En el mundo del fútbol profesional donde hoy todo es prácticamente dinero, hasta las idas y vueltas en el manejo de las transferencias pueden herir susceptibilidades que terminan saliendo caro. El caso de Carlos Tevez de Boca hacia China y retorno antes de lo imaginado puede ser el caso que pinte mejor en nuestro medio una oscilación de encanto-desencanto que puede medirse más allá de lo económico. Pero a horas de que la novela del regreso del Apache llegó a su fin, en Europa una serie de desprolijas aristas en la operación del brasileño Philippe Coutinho, del Liverpool al Barcelona, sirve de consuelo a muchos de los aburridos cabildeos del mercado de pases argentino.

Ayer, el delantero brasileño fue presentado oficialmente como nuevo jugador del Barça, pero no sin antes poner de su bolsillo 15 millones de euros -que no muy tarde recuperará-, a raíz de que el club poseedor de su pase se sintiera herido por todo un entorno favorable a su ida.

El argentino Manuel Lanzini (West Ham), suena como reemplazo de Coutinho en Liverpool

A saber, el propio jugador ya había encargado hace tiempo la búsqueda de una casa para vivir en Barcelona. También, la entidad culé ventiló con antelación tener preparada una fecha especial para su presentación con bombos y platillos. El proveedor de indumentaria del equipo blaugrana (Nike), además, adelantó en los últimos días del año que se fue que sus ventas de la camiseta de Coutinho comenzarían sin ser cobrado el costo adicional del estampado del nombre del jugador. Al mismo tiempo, su DT en Liverpool, el alemán Jürgen Klopp, daba por sentada su venta antes de tiempo...

En consecuencia, los representantes del jugador (Kia Joorabchian y Giuliano Bertolucci), apuraron en Londres un trato que el club inglés, molesto, se decidía a congelar con el pedido de más dinero que el acordado, unos 110 millones de euros fijos y 40 millones más en ganancias variables.

La conclusión, para la que privó el deseo del delantero de jugar en el equipo de sus amigos Luis Suárez (ex compañero en Liverpool), Paulinho y Rafinha (compañeros actuales en el Seleccionado brasileño), fue que el jugador estrella en Anfield debió poner unos 15 millones de euros para salvar la traba.

Allí, como quedó claro en la presentación oficial de Coutinho en Camp Nou ayer, a la historia se le agrega el discurso poco creíble del vicepresidente deportivo catalán, Jordi Mestre, asegurando que por un pacto de confidencialidad con el Liverpool su club se ve impedido de ofrecer detalles del contenido económico del pase, palabras dirigidas claramente a evitar la acostumbrada crítica barcelonesa -que la hay- cuando los gastos parecen muchos. La frutilla del postre, de un desesperado Mestre por las preguntas orientadas a lo económico, terminaron con la respuesta poco feliz de que la compra se terminó haciendo con "una rebaja importante".

Coutinho no tendrá problemas en recuperar sus 15 millones de euros que, se dice, parte saldrá del propio club catalán cuando le toque renegociar su contrato (que vencerá en 2023 pero tendrá actualizaciones), y otra parte de Nike, un actor no menor interesado en salvar lo que fue una apresurada movida marketinera que terminó redundando en el encarecimiento de la operación.