La industria de la alimentación, los laboratorios y la producción de elementos de limpieza y de prevención de la pandemia Covid-19 son los sectores que lograron equilibrar el derrumbe del consumo gracias a la venta de productos de primera necesidad, pero mostraron fuertes pérdidas en los derivados. En este escenario, los circuitos adaptados a la tecnología concentraron las ganancias del aislamiento.

Un informe empresario al que accedió BAE Negocios señaló que existen, a grandes rasgos, cuatro ritmos de la economía en pandemia, distinguidos entre uno que tiene alta demanda durante la cuarentena, otro que explotó con el consumo inicial (pero que se fue estabilizando por el techo del consumo), un tercero que está detenido o ralentizado aunque podría recuperarse de manera ágil luego de la paralización y un último para el que se prevé un extendido período de crisis, incluso con un fuerte relajamiento en la administración de las restricciones de circulación.

Entre los "ganadores" de la economía durante el aislamiento están los rubros que se pueden desarrollar gracias a la tecnología, como la educación a distancia, los entretenimientos online, las herramientas para el trabajo remoto, la atención médica telefónica o en videollamada y los planes de salud y seguros de vida, entre otros.

En el segmento de la demanda expandida disparada por el inicio de la crisis, como la alimentación (de primerísima necesidad), los productos de limpieza (lavandina) y de cuidado de la salud (alcohol, alcohol en gel, guantes, barbijos) no lograron empujar al sector hacia el primer segmento de la producción debido al derrumbe de venta del resto de los productos de la cadena.

Un empresario de una de las principales alimentarias del país lo explicó de esta manera: "Es errónea esa idea de que somos ganadores. Se vendieron fuerte en los primeros días de la cuarentena los productos como fideos, polenta, azúcar, arroz y leche, pero se estancaron los yogures, las galletas y otros que tenían un ritmo superior. Esa psicosis duró diez días, el resto fue estancamiento".

El economista en jefe del Centro de Estudios de la UIA, Pablo Dragún, afirmó que "si bien hay una concentración en los productos de primera necesidad, hubo un adelantamiento del consumo, lo que no implica que se mantenga". Sucede que la capacidad de compra es, en el mejor de los casos, igual que antes de la pandemia porque no hubo expansión del ahorro sino que las personas mantuvieron e incluso perdieron capacidad adquisitiva.

En la otra punta se encuentran aquellos sectores con mayores ingresos económicos que están realizando un "ahorro forzoso" ya que no pueden consumir viajes, restaurantes, lugares de esparcimiento o utilización de autos por el aislamientos preventivo y obligatorio que dictó el Gobierno.

El Ejecutivo anunció que relajará la administración de la cuarentena para los sectores de reparación de automóviles y producción y venta de neumáticos, lo que abrió una ventana para reactivar rubros de la metalmecánica, pero no será para todo el rubro, ya que la demanda será acotada a los vehículos que obtienen el permiso de circulación.