El sueño de volver a tener una Copa del Mundo en Argentina está "desactivado" a pedido del Fondo Monetario Internacional (FMI). Si bien no hay información oficial y desde la Asociación del Fútbol Argentino se dice que la candidatura está firme, no se presentó hasta ahora la partida presupuestaria para llevar adelante el evento y los análisis técnicos ya adelantaron que se necesita una inversión imposible en el marco de las exigencias del FMI.

Ni la Federación Uruguaya de Fútbol ni la Asociación Paraguaya se refirieron oficialmente a la nueva circunstancia que rodea su candidatura, aunque el director nacional de Deportes de Uruguay, Fernando Cáceres reconoció que “la situación regional ha cambiado”.

El funcionario uruguayo fue el único que habló oficialmente, lo hizo en La oral deportiva, un famoso programa de radio del vecino país, donde explicó que “fue designada la Ministra de Deportes paraguaya hace pocos días. En Argentina sale (Carlos) McAllister de la gestión de deporte en diciembre y se designará a otra persona. En Uruguay sabemos cómo está la cosa. Hay dificultades en la región".

La noticia fue dada a conocer por el portal de deportes Doble Amarilla, que cita fuentes oficiales: “Se va a dejar morir y ya se definió no avanzar en una serie de eventos que se habían planificado”. Y cita un dato clave cuando revela que había un encuentro agendado para el 16 de agosto en Paraguay, un día después de la asunción de Mario Abdo Benítez a la presidencia de la nación, pero fue cancelado. Esa fue la primera señal de enfriamiento, destaca.

Los autores de la investigación estiman que la propia Secretaría de Deportes podría enviar una comunicación oficial negando la información pero las fuentes confirman que Argentina se va a bajar definitivamente.

Las chances, más allá de la experiencia de organizar eventos similares aunque de mucha menor envergadura, como los Juegos Olímpicos de la Juventud, no parecen muchas con las candidaturas de Inglaterra, Gales y Escocia; a las que hace unos días se sumó la de España, Portugal y Marruecos. Trascendió, además, un interés de China.

La candidatura de Uruguay, Argentina y Paraguay, gestada por el primero y festejada por el segundo, que sumó sin previo aviso al tercero —lo que generó cierta tensión—, contaría con el apoyo de algunas federaciones de África y de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol; por un intercambio de favores, pero tiene el problema de que en 2026 el mundial se hace en EE.UU., México y Canadá.

Más allá de lo que puedan decir las investigaciones y lo que oficialmente salgan a decir las asociaciones de cada país, mucho antes de conseguir las adhesiones, los tres países ya deberían haber formalizado un compromiso oficial a través de sus cancillerías, algo que todavía no ocurrió. Y después de eso, formalizar la candidatura ante la FIFA, lo que debería ocurrir el año que viene.

La razón principal para bajar la candidatura es la inversión que habría que hacer para la organización del evento. Si bien no es público el contenido del acuerdo con el FMI para acceder a u$s57.100 millones, trascendió que el organismo de crédito recomendó olvidarse de cualquier gasto tendiente a organizar megaeventos por los próximos cinco años.