y esperamos que lo entiendan porque no nos vamos a mover de esto", aseguró, y añadió que el Fondo Monetario Internacional (FMI), el G20, Francia y Alemania reconocieron que se trabajó "con seriedad y buena fe".