El ataque al micro del plantel de Boca por parte de simpatizantes de River, que desembocó el sábado en la suspensión del partido, se cobró hoy el cargo del ministro de Justicia y Seguridad porteño, Martín Ocampo, responsable del operativo de seguridad.

Ocampo había sido ratificado en el cargo por el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, quien finalmente quedará a cargo del Ministerio de Seguridad de la Ciudad, a tres días de comenzar la cumbre del G-20.

Ayer, Larreta había asegurado que los incidentes fueron "consecuencia de la lucha contra los barrabravas" ya que el día anterior al partido se había hecho un allanamiento en el que le secuestraron 300 entradas y 10 millones de pesos a uno de los jefes de la barra brava de River Plate.

"El problema acá son las barras bravas, que son mafias enquistadas en el fútbol hace más de 50 años y que son los que generan estos incidentes", afirmó Larreta, quien dijo que el gobierno de la Ciudad lleva adelante "un gran desafío" de "ir a fondo contra esa mafia, pase lo que pase y cueste lo que cueste".

"Nadie tendrá la ingenuidad de creer que esto (por los incidentes) no está directamente relacionado al episodio del día anterior donde, a través de una investigación que veníamos llevando, se hizo un allanamiento y se encontraron 10 millones de pesos y 300 entradas en manos de la barra brava de River", afirmó el jefe de Gobierno.

Poco antes de hacerse pública la renuncia, Santilli había reconocido que “la responsabilidad de la seguridad del operativo del sábado es y era del gobierno de la ciudad”, en sintonía con las declaraciones que había realizado el presidente Mauricio Macri, aunque, en el mismo acto, había ratificado la continuidad de Ocampo.

En declaraciones a Radio Con Vos, Santilli reconoció que “hubo fallas en el operativo y estamos determinando cuáles son los errores; por ejemplo, por qué el micro enfrenta un paredón de simpatizantes de Ríver” y afirmó que están “analizando (lo ocurrido) punto por punto para tomar definiciones”.

En ese sentido, el vicejefe de gobierno porteño le pidió a la Justicia “que vaya hasta el fondo con todos los casos” y recordó que la Policía de la Ciudad “detuvo a 154 motochorros y ninguno está preso”, a la vez que enfatizó: “El que tira una piedra tiene que ir preso”. 

Finalmente, el funcionario dijo sentir “dolor, bronca y tristeza por lo que nos pasa como sociedad: no puede ser que no podamos ver un partido en paz”.

“No somos todos iguales porque había 60.000 personas que entraron en calma y en paz”, explicó el funcionario.

Hace una semana, Ocampo había quedado en el ojo de la tormenta cuando un grupo de hinchas de All Boys se enfrentó con la policía y sostuvo que había "situaciones contractuales" entre el dirigente de Miles, Luis D'Elía y la barra.

Agregó que los integrantes de la barra "son delincuentes" y aclaró que "hay varias investigaciones con la hinchada de All Boys, por lo que insistimos en que esas investigaciones tienen que avanzar en el punto de vista criminal ya que los fines de semana van a la cancha, pero los días de semana cometen un montón de ilícitos", remarcó.