Un atisbo de su decisión podría encontrarse en todas las veces en las que dijo querer retirarse en plenitud. Otro, en su reciente declaración de que ya no estaba transitando más una etapa de dilucidación acerca de su futuro futbolístico, porque el mismo lo tenía muy claro, solo que esperaría por el momento adecuado para el anuncio.

Esto fue hace días, palabras de las que se desprendió que Andrés Iniesta vive sus últimas semanas en el Barcelona, recientemente eliminado de la Liga de Campeones, sin que resultara sencillo ocultar que su próxima temporada será en el fútbol chino.

Su elección, la misma que hace poco tiempo tomó su ex compañero y amigo Javier Mascherano, no pasa solo por un jugoso contrato, sino que también se da gracias a un componente clave, el interés comercial que en el gigante asiático el volante tiene por instalar su marca de vino manchego.

Para Iniesta el momento de decirle a los fanáticos del culé su adiós será una vez concluida la final de la Copa del Rey, ante el Sevilla, el próximo sábado en el estadio Wanda Metropolitano.

Al Cerebro le llegó la hora de poner fin a 16 brillantes temporadas en el club catalán.

"Ya sé qué voy a hacer con mi futuro. Estoy agradecido por el cariño de la gente, pero eso no cambiará mi opinión", había deslizó el fin de semana pasado dando otra pista de lo que vendrá.

A sus 33 años, después de la victoria por 2-1 del último sábado ante Valencia, por la Liga española, el capitán azulgrana acelera la preparación del terreno para comunicar su despedida, que se presume con todos los honores que su club acostumbra en estos casos, con muchos detalles guardados en secreto hasta que llegue el día.

Las famosas cláusulas de confidencialidad en los contratos firmados de forma temprana, cuando una temporada aún no ha finalizado (en este caso al Barcelona le quedan todavía aparte de la Copa del Rey seis fechas por la Liga local), hacen que se mantenga bajo siete llaves el club chino en el cual hará su desembarco.

Lo que sí se ha conocido, es que su vínculo será a la distancia de tres años para jugar la Superliga china y mientras allí se dedique a jugar, su estructura empresarial se encargará de organizar campus de fútbol para niños con el sello del Barça.

Su acuerdo prevé entre otras cosas que la entidad que lo contrate se quedará por una década con la producción de los vinos de la bodega que Iniesta tiene en Fuentealbilla, su localidad natal en Albacete, fundada en 2010.

Su talento se mudará al fútbol chino una vez concluido el Mundial de Rusia, que será su última experiencia con el Seleccionado español.

¿Será también al club al que llegó Mascherano? El Jefecito, que en el club catalán tenía contrato hasta junio de 2019 con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, acordó su traspaso al Hebei Fortune (equipo en el que milita otro argentino, Ezequiel Lavezzi) por 10 millones de esa moneda limpios para el Barcelona.